Galicia está llena de rincones fascinantes, como pueblos perfectos para ver en un día o playas vírgenes ubicadas en parques naturales. Sin embargo, existen todavía muchas joyas desconocidas de Galicia. La belleza de estos espacios es perfecta para perderse una mañana o incluso un día entero, y más si se acompaña de la excelente gastronomía gallega. ¿Has estado en alguna de estas joyas desconocidas de Galicia?

Cabo Touriñán

Cabo Touriñán
Foto: Basotxerri

Normalmente se conoce al Cabo Fisterra como el punto más occidental de la península ibérica, sin embargo geográficamente lo es el Cabo Touriñán, ubicado en Muxía, en la provincia de A Coruña. Se trata de una de esas joyas desconocidas por muchos que uno debe visitar si desea obtener unas vistas espectaculares. La construcción del faro Touriñán se realizó con el objetivo de guiar a las embarcaciones durante la travesía, ya que las aguas que aquí se encuentran son muy peligrosas.

Cabo Touriñán
Foto: turismo.gal

Aquí se encuentra un sendero por el que se bordea el cabo, acercando al caminante a las grandiosas vistas de los acantilados de Gaivoteira. Bajo este faro de 11 metros de altura, se obtienen unas vistas privilegiadas del océano Atlántico. Mirando hacia abajo a la derecha, la Laxe dos Buxeirados, una imponente restinga que se adentra en el mar. Dos veces al año, entre el 21 de marzo y el 25 de abril, y más tarde, del 13 de agosto hasta el 22 de septiembre, en Touriñán es el último lugar de la Europa Continental en el que ver ponerse el sol.

Monasterio de Oseira

Monasterio de Oseira
Foto: turismo.gal

En la sierra Martiña, en la provincia de Orense, se encuentra el monasterio de Oseira. Con sus ocho siglos de historia se mantiene en excelentes condiciones. Ubicado en el municipio de San Cristóbal de Cea, su existencia es conocida desde 1137. Después se convirtió en monasterio de la Orden del Císter.

Monasterio de Oseira
Sala Capitular | Foto: Lansbricae

Algunas de las zonas más llamativas del monasterio de Oseira es la iglesia, erigida entre 1200 y 1239. Considerada como una de las obras maestras de la arquitectura cisterciense de España, cuenta con un característico estilo románico ojival. Influenciada por las iglesias de peregrinación, este monasterio forma parte del camino Sanabrés o Mozárabe, un final alternativo de la Vía de la Plata. Por su parte, la sala capitular del monasterio se conoce de manera popular como “sala de las palmeras”, nombre que hace alusión a la arquitectura de sus columnas. Data de finales del siglo XV.

Basílica de San Martiño de Mondoñedo

Basílica de San Martiño de Mondoñedo
Foto: Yeza

En el municipio de Foz, en Lugo, espera como una de las joyas desconocidas de Galicia la pintoresca basílica de San Martiño de Mondoñedo. Considerada como la catedral más antigua de España, el edificio actual es románico, concretamente de finales del XI aunque los contrafuertes se construyeron en el XVIII. Está catalogada como Bien de Interés Cultural desde 1931.

Al lado de la basílica se encuentra la fuente de A Zapata. Según cuenta la leyenda, el obispo San Gonzalo tiró aquí una zapatilla y en el lugar brotó agua, la misma que algunos creen que tiene propiedades milagrosas.

Faro de Cabo Ortegal

Las vistas desde el faro de Cabo Ortegal son una de esas joyas desconocidas de Galicia que merecen incluirse en una visita a A Coruña. Situado a norte de la villa de Cariño, cabo Ortegal es una península muy montañosa formada por dos puntas. Una de ellas es la punta dos Aguillóns, en la que se halla el faro, y la otra es la Punta do Limo. En el entorno se puede observar una serie de espectaculares acantilados.

Faro de Cabo Ortegal
Foto: Vicente Villamón

En la punta dos Aguillóns se encuentra el kilómetro cero real en el que se une el océano Atlántico con el mar Cantábrico. Por su parte, el faro de Cabo de Ortegal se eleva en una roca a nada menos que a 100 metros de altitud, desafiando el fuerte viento y la bravura del mar. Desde el faro pueden verse las piedras de Os Aguillóns, que emergen en progresión dirección Norte.

Así, en los días de mucha lluvia, en la punta do Limo, se pueden ver las cascadas del río do Limo, que caen al mar desde 300 metros de altura. Finalmente, entre las dos puntas se encuentra la Ensenada da Cova, un arco desde el que nacen singulares formaciones rocosas como es el caso de la “lonja da Moreira”. En verano las puestas de sol desde la punta do Limo son todo un espectáculo.

Castro da Lanzada
Foto: web turismoriasbaixas

A Lanzada es una de las mejores zonas de playas de las Rías Baixas, en Pontevedra, pero también esconde lugares con mucha historia. Junto a la playa de Area Gorda y a Praia de Foxos se haya un castro que data del siglo VIII a.C. El yacimiento abarca castro, necrópolis, capilla y fortificación medieval. Debido a su ideal ubicación, fue un buen emplazamiento comercial. Se encuentra ubicado en la parroquia de Noalla, en Sanxenxo, y está establecido sobre una punta de tierra que se introduce en el mar. En las inmediaciones se hallan los restos de una fortaleza del medievo llamada torre de la Lanzada. También se erige en esta ubicación la capilla de Nuestra Señora de la Lanzada.

Banco de Loiba

Banco de Loibas
Foto: Amaianos

En la costa de Loiba, en el municipio de Ortigueira, se encuentra ubicado un banco muy especial. Se conoce popularmente como “el banco más bonito del mundo” debido a la inscripción que en él se puede leer (traducción de la inscripción real “the best bank of the world”). Desde este banco se puede disfrutar de unas vistas privilegiadas de la costa ubicada entre el cabo de Estaca de Bares a cabo Ortegal.

acantilados de Loiba
Acantilados de Loiba | Foto: Onioram

Sin duda, la historia que rodea a este banco es muy peculiar. En 2009 un vecino de la parroquia de Loiba decidió instalar por su propia cuenta un banco de madera al borde de este acantilado. Un año más tarde, durante el Festival de Ortigueira un grupo de músicos escoceses que participaban en el festival visitaron la zona y escribieron detrás del banco la ya famosa frase “the best bank of the world”. La traducción de “bank”, que en realidad significa banco de entidad financiera, hace alusión al corte del acantilado. Desde ese día, cada vez que se restaura el banco vuelve se copia la frase.

*Foto principal: Vicente Villamón


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