Teruel es una provincia fascinante que esconde historias y leyendas, una espectacular catedral, castillos y espacios naturales de ensueño… Sin embargo, si hay algo que podría hacer competencia a todo esto son los pueblos de Teruel, con altas murallas que transportan al medievo y callejones llenos de magia. Además, los pueblos más bonitos de Teruel son la excusa perfecta para hacer una ruta o realizar una pequeña escapada de fin de semana.

Valderrobres

Valderrobres
Valderrobres | Shutterstock

Valderrobres es otra de las localidades que cuenta con múltiples encantos, con un patrimonio arquitectónico de gran valor. Ubicado en la comarca de Matarraña, por el pueblo pasa el río de Matarraña, creando una bonita estampa. La visita al casco antiguo comienza en el puente gótico que cruza el río, donde también es reseñable el portal de San Roque. El castillo de Valderrobres corona el pueblo, siendo esta imagen una de las más reconocidas de la localidad. A los pies del castillo se encuentra el palacio, una imponente construcción de la que los expertos creen que data del XV o el XVI. Unida al castillo-palacio se encuentra la iglesia de Santa María la Mayor, un ejemplo de gótico levantino.

Calaceite

Calaceite
Calaceite | Shutterstock

Situado en la comarca del Matarraña, el casco urbano de Calaceite está declarado Conjunto Histórico-Artístico. El pueblo se encuentra a pocos kilómetros de la frontera con Cataluña, por lo que abre las puertas a visitar otras localidad cercanas. Se trata de un lugar de gran valor arquitectónico, en el que el centro se articula alrededor del templo parroquial de estilo barroco y de la plaza mayor. Aquí puede verse el ayuntamiento, que data del año 1609, y caminar mientras se descubren las bonitas calles con sus casas solariegas decoradas con balcones de forja. Otros lugares de interés son la “font de Vila”, una fuente de estilo gótico; la capilla de San Roque, obra renacentista de 1613; y la torre de Calaceite, entre otros.

Albarracín

Albarracín
Albarracín | Shutterstock

Albarracín es uno de los pueblos más bonitos de Teruel así como de los más conocidos. El pueblo en sí mismo está declarado Monumento Nacional y está propuesto para ser declarado Patrimonio de la Humanidad debido a la belleza y relevancia de su patrimonio histórico. A 1182 metros de altitud sobre la ladera de una montaña y cercado por el río Guadalaviar, Albarracín cuenta con un fascinante casco histórico. Visitar Albarracín es transportarse hasta la Edad Media, paseando entre murallas y torres. Además, no hay que perderse la catedral del Salvador del siglo XVI, el Alcázar ni el Palacio Episcopal.

Mirambel

Escapadas baratas de invierno. Mirambel
Escapadas baratas de invierno. Mirambel

En la comarca del Maestrazgo se encuentra Mirambel, uno de los pueblos más bonitos de Teruel. Entre murallas, parece que en este pueblo el tiempo se haya detenido, siendo una localidad de lo más tranquila. Destaca su casco histórico, que ganó el Premio Europa Nostra a la conservación. Un conjunto medieval que correspondía a la Orden Militar de San Juan. Las murallas rodean totalmente el conjunto, a veces ocultas entre las casas adosadas a las mismas. Parte de la muralla las levantaron caballeros templarios.

Paseando entre sus calles se descubren joyas de la arquitectura como el Portal de las Monjas, conocido por sus celosías de yeso. Además, relevante es también el convento de las Agustinas, de gran valor, así como la iglesia de Santa Margarita y la casa consistorial, que terminó de construirse en 1615.

Rubielos de Mora

Rubielos de Mora
Rubielos de Mora | Shutterstock

Rubielos de Mora se encuentra en la comarca Gúdar – Javalambre, y está formada por casas solariegas y edificios de interés creando un especial Conjunto Histórico Artístico. Es conocido como “el pórtico de Aragón” por ser un mirador natural de Teruel. Su historia se remonta hasta la época de los dinosaurios por lo que muchos de los fósiles hallados en los alrededores se pueden ver en el centro de Dinópolis junto al pueblo.

Rubielos de Mora tiene mucho que ofrecer, como su excolegiata Santa María la Mayor, construida en el XVI y reformada en 1620. En su interior se esconde un gran retablo gótico dedicado a la vida de la Virgen. Otro de sus edificios más llamativos es la casa consistorial, de grandes dimensiones y de estilo renacentista. Destacar a su vez el convento de los Carmelitas Descalzos y su claustro así como el de las Madres Agustinas.

Cantavieja

Cantavieja
Cantavieja | Shutterstock

Cantavieja es conocido porque fue uno de los enclaves históricos más importantes del Maestrazgo turolense en la época de la Edad Media. Aunque en la zona existen restos de un poblado íbero, después romano y también de la ocupación musulmana, el desarrollo de Cantavieja tiene lugar en 1169 cuando Alfonso II conquista el pueblo. Tres décadas después pasaría a pertenecer a la Orden del Temple. En la actualidad, está declarada Conjunto Histórico Artístico.

Descubrir Cantavieja es toda una aventura. En lo alto de la localidad se alza un castillo de planta triangular, algo bastante inusual, siendo el edificio más antiguo que todavía se conserva. En la plaza mayor se hace patente la importancia de Cantavieja durante la Edad Media y el Renacimiento. Aquí se agrupan el ayuntamiento y la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, un templo barroco de gran tamaño, entre otros ejemplos de patrimonio civil y religioso.



 

Beceite

Beceite
Beceite | Shutterstock

Quizá no es tan popular como lo son otros, pero su encanto lo convierte en uno de los pueblos más bonitos de Teruel. Ubicado en la comarca del Matarraña, a los pies de los Puertos de Beceite, se trata de una localidad en la que convergen ríos, bosques y sierras, creando paisajes montañosos espectaculares. Además de la belleza natural de su entorno, el casco urbano de Beceite está declarado Bien de Interés Cultural. Durante su recorrido se descubren elementos como los cinco portales que se conservan en el perímetro medieval. Destaca la lonja gótica del siglo XV, en la que llaman la atención varios arcos ojivales. También sobresale la iglesia de San Bartolomé, que data del siglo XVII y XVIII, en la que observar su portada barroca con columnas salomónicas y su capilla del XII.

La Fresneda

La Fresneda
La Fresneda | Shutterstock

Conocida por su pasado histórico, La Fresneda se encuentra en la comarca del Matarraña, en la ladera de una montaña. Está declarada Conjunto Histórico Artístico, pudiéndose ver en los edificios del pueblo trabajos de cantería, cestería, forja y bordados tradicionales. Uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes de aquí es la plaza mayor, en la que se sitúa el Ayuntamiento, terminado en 1576 con un estilo gótico-renacentista. Otros espacios de interés son la casa de la Encomienda, antigua residencia del comendador que se erigió en el XVI. Tampoco hay que olvidar la iglesia de Santa María la Mayor, que posee un origen medieval y data del siglo XVII. Cuenta con un estilo renacentista y en ella destaca su campanario octaedro.