Si de algo puede presumir España es de su rico y variado patrimonio cultural, fruto de los distintos pueblos y religiones que por aquí pasaron durante siglos. La huella de al-Ándalus es, sin duda, una de las más significativas y apreciadas en la actualidad. Setecientos años de dominación musulmana hoy permanecen vivos en sus grandes monumentos arquitectónicos. La Alhambra de Granada o la Mezquita de Córdoba son posiblemente los mejores representantes del legado andalusí, pero también hay otros muchos ejemplos que no pueden pasar por alto. Por ejemplo, los baños árabes o hamman.

Se trata de auténticas obras arquitectónicas islámicas que también nacieron para quedarse y formar parte de la cultura hispánica. Eran estancias muy íntimas donde se desarrollaba la vida cotidiana de la sociedad musulmana, muchas veces desconocida para los cristianos y judíos de la época. Hoy es posible visitar algunos de los baños árabes que han resistido en tiempo y conocer más de cerca una parte de la historia que también es nuestra.

Baños árabes de Ronda, Málaga

Baños árabes de Málaga

El hamman de Ronda es uno de los mejor conservados de España | Shutterstock

Este es un espectacular yacimiento arqueológico de época nazarí, construido en el siglo XIII. Se localiza en el antiguo barrio judío de Ronda, al lado del puente árabe y de lo que en su momento fue la medina andalusí de la ciudad. El hamman de Ronda es el mejor conservado de toda la península ibérica y el que más visitas recibe al año.

Mantiene la estructura interna básica de los baños árabes: el vestuario (apodyterium), la sala fría, la templada y la caliente. De hecho, gran parte de este edificio ha llegado prácticamente intacto a día de hoy. Se conserva incluso el sistema hidráulico con la noria que hacía funcionar el recorrido del agua.

El hamman de Ronda y el resto de baños árabes en España siguen una estructura arquitectónica bajo los preceptos del modelo romano. En este sentido, cabe otorgar a Roma el principal papel como difusor de las instalaciones balnearias, tanto para funciones domésticas como públicas. Cuando los musulmanes se expandieron por estos territorios y encontraron las antiguas termas romanas, decidieron conservarlas e imitarlas en sus posteriores edificaciones. Desde entonces, se empezó a dar cada vez más importancia significativa al baño en el contexto de la sociedad musulmana, hasta el extremo de hacerse imprescindible. Así, se convirtieron en una verdadera institución, al igual que las mezquitas y los zocos.

Baños árabes de Jaén

Baños árabes de Jaén

El interior del hamman de Jaén | Shutterstock

Son los baños árabes más grandes de España debido a su extensión de 450 metros cuadrados. Construidos en el siglo XI, hoy se localizan en los sótanos del Palacio de Villardompardo. La belleza arquitectónica e importancia histórica de este hamman hizo que fuese declarado Monumento Nacional en 1917 y Monumento Histórico-Artístico en 1931.

Para los musulmanes, el baño no solo fue lugar de ocio o higiene personal como sí lo era en el mundo romano. Al baño también se acudía con un cierto sentido ritual para purificarse a través del agua y estar en disposición de orar o ir a la mezquita, tal y como recoge el Corán. En el libro sagrado se hace referencia al “Agua” como origen de la vida, un elemento puro, no contaminado. Por tanto, el baño fue una fundación piadosa convertida en elemento imprescindible de la cultura material del Islam.

Durante los primeros años de dominio cristiano en Jaén tras su reconquista, se siguieron haciendo uso de los baños, hasta que en el siglo XV perdieron su función. En la siguiente centuria, con la llegada del conde de Villardompardo a la ciudad, este edificó su palacio sobre el hamman, quedando oculto entre los cimientos y los sótanos.

Baños árabes El Bañuelo, Granada

Luminosa bóveda del hamman de Granada

La luminosa bóveda del hamman de Granada | Shutterstock

Los baños del Bañuelo o del Nogal de Granada son de época zirí, del siglo XI. Fueron construidos en tiempos del rey taifa Badis, junto al Puente del Cadí. Este hamman es uno de los ejemplos más valiosos de todo al-Ándalus por su impecable estado de conservación y la belleza que esconde en su interior. Tales virtudes le han valido la declaración como Bien de Interés Cultural. Es, además, una de las obras de mayor antigüedad de la Granada andalusí, muy anterior incluso a la Alhambra.

