fbpx

Escapadas cerca de A Coruña que no hay que perderse

Escapadas cerca de A Coruña

A Coruña es una de esas ciudades cálidas y hospitalarias en las que uno se siente como en casa. Una ciudad que mira al mar desde su Torre de Hércules y a la ría desde sus galerías acristaladas. En ella la vida calmada se siente, se respira y también se saborea gracias a su deliciosa gastronomía.

Pero más allá de la ciudad hay pueblos bonitos en A Coruña que atrapan al visitante. Y no solo pueblos, también espacios naturales mágicos y rincones en los que aprender mucho de la esencia de Galicia. Los que vamos a ver son solo algunos de esos lugares que merece la pena descubrir a menos de una hora de la “ciudad de cristal”. Alternativas que, más allá de las más clásicas como Fisterra o Santiago de Compostela, sorprenderán al viajero.

Los mejores planes cerca de A Coruña

Redes, sabor marinero

Redes
Redes. | Shutterstock

En la provincia con más kilómetros de costa de la España peninsular es fácil encontrar pueblos que han sabido conservar toda su esencia marinera. Pero Redes no es uno más. Cada paso en él es una pequeña sorpresa: casas de colores que se asoman a un diminuto embarcadero, viejas mansiones de indianos que recuerdan que este es un pueblo migrante o esas redes secándose al aire mientras cuelgan de estructuras de madera y que son las que dieron el nombre al pueblo.

Redes, a orilla de la ría de Ares y a poco más de media hora de A Coruña, es pura fotogenia. No puede extrañar que sea una de localidades más cinematográficas de Galicia y que haya enamorado a celebridades como Pedro Almodóvar, que rodó aquí Julieta (2016).

Fragas do Eume, visita imprescindible

Fragas do Eume
Fragas do Eume. | Shutterstock

Se dice que los bosques gallegos son mágicos y que en ellos viven criaturas mitológicas. Y al adentrarse en el Parque Natural Fragas do Eume esa es la sensación que se tiene. Es un fabuloso bosque atlántico costero, el mejor conservado de Europa. Tan denso que hay puntos donde los rayos solares apenas consiguen atravesar el follaje. Y a pesar de ello, es fácil seguir sus senderos para descubrir lugares como el antiguo monasterio de Caaveiro o el puente colgante de Cal Grande.

A solo 40 minutos de la ciudad, es uno de esos planes en los alrededores de A Coruña que hay que descubrir con calma porque en su interior el tiempo se detiene. Además, es perfecto para una excursión en familia o para perderse por alguna de sus rutas de senderismo.

Faros de Mera, las mejores vistas de A Coruña

Playa de Mera
Playa de Mera. | Shuttersotck

A solo 17 kilómetros de A Coruña, Mera no es demasiado conocido, quizá por eso se disfruta mucho más. Pertenece al concello de Oleiros, aunque tiene nombre propio por sus dos faros, que llevan más de cien años guiando a los barcos hacia el puerto coruñés. En uno de ellos se ha habilitado la antigua casa del farero como espacio expositivo y didáctico. Pero lo más fascinante es la vista de la costa que se observa desde ellos, con la Torre de Hércules justo enfrente.

Mera es uno de los rincones más encantadores de la provincia de A Coruña por otro tesoro: el Monumento Natural Costa de Dexo-Serantes. Son once kilómetros de acantilados oscuros, salpicados de vetas de cuarzo blanco y bufadores que escupen agua cuando el mar está embravecido.

Mugardos, para darse un festín

Mugardos
Mugardos. | Shutterstock

Para comer uno de los mejores pulpos de Galicia solo hay que alejarse 50 kilómetros de A Coruña. Pero que nadie espere el típico pulpo a feira, porque el que se prepara en esta localidad es diferente. Aquí se cocina con cebolla, pimiento rojo y patatas. Un festín que tiene fiesta propia cada mes de julio y que está declarada de Interés Turístico por la Xunta de Galicia.

Para bajar la comida, nada como dar un paseo para descubrir otras joyas de Mugardos. No hay que perderse su colorido paseo marítimo, un puerto que llegó a ser uno de los más importantes de Galicia, el castillo de la Palma o el yacimiento romano de los Baños de Caldoval. Más planes: darse un baño en la playa de Bestarruza si el tiempo acompaña o cruzar la ría en barca para llegar a Ferrol. Razones más que suficiente para incluirlo en esa lista de qué visitar en la provincia de A Coruña.

