Don Ramón María del Valle-Inclán fue, sin duda, uno de los autores más destacados de la Generación del 98, junto a Unamuno y Pio Baroja con los que tuvo serios desencuentros. Nacido en Villanueva de Arosa, provincia de Pontevedra, en 1866. Llegó a iniciar la carrera de derecho hasta que la dejó para irse a México. De vuelta a España, se instaló en Madrid, donde inició una vida bohemia que lo hizo popular en teatros y tertulias literarias. Una ruta por el Madrid de Valle-Inclán, usando como hilo de Ariadna obras como Luces de Bohemia, la novela con la que inició el género del esperpento, dará a conocer el auténtico espíritu del autor.

Café Gijón y otras tertulias

Café Gijón

Café Gijón | Shutterstock

En el año 1895 Valle-Inclán se instaló en Madrid trabajando como funcionario en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Con un sueldo de 2000 pesetas anuales que le permitía vivir sin la necesidad de publicar ninguna obra, se dedicaba a acudir a las más prestigiosas tertulias madrileñas de la época. El Café Gijón, Lhardy en la carrera de San Jerónimo, el Café del Gato Negro, o El Suizo entre otros, fueron lugares frecuentados por el autor, que se hizo rápidamente famoso, tanto por su aspecto como por su manera de expresarse y su falta de paciencia. Su larga barba y su vivienda en una modesta buhardilla alquilada dan fe de su consagración en cuerpo y alma a una existencia bohemia.

Casa Ciriaco

Casa Ciriaco

Casa Ciriaco | Shutterstock

En la calle Mayor se encuentra Casa Ciriaco, lugar donde Valle-Inclán ubicó la Cueva de Zaratustra, la librería en la que su protagonista, Max Estrella, un poeta pobre y ciego, inició el recorrido de su última noche y donde fue traicionado por el librero. Según la novela, ésta se situaba en el Petril de los Consejos. El lugar actual atesora la esencia clásica de la taberna madrileña centro de la tertulia ilustrada. Fue testigo privilegiado del atentado del anarquista Mateo Morral Roca, que arrojó una bomba al paso de la comitiva nupcial de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenmberg. Actualmente aún es posible degustar gallina en pepitoria, mojada con el tinto de los viñedos madrileños y una torrija dulzona.

Chocolatería de San Ginés

Chocolatería San Ginés

Chocolatería San Ginés | Shutterstock

La Chocolatería de San Ginés, en la plaza de su mismo nombre, es la Buñolería Modernista donde Valle-Inclán sitúa el lugar de encuentro de Max Estrella con sus jóvenes coetáneos. Max y Don Latino callejean buscando a la Pisa-Bien y justo en ese lugar la encuentran. En ese momento conversan ruidosamente y Max, amonestado por la policía, es finalmente detenido. Esta chocolatería abrió sus puertas en 1894 en el pasaje de San Ginés y cobró fama cuando la gente, al salir del teatro, acostumbraba a tomar un chocolate con churros.

Casa de Correos

Real Casa de Correos

Real Casa de Correos | Shutterstock

La Puerta del Sol es un lugar frecuentado habitualmente por el autor durante su juventud, alrededor de 1890. Se da a conocer a sí mismo y a sus ideas en los lugares habituales de tertulia haciéndose famoso por su ingenio. Durante esa época colabora en diarios como El Globo o La Ilustración Ibérica. Frente a la actual Casa de Correos se sitúa el Ministerio de Gobernación, lugar de detención de Max Estrella por escándalo público.

Tienda de Apple

Tienda Apple. Puerta del Sol

Tienda Apple. Puerta del Sol | Shutterstock

La tienda Apple de la Puerta del Sol esconde otra de las referencias de la vida de Valle-Inclán, concretamente el Café de la Montaña situado en la planta baja del Hotel París. El 24 de julio de 1899, en un duelo que se iba a celebrar y en el que uno de los duelistas era menor, Valle-Inclán recibió un golpe de bastón que termino con la amputación de su brazo. Fue producto de una discusión con el periodista Manuel Bueno sobre la legalidad de este duelo. Con el tiempo este episodio se recordó con aires literarios y pintorescos. Incluso algunos amigos llegaron a organizar un festival para recoger fondos para comprarle un brazo ortopédico.

Callejón del Gato

Calle de Álvarez Gato

Calle de Álvarez Gato | Wikipedia – Luis García

En el Barrio de las Letras, a través del Callejón del Gato, en la calle Álvarez Gato, se encuentra, según Valle-Inclán, la catedral del esperpento, gracias a sus espejos cóncavos y convexos que se encargan de proyectar una imagen deformada de los transeúntes, y que eran el reclamo de una ferretería de esa calle que desapareció en 1933. Entre la leyenda y la tradición se documenta que tuvo aquí casa y corrales el mayordomo de Isabel la Católica, Juan Álvarez Gato miembro de uno de los linajes más castizos de Madrid. Algo menos histórica es la versión que atribuye el nombre al gato montés que el Cardenal Cisneros ordenó cazar para que se fabricasen unas botas. Hoy forman parte del bar Las Bravas.

Ateneo de Madrid

Ateneo de Madrid

Ateneo de Madrid | Shutterstock

Don Ramón del Valle-Inclán, presidió en 1932 el Ateneo de Madrid, y de hecho vivió allí durante un año. Se trata de una institución cultural privada, creada en 1835 como Ateneo científico y literario. Entre sus presidentes, además del propio Valle-Inclán, cabe destacar a Miguel de Unamuno, Gregorio Marañón o Manuel Azaña. También es importante remarcar que han pasado por sus sedes seis presidentes de gobierno y casi todos los premios Nobel españoles.