En El Bañuelo se puede rememorar cómo se desarrollaba la vida en estos importantes centros de reunión de la cultura andalusí. El hamman permite apreciar con claridad la sencilla y acogedora decoración que caracterizaba los baños árabes de época medieval, compuestos también de motivos geométricos.

Su luminosa bóveda muestra como la iluminación era producida de modo indirecto, a través de varias pequeñas aberturas en el techo en forma de estrella. Así se permitía la ventilación de los baños. En algunos hamman de la Península, estos vanos estaban cubiertos originalmente por vidrios coloreados que dejaban pasar la luz tenue y matizada, creando así un ambiente de paz y tranquilidad.

Baños árabes de Palma, Mallorca

Jardín del baño árabe de Palma

Jardín señorial de Can Fontroig donde se encuentran los baños de Palma | Shutterstock

Es uno de los pocos monumentos arquitectónicos que quedan de la época musulmana en la isla de Mallorca. Los baños árabes se encuentran en el espectacular jardín señorial de Can Fontroig, que no solo consigue embellecer la estructura del edificio sino dotarlo de connotaciones sagradas.

Debido a la geografía desértico y al clima cálido, seco, de la mayoría de los países árabes, la adoración por el agua se escenifica también en su concepto de jardín. El fin de estos es representar el paraíso en la tierra. Por ello, la mayoría de las parcelas naturales islámicas se estructuran alrededor de una fuente.

Madina Mayurqa, como era conocida Palma en época islámica, fue una ciudad refundada por los árabes sobre restos romanos. Con la dominación musulmana, a partir del siglo X, se realizó un complejo sistema hidráulico por el centro urbano, siendo posible la construcción de este hamman. Hoy solo conservan su sala central, destinada a baños calientes y una sala anexa a los baños.

Baños árabes de Girona

Baños árabes de Girona

El baño árabe de estilo románico de Girona | Shutterstock

Al igual que sucedió con la arquitectura palaciega musulmana, el modelo de baño andalusí fue adoptado por la sociedad cristiana. No solo reutilizaron los viejos hamman islámicos, sino que edificaron muchos otros por las ciudades que habían reconquistado. En lugar de darle un estilo propio y de tradición hispana, se decidieron por un estilo mudéjar, heredero de los modelos andalusíes.

Un ejemplo claro es el de los baños árabes de Girona, construidos en 1194. En realidad, se trata de un edificio cristiano de estilo románico, pero su distribución imitaba a la perfección las termas romanas y los modelos musulmanes. De hecho, cuenta con cinco estancias bien diferenciadas: vestuarios, una sala fría, otra tibia y caliente, además de horno y caldera.

Los baños se encuentran situados dentro del actual convento de las Capuchinas, en lo que fue una de las principales vías de entrada a la ciudad. Merece la pena visitarlo por su cautivadora simplicidad de formas y el atractivo movimiento entre luz y penumbra. El monumento es declarado Bien de Interés Cultural de Patrimonio Histórico de España desde 1931.



 

Baños del Almirante, Valencia

Baños del Almirante de Valencia

Baños del Almirante en Valencia | Wikimedia

Al igual que los anteriores, los baños árabes de Valencia se construyeron ya en época cristiana, bajo el reinado de Jaime II. Es un edificio mudéjar situado en el Palacio del Almirante, en pleno corazón de la ciudad. Imitan el estilo arquitectónico andalusí tanto en su fachada externa como distribución interna. Este espacio fue utilizado para la vida social de las clases más desfavorecidas durante el medievo.

El edificio ha sido reformado en varias ocasiones desde el siglo XIX, cuando se quiso adoptar una arquitectura al estilo neoárabe. Pero, en 1963, se volvió a reconstruir para devolverles su aspecto original. Hoy es posible visitarlos por dentro y disfrutar de la sencilla y acogedora decoración de sus salas, donde destaca el blanco de sus muros.