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Qué ver en San Millán de la Cogolla, donde nacieron los primeros textos en castellano

Qué ver en San Millán de la Cogolla

El conjunto monumental de San Millán de la Cogolla, compuesto por el monasterio de Suso y el monasterio de Yuso, es uno de los principales hitos patrimoniales de La Rioja. San Millán de la Cogolla es importante por su relevancia artística e importancia cultural. Éste lugar se considera la cuna de la lengua castellana, aunque en eterna disputa con Valpuesta, en la provincia de Burgos. Quedándonos con el primero, vamos a repasar lo que hay que ver en San Millán de la Cogolla.

Un poco de historia de San Millán de la Cogolla

San Millán de la Cogolla
San Millán de la Cogolla. | Shutterstock

El recorrido por los rincones que hay que ver en San Millán de la Cogolla está irremediablemente unido a su historia. En el siglo VI un pastor llamado Millán decidió abrazar la vida ascética. Se retiró a una cueva en una de las laderas de la sierra de la Demanda riojana. A su muerte, en el año 574, se levantó un monasterio en su honor alrededor de la cueva. Nació así el monasterio de Suso, uno de los dos edificios que, junto al monasterio de Yuso, componen el monasterio de San Millán de la Cogolla.

Desde su construcción, el monasterio de Suso fue favorecido por los reyes navarros. Lo protegieron e hicieron de él uno de los más importantes centros católicos del norte de la península. Tal era su fama que, a principios del siglo XI, el edificio fue objeto de una de las razias de Almanzor. Este lo incendiaría en el año 1002.

Unos años más tarde, en 1053, el rey navarro García IV trató de trasladar las reliquias desde el monasterio de San Millán de la Cogolla hasta el monasterio de Santa María la Real de Nájera en una carreta. Parece ser que los bueyes que tiraban de la carreta no pudieron con la carga, quedándose inmóviles. Esta señal fue interpretada como que el santo debía permanecer en este lugar. Por eso, sobre el terreno donde la carreta se paró se erigió un edificio románico: el monasterio de Yuso. Este edificio sería completamente remodelado durante los siglos XVI y XVII.

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En torno a él se desarrolló una pequeña comunidad, origen del actual pueblo de San Millán de la Cogolla. En un principio, el conjunto monacal no estaba en el Camino francés de Santiago, pero adquirió tanta fama que acabó convirtiéndose en una parada muy apreciada. Numerosos peregrinos se han desviado para llegar hasta sus puertas.

Hasta el año 1100 coexistieron ambos monasterios: el de Suso, adscrito a la regla mozárabe y con una comunidad dúplice, masculina y femenina, y el de Yuso, que adoptó la regla de San Benito. A partir del siglo XII sólo se mantuvo la comunidad benedictina del de Yuso, que tenía como casa principal el monasterio de abajo. Se desarrollaron entonces los años de máximo esplendor espiritual, religioso, artístico y cultural. De hecho, en su escritorio se copian numerosos manuscritos, como El Apocalipsis del Beato de Liébana, del siglo VIII.

La cuna del castellano

Volúmenes medievales en San Millán de la Cogolla
Volúmenes medievales en San Millán de la Cogolla. | Shutterstock

El monasterio de San Millán de la Cogolla está considerado la cuna de la lengua castellana. En él se realizó el primer testimonio escrito en dicho idioma: las Glosas Emilianenses, de mediados del siglo XI. En este momento el castellano comenzaba a extenderse como lengua común entre el pueblo llano. Durante el siglo XIII, Gonzalo de Berceo, clérigo del monasterio de Suso, contribuiría a consolidar el castellano con su extensa obra poética.

El estado actual del conjunto monástico

San Millán de la Cogolla
San Millán de la Cogolla. | Shutterstock

Este monasterio, el de Suso, no puede faltar en el recorrido por los lugares que ver en San Millán de la Cogolla, aunque se abandonase antes y sea el menos popular. Contiene, entre otras cosas, las tumbas de los legendarios Siete Infantes de Lara, cuya historia completa contamos aquí. Tras la desamortización de Mendizábal, el monasterio de Yuso también fue abandonado. En la actualidad una comunidad de monjes agustinos lo habita de nuevo.

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Qué ver en San Millán de la Cogolla

Portada barroca del monasterio de Yuso
Portada barroca del monasterio de Yuso. | Shutterstock

Hay que empezar por el monasterio de Suso. Tras su fundación en el año 574 conoció tres ampliaciones: una visigoda, otra mozárabe y una románica. De las dos etapas iniciales se conservan los grandes arcos de herradura del templo. El edificio es un templo adosado a la roca, dividido en dos naves y cinco tramos. En este monasterio se conservan elementos arquitectónicos de la construcción visigótica del siglo VI y un pórtico mozárabe del siglo X.

El cenobio de Suso fue concebido también como lugar de enterramiento. En él, además de los sepulcros de los mencionados Siete Infantes de Lara, se encuentran los sepulcros de eremitas de la primer comunidad. Pero la principal atracción del monasterio es sin duda el cenotafio de San Millán. Es una escultura yacente de alabastro del siglo XII en la que el santo aparece con las ropas sacerdotales visigodas y con un portapaz con una cruz. Está situado en la cueva donde el santo se retiró. Es la segunda del complejo. Se la conoce como Oratorio de San Millán. En la misma estancia hay un altar, considerado por algunos investigadores como el más antiguo de España.

Tras la reconstrucción del monasterio de Yuso, durante los siglos XVI-XVIII, nada queda del antiguo edificio románico del siglo XI. El actual es un impresionante conjunto monumental al que muchos hacen referencia como “El Escorial de La Rioja”, pues conjuga el renacimiento y el barroco. La iglesia de este monasterio, del siglo XVI, es una de las obras maestras que recomendamos ver con más detenimiento en San Millán de la Cogolla. Es de planta de salón dividida en tres naves. Observemos el retablo mayor con ocho lienzos de Fray Juan Ricci, del siglo XVII, y la reja barroca que cierra el coro.

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Detalles pictóricos del monasterio de Yuso
Detalles pictóricos del monasterio de Yuso. | Shutterstock

Más detalles del monasterio de Yuso. En la biblioteca se conservan todavía más de trescientos documentos originales que afianzan su título de “cuna del castellano”. En el Salón de los Reyes llaman la atención cuatro pinturas de Fray Juan Ricci. Estas representan a Fernán González, Sancho el Mayor, García “el de Nájera” y Alfonso VII de Castilla, cuatro de los monarcas más vinculados al monasterio. Hay que prestar atención también a las pinturas murales de la Sacristía, del siglo XVIII. Están perfectamente conservadas por la roca caliza de las paredes, que absorbe la humedad del entorno.

Por otro lado, el claustro de Yuso cuenta con dos alturas: la más baja pertenece a época gótica tardía, mientras que la superior es un buen ejemplo de estilo clasicista. Por último, sobresale la puerta de entrada al monasterio, con un relieve que muestra a San Millán en la batalla de las Hacinas. También se conserva la arqueta de San Millán, del siglo XI. Representa, en estilo mozárabe, episodios de la vida de San Millán según el relato de Gonzalo de Berceo en su Estoria del señor Sant Millán.

Los monasterios de Yuso y de Suso están incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Para su conservación se creó tanto la Fundación San Millán de la Cogolla como el Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española Cilengua, destinados a proteger, investigar y difundir el monasterio, así como su relación con la lengua castellana.

Los alrededores de San Millán de la Cogolla

Vista aérea de Ezcaray
Vista aérea de Ezcaray. | Shutterstock

Además de los rincones que ver en San Millán de la Cogolla, los alrededores son fascinantes. En sus inmediaciones hay otros destinos monumentales magníficos. Por ejemplo, Nájera, Santo Domingo de la Calzada o Ezcaray. Para los amantes del turismo activo, hay numerosas opciones en esta vecina Ezcaray, que cubre el Parque de las sierras de la Demanda y de Urbión.