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Monasterios de Suso y Yuso, un Patrimonio de la Humanidad milenario

Monasterios de Suso y Yuso, Patrimonio de la Humanidad en La Rioja

En el valle del río Cárdenas, buscando el amparo de la cumbre de San Lorenzo, la más alta de La Rioja, se esconde una historia milenaria declarada Patrimonio de la Humanidad hace veinticinco años. Su valor se explica atendiendo a diferentes ámbitos: el histórico, el cultural y el artístico. El conjunto de San Millán de la Cogolla, formado por los monasterios de Suso y Yuso, encuentra su origen primigenio en torno al siglo V, aunque no fue hasta una centuria más adelante cuando se constituyó el primero de los cenobios. El monasterio de Suso, al que años más tarde acompañaría el de Yuso.

Se dice que el eremita Millán llegó a vivir cien años y que en torno a él se formó esta comunidad que no tardó en crecer. Al principio habitó las cuevas de la sierra de la Demanda. Cuando fue suficientemente numerosa, ya en el siglo VI, se edificó el monasterio de Suso, que en latín significa “de arriba”. El de Yuso, el monasterio “de abajo”, se construyó en el siglo XI para ampliar la vida de su predecesor. Esta es la historia de dos monasterios milenarios.

Monasterio de Suso, historia en un rincón de La Rioja

Monasterio de Suso.
Monasterio de Suso. | Shutterstock

El monasterio de Suso es el original de San Millán, el primero que se constituyó en honor al santo y aquel que fue poblado por sus primeros discípulos. Las cuevas en torno a las que nació el actual cenobio ya estaban habitadas en el siglo VI, momento en que se planteó ampliar el primer asentamiento, algo que se llevó a cabo en diferentes periodos de tiempo. Así, en el conjunto todavía pueden observarse estilos visigóticos, mozárabes o románicos. Desde un punto de vista artístico es una gozada descubrir este monasterio al que un arco mozárabe da paso a una construcción visigótica. Como si la historia misma del arte estuviera aquí contenida.

Pero si por algo ha pasado a la historia el monasterio de Suso, así como el de Yuso, es por la colección de manuscritos que nacieron en este lugar. Una copia del Apocalipsis de Beato de Liébana, del siglo VIII, o la considerada obra maestra del scriptorium del lugar: el Códice Emilianense de los Concilios, del siglo X. Entre estas paredes se dieron los primeros indicios escritos de la lengua castellana.

Desde la entrada del monasterio de Suso, al que se accede por un camino acondicionado que ha respetado, en cualquier caso, la naturaleza del lugar, se observa a su compañero, el cenobio “de abajo”. Las vistas desde cualquier punto son fantásticas.

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Monasterio de Yuso, el lugar elegido por el santo

Monasterio de Yuso
Monasterio de Yuso. | Shutterstock

El origen del monasterio de Yuso está ligado a una leyenda. Cuenta la historia que el rey García de Nájera, en el siglo XI, ordenó trasladar los restos de San Millán desde el monasterio de Suso hasta Santa María La Real de Nájera. Sin embargo, cuando los bueyes avanzaban por el valle se detuvieron de pronto y se negaron a avanzar. Esta negativa de los animales solo se pudo tomar de una manera: el santo no quería abandonar el lugar, así que habría que construir un nuevo descanso para él. Así surgió el monasterio de Yuso.

Si el monasterio de Suso es un cenobio recogido, de pequeño tamaño, el de Yuso destaca por lo contrario: es un lugar de grandes dimensiones que se construyó siguiendo las bases del románico de los siglos X y XI. De ese estilo no queda nada, pues todo el conjunto se reconstruyó entre los siglos XVI, XVII y XVIII, bajo modelos renacentistas y barrocos. En su museo, de hecho, se conservan pinturas de uno de los grandes maestros del barroco español: fray Juan Rizi. Las reliquias del santo también se conservan en este espacio, en unas arquetas de oro y marfil del siglo XI.

Otro rincón a destacar es la biblioteca y el archivo, considerados de los más valiosos de la España monasterial. Conserva más de diez mil documentos y trescientos volúmenes que abarcan diferentes periodos de tiempo, destacando ejemplares tan raros como el Evangeliario de Jerónimo Nadal, de finales del siglo XVI y completamente policromado.

San Millán de la Cogolla, un imprescindible de La Rioja

Monasterios de Suso y Yuso
Monasterios de Suso y Yuso. | Shutterstock

Ambos monasterios se encuentran encuadrados dentro del municipio de San Millán de la Cogolla y así se conoce al conjunto al completo. Además de estos históricos cenobios, el pueblo, que apenas cuenta con 300 habitantes, puede presumir de tener otros monumentos de interés. Por ejemplo, la anterior ermita de San Jorge, datada del siglo XII. En ella se dio sepultura a una de las discípulas de San Millán, Santa Potamia, a la que posteriormente se consagró este templo.

Como puede verse, en este rincón riojano hay historia para rato, siendo como fue uno de los centros culturales más importantes del medievo europeo. Aún en la actualidad, el Camino de Santiago, en su paso por La Rioja, se desvía ligeramente para alcanzar el monasterio de Yuso. Solo hay que subir un poco más para descubrir, escondido en el monte, el de Suso. Ambos merecen la pena.