También te puede interesar  Maravillas de Cáceres que hay que ver al menos una vez en la vida

Melide, cruce de caminos

Melide
Melide. | Shutterstock

Melide tiene un significado especial en el Camino de Santiago. Es aquí donde se unen dos de las principales rutas jacobeas: el Camino Francés y el Camino Primitivo. Por ello, este pueblo conserva joyas como el que se considera crucero más antiguo de Galicia. Es de estilo gótico, data del siglo XIV y está junto a la iglesia de San Roque.

También merece la pena hacer parada en la iglesia de Santi Spiritus y en la de Santa María, un pequeño templo románico del siglo XII que es monumento nacional. Por supuesto, hay que cruzar el viejo puente medieval, el mismo que ha sido testigo del paso de los peregrinos durante siglos. Y en el camino desde A Coruña, situada a 70 kilómetros, una parada para visitar Betanzos, un pueblo que destaca por su arquitectura tradicional y su inquietante parque del Pasatiempo.

Ponte Maceira

Ponte Maceira
Ponte Maceira. | Shutterstock

Es una de las escapadas desde A Coruña imprescindibles porque es uno de los pueblos con más encanto de la provincia. Podría sorprender si decimos que apenas es una aldea con poco más de 70 habitantes, pero esa tranquilidad es parte de su encanto y su esencia. La otra, un viejo puente románico que atraviesa el río Tambre y un pequeño casco urbano de calles empedradas perfectamente conservado.

Un par de antiguos molinos, un magnífico pazo, un antiguo cruceiro y varios hórreos completan la postal de Ponte Maceira. Una postal pequeña, pero que se puede hacer más grande dando un paseo por sus alrededores, poblados de pastos y bosques en los que es fácil perder la noción del tiempo. Y  hablando de tiempo, desde A Coruña se tarda una hora en llegar aquí.

El pazo Mariñan y sus jardines idílicos

Pazo Mariñán
Pazo Mariñán. | Miguel Branco, Wikimedia

En los alrededores de A Coruña, a solo 25 kilómetros, el pazo Mariñan propone un auténtica experiencia sensorial. La construcción hunde sus orígenes en el siglo XV, aunque a lo largo de la historia ha sufrido diferentes remodelaciones y ampliaciones. Pero si merece la pena su visita es, sobre todo, por sus jardines. Forman un pequeño edén con parterres geométricos, un bosque de eucaliptos y una zona agrícola. Un jardín con una gran protagonista: la camelia. De hecho, se integra en la ruta de las Camelias.

Malpica, el comienzo de la Costa da Morte

Faro de Malpica
Faro de Malpica. | Shutterstock

Con las islas Sisardas como telón de fondo y a poco más de 50 kilómetros de A Coruña,  Malpica es un punto de partida perfecto para aquellos que deseen descubrir la belleza y las leyendas de la Costa da Morte. Pero no hay que moverse mucho para descubrir playas ideales para la práctica del surf o para darse un baño. Eso sí, conviene tener mucha precaución porque el oleaje es fuerte.

Si no es posible el baño, una alternativa es dar un paseo por esas playas. En este tramo de costa el mar embravecido ha dado forma a acantilados y cuevas espectaculares. Area Maior, Canido, Seaia o Seiruga son algunas de las playas de Malpica, una localidad que, por cierto, aún conserva su espíritu marinero y que representa uno de los mejores planes en A Coruña para espíritus inquietos.

Padrón, cuna de escritores

Padrón
Padrón. | Shutterstock

Acabamos este pequeño recorrido por lugares qué visitar en A Coruña en Padrón, que está a algo menos de cien kilómetros. Tal vez lo primero que venga a la mente al escuchar este nombre son sus célebres pimientos. Pero lo cierto es que es mucho más que eso. Es la cuna de dos de los grandes de las letras españolas: Rosalía de Castro y Camilo José Cela. Aquí es posible seguir los pasos de ambos y visitar, por ejemplo, el museo dedicado a la figura del Premio Nobel de Literatura en 1989.

Y aún hay más que descubrir en Padrón. Por ejemplo, su relación con la Ruta Jacobea. Cuenta la leyenda que los restos del apóstol Santiago llegaron en barca desde Palestina al puerto de la antigua Iría Flavia, en lo que hoy es este municipio. De hecho, su nombre derivaría de “pedrón”, la piedra a la que se amarró aquella embarcación.