Soportújar, brujas en la Alpujarra

Soportújar, brujas en la Alpujarra

Los habitantes de Soportújar son conocidos desde hace siglos como los brujos. Este pequeño pueblo que apenas alcanza los 300 habitantes espera al viajero atrevido en la Alpujarra granadina, en un entorno privilegiado al sur de Sierra Nevada. Como sucede en tantos otros lugares, realidad y leyenda se unen, se confunden, para dejar un resultado: un rincón encantado donde resulta un poco más sencillo creer en algo más.

La leyenda que persigue a Soportújar

Una de las muchas figuras simbólicas que pueden descubrirse en Soportújar
Una de las muchas figuras simbólicas que pueden descubrirse en Soportújar. | Shutterstock

Habiendo comenzado estas líneas señalando que los habitantes de Soportújar son conocidos como los brujos, no parece necesario aclarar que la leyenda que persigue a este pueblo tiene que ver, claro, con brujas. Brujas que se reunieron tiempo atrás para llevar a cabo rituales, brujas que sobrevolaron los tejados de las poblaciones colindantes, brujas que se unieron en aquelarres de gran poder.

Algunos dirán que esta leyenda, que más que una historia concreta es un saber popular que se ha transmitido de generación en generación, se parece mucho a las ya contadas del norte. Bien, hay que desplazarse hasta allí para encontrar el origen. Estos brujos y brujas de Soportújar no eran naturales del lugar. Eran, en realidad, gallegos desplazados que se habían llevado a su nuevo hogar sus historias de meigas.

Estas historias corrieron como la pólvora por toda la región y los nuevos habitantes pronto fueron señalados con el dedo, con una palabra en la boca: brujos. Los gallegos tenían sus costumbres y creencias. Por ello fueron considerados individuos extraños en un momento en que, además, la Inquisición tenía un gran poder.

Las sospechas de los vecinos se han transmitido, sobre todo, de manera oral, pero existen también escritos que certifican esta leyenda popular. Especialmente conocida es aquella que señala que estas brujas para volar se untaban los sobacos con manteca, una práctica que podría llevarse a debate.

La historia real del municipio

Soportújar es un pueblo blanco, pese a la magia negra de su historia
Soportújar es un pueblo blanco, pese a la magia negra de su historia. | Shutterstock

Soportújar se desarrolló en torno al siglo XIII, a partir de un centenar de familias moriscas. Su importancia en la región creció a partir de la segunda mitad del siglo XVI, con la sublevación de Abén Humeya. Este alzamiento constituye, además, el origen primero de la leyenda. Durante el reinado de Felipe II tuvo lugar la conocida como rebelión de las Alpujarras, iniciada en 1568 cuando las familias moriscas se negaron a aceptar las imposiciones y prohibiciones del monarca. Este, decidido a limitar su cultura, se enfrentó a una gran población que terminó expulsando de la región tras su victoria en 1571. La zona quedó prácticamente despoblada. Aquí entran los gallegos.

Para recuperar la región, Felipe II tiró de población norteña que, como ya se ha dicho, llegaron con sus creencias y sus cuentos. Lo cierto es que esa leyenda tiene una base bastante interesante: el recelo propio de quien recibe pobladores extraños, tan diferentes culturalmente hablando.

¿Se puede visitar… o será lo último que hagas?

Las brujas están por todos los rincones
Las brujas están por todos los rincones. | Shutterstock

Soportújar puede visitarse. De hecho, quienes se animen a conocer este pueblo de la Alpujarra se encontrarán con una bienvenida de honor: una escultura de la conocida bruja Baba Yaga. Esta obra de José Vera tiene un tamaño impresionante y genera un pelín de mal rollo. Representa a la conocida bruja que vive en las profundidades de los bosques rusos. Es una de las figuras más importantes de la mitología eslava. Quién puede culparla por querer buscar un poco de sol andaluz.

El pueblo al completo está repleto de detalles que recuerdan que los habitantes de este lugar tienen antepasados brujos. Quién sabe si alguno todavía lo es. El caso es que desde las mismas calles y plazas, hasta las fuentes y las cuevas, los restaurantes y los propios lugareños, la simbología brujeril es importante.

Así que el visitante encontrará rincones como la fuente del Dragón o el mirador del Embrujo, donde dos brujas preparan sus pócimas y conjuros varios. Desde el mirador del Aquelarre puede contemplarse el lugar donde, cuentan las viejas historias, se llevaban a cabo rituales iniciáticos para aquellos jóvenes que querían formar parte de los aquelarres del lugar. Visitar Soportújar es empaparse, como se puede ver, de esta cultura.

Tierras andaluzas repobladas por meigas, un rincón encantadísimo

Postal de Soportújar
Postal de Soportújar. | Shutterstock

Con todo esto, se entiende que Soportújar sea considerado el pueblo de las brujas de la Alpujarra y uno de los lugares más encantados de Andalucía. Por historia y por tradición, porque además alberga culturas diferentes, Soportújar constituye una visita en la que impregnarse de brujería y magia. No por sus encantadoras calles, que también, sino por sus calles encantadas. Por eso es nuestro Rincón Encantado.