Cascada de Vilagocende, el salto de agua más grande de Galicia

Cascada de Vilagocende

Con una caída de más de 50 metros, la cascada de Vilagocende es el salto de agua más alto de Galicia, junto con la Fervenza do Toxa, en Silleda. Se encuentra en la provincia de Lugo, concretamente en el municipio de Fonsagrada, a menos de un kilómetro de la localidad de Vilagocende. Además, para ver una de las cascadas más espectaculares de España tan solo hay que recorrer una pequeña ruta que transcurre por un bosque con mucho encanto.

Ruta para llegar a la cascada de Vilagocende

El comienzo de la ruta hacia la cascada se encuentra aproximadamente 300 metros antes de llegar al pueblo de este mismo nombre. Allí hay un pequeño aparcamiento donde se puede dejar el coche y empezar a caminar. Además, el sendero no tiene pérdida, ya que está muy bien señalizado de principio a fin.

En cuanto al recorrido, es de nivel bajo, ya que transcurre por un sendero de tres metros de ancho, su pendiente es muy ligera y su distancia es de apenas 1 200 metros. Todo ello hace que el camino sea practicable por personas de todas las edades, desde niños hasta personas de edad más avanzada. Esta es una escapada ideal para hacer con familia o amigos.

Camino a la cascada de Vilagocende
Camino a la cascada de Vilagocende. | Shutterstock

Asimismo, en Galicia las temperaturas no son excesivamente altas, por lo que incluso en verano el calor no es un problema. Eso sí, nunca está de más llevar protector solar, a pesar de que la mayoría del camino transcurre bajo las copas de los árboles. Sin embargo, es en primavera y otoño cuando más agua lleva la cascada, por lo que, si se tiene la oportunidad, su visita en estas estaciones es más que recomendable. En invierno es posible ver estalactitas de hielo en el salto del agua debido a las bajas temperaturas.

Una espectacular cascada de 54 metros de caída

Cuando se llega a la seimeira de Vilagocende, que es el nombre por el que se la conoce en esta zona de Galicia, parece que uno estuviera en un lugar de cuento. Es un paisaje idílico, como si de un bosque encantado se tratase, protagonizado por la gran caída de agua de 54 metros. El río del que procede la cascada es el Porteliña, que nace en la Serra do Hospital y desemboca en el río Lamas, no muy lejos de esa ubicación.

Cascada de Vilagocende
Cascada de Vilagocende. | Shutterstock

Hay dos puentes de madera para cruzar el río y ver la cascada desde la base, aunque en la parte de arriba del salto hay un mirador desde el que también se pueden observar las vistas espectaculares. El lugar está muy bien acondicionado, con vallas y una pequeña fuente para hidratarse después del paseo, además de haber unas ruinas de molinos.

Una vez allí, solo queda disfrutar de este espectáculo de la naturaleza, ya sea con la vista observando su inmensidad. También con los oídos, escuchando el atronador sonido del agua cayendo. Incluso se puede abarcar con el sentido del gusto, ya que hay un merendero de madera en el que se puede comer mientras se observa seimeira de Vilagocende.

Molino en ruinas junto a la cascada de Vilagocende
Molino en ruinas junto a la cascada de Vilagocende. | Shutterstock

También cabe destacar que esta es una cascada muy frecuentada por peregrinos del Camino de Santiago, ya que se encuentra junto a la entrada a Galicia desde Asturias. Por ello, este salto es conocido por algunos como la fuente sagrada de los peregrinos. Por último, para volver al aparcamiento donde está el coche tan solo hay que hacer el mismo camino de vuelta.

Naturaleza y pueblos para disfrutar a pocos kilómetros

El entorno natural de la cascada de Vilagocende es sumamente bello. La flora que predomina son castaños, abedules, alisos y robles. Aunque son menos comunes, también hay pinos, tojos, laurel, romero y zarza, entre otras especies, por lo que es una zona muy rica en vegetación.

Quienes se queden con ganas de caminar más, pueden hacer alguna de las muchas rutas de senderismo que se pueden hacer en la zona. Por ejemplo, la del Forno do Bolo, la de os Pintores, la de Gallol o la de Castañoso. Asimismo, también existe la posibilidad de hacer un tramo del Camino Primitivo y sentirse peregrino por un día. En el caso de que se quiera obtener unas vistas inolvidables, el Mirador de Montouto es una gran opción. Además, se pueden ver las ruinas del Hospital de Montouto, donde hasta avanzado el siglo XX se atendían a los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela.

Camino de Santiago en los alrededores de Fonsagrada
Camino de Santiago en los alrededores de Fonsagrada. | Shutterstock

Además, si se visita la cascada, es buena idea aprovechar para conocer la localidad de Fonsagrada, a muy pocos minutos en coche. En este pueblo se puede visitar su Museo Etnográfico, ideal para descubrir la forma de vida que tenían los gallegos de la zona en siglos anteriores, como sus casas, sus oficios, sus juegos o sus costumbres.

A menos de cinco kilómetros se encuentra A Pobra de Burón, un destino que también es muy interesante, pues es un ejemplo perfecto de lo que son las aldeas de montaña de Fonsagrada. Cuenta con un castillo medieval en ruinas que no se puede visitar, pero se pueden ver por fuera sus torres de 15 metros de altura y planta cuadrada.

Por último, también se puede visitar otros pueblos como Veiga de Arroxo y Aldea de Fonfría o subir al Alto do Acevo sin salir del municipio. En cuanto a su gastronomía, el cocido, el botelo y las setas son los platos más populares de la zona. En definitiva, la cascada de Vilagocende es uno de esos lugares que todos los amantes de la naturaleza deberían visitar al menos una vez en la vida. Sin lugar a dudas, es una escapada que merece la pena, siendo una imagen que quedará en la retina de todos aquellos que la visiten.