La tradición cuenta que las sierras de España fueron, durante mucho tiempo, refugio de bandoleros, pues su escabroso terreno la convertía en un buen escondite junto al miedo a los animales feroces y el temor a los asaltos. La sierra de Guadarrama, tanto la vertiente segoviana como la vertiente madrileña, fue un ejemplo de cobijo de bandoleros, que en la actualidad caminan entre la realidad y la leyenda.

De esta manera, desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX la sierra de Guadarrama sirvió de escondite para los bandidos. Uno de los enclaves más conocidos que giran en torno a las historias de bandoleros es Rascafría, en el valle de El Paular. De esta manera, la sierra de Guadarrama, al igual que el esto de serranías de la península, no se libró de las andanzas de los bandoleros. Algunas figuras llegaron a ser muy destacadas, como la banda de Los Peseteros, y se dedicaban a asaltar a la gente armados con navajas y trabucos, con el objetivo de robar transportes de mercancías así como viajeros por asalto, secuestros y pillaje.

Castillo de Manzanares El Real
Castillo de Manzanares El Real.

Sin embargo, muchos eran perseguidos y se veían obligados a escapar y esconder sus botines en otras zonas como en las dehesas de Manzanares El Real o en las gargantas de La Pedriza. Algunos de sus nombres se hicieron un hueco en lo que ahora parecen historietas de antaño: Barrasa, Tuerto Pirón, Paco el Sastre, el Rey de los Hombres, Cabeza Gorda… Pero no todos eran hombres, existió una mujer bandolera, la única conocida en España, a la que llamaban La Tuerta.

La Pedriza

La Pedriza es un enclave importante dentro de esta ruta de los bandoleros de Guadarrama. Uno de los bandoleros más populares es Barrasa, del cual se cuenta que asaltaba las diligencias en el paso de Somosierra para luego refugiarse en La Pedriza. Allá por los años 30 del siglo XIX llevaba a cabo su actividad, teniendo su cuartel en las proximidades del Cancho de Los Muertos.

Según las historias, Barrasa se volvió ambicioso y buscaba más ingresos que los que obtenía del botín de asalto a diligencias y a correos. De esta forma, trabuco en mano, dio un paso más arriesgado y raptó a una joven procedente de buena familia madrileña por la que pedir un cuantioso rescate. Sin embargo, mientras sus compañeros la vigilaban la chica escapó, por lo que Barrasa, muy enojado, peleó con los que la habían perdido, precipitándose sin quererlo él también por el Cancho.

La Pedriza
La Pedriza | Shutterstock

La Pedriza, en la vertiente sur de la sierra de Guadarrama, es considerada una sierra con entidad propia, única en la Península Ibérica. Su relieve forma un conjunto de riscos y peñas caprichosas. Ubicada en el municipio de Manzanares el Real, es la excusa perfecta para realizar una buena ruta de senderismo y conocer algún riachuelo o cascada, pudiendo escoger entre distintos niveles en lo que a caminos se refiere.

Rascafría

Uno de los bandoleros más populares fue Manuel Antonio Rodríguez o el Rey de los Hombres, como era conocido entre su partida. Gallego de nacimiento, entre su grupo de bandoleros estaba Cabeza Gorda, que actuaba como segundo jefe. Fue uno de los bandoleros más peligrosos de finales del siglo XVIII. Una vez terminadas sus fechorías, entre las que se encontraban desde fugas de la cárcel hasta asesinatos, se retiraba a las inmediaciones de Rascafría.

Monasterio de El Paular en Rascafría
Monasterio de El Paular en Rascafría. | Shutterstock

Actualmente, Rascafría es una bella localidad de Madrid de la que nada hay que temer. Perfecta para visitar un día del fin de semana y realizar alguna ruta senderista. Este pueblo madrileño ubicado en el valle del Lozoya está enmarcado por la naturaleza más colorida, sobre todo en otoño. En pleno Parque Nacional de Guadarrama, Rascafría tiene mucho que ofrecer. Además, hay que destacar la presencia del monasterio de Santa María de El Paular o del puente del Perdón, construido en granito y con tres arcos.

Trescasas

Sus fechorías y su vacío en el ojo izquierdo le otorgaron a Tuerto de Pirón su temido apodo. Este bandolero mantuvo durante muchos años en jaque a la Guardia Civil y a los jueces, transmitiendo el miedo entre viajeros y vecinos situados en ambas vertientes de la sierra de Guadarrama. Las hazañas del Tuerto Pirón todavía se recuerdan a día de hoy, fruto de su habilidad y audacia, las cuales le ayudaron a realizar sus fechorías y a escaparse en varias ocasiones de la justicia. 

Uno de los bandoleros más escurridizos, que campaba a sus anchas en los valles de río Viejo y del río Pirón hasta Pedraza. No obstante, sus actos más famosos los realizó en localidades como Trescasas. Algunos afirman que era un espíritu libre que dedicó su vida al asalto de diligencias y carruajes que cruzaban el puerto o a desvalijar iglesias junto a sus más acérrimos secuaces.

Iglesia de la Inmaculada Concepción de Trescasas, mandada construir por Carlos III | Foto: Arfraguail

A las faldas de la sierra de Guadarrama nace el valle del Pirón, bañado por el río Pirón. Se trata de un lugar ideal para realizar actividades de senderismo como recorrer cañadas entre robles, conociendo parte de la fauna y flora segoviana. En cuanto a Trescasas, está ubicado en una localización privilegiada en el piedemonte de la Sierra de Guadarrama. Aquí no hay que perder la oportunidad de descubrir la iglesia dedicada a la Inmaculada Concepción, un templo neoclásico de una sola nave. Según cuentan, la iglesia la mandó construir el rey Carlos III para poder oír misa cuando acudía de cacería por estas tierras.

Somosierra

Paco el Sastre fue un bandolero un poco singular, pues no se dedicaba tanto al asalto de diligencias como al secuestro. Sus movimientos y lugares de refugio se localizaban entre Somosierra, Guadarrama y La Pedriza. Tantas fechorías le llevaron a la cárcel del Saladero de Madrid, en la que se encontró con el conocido bandolero Luis Candelas, nacido en el barrio madrileño de Lavapiés. No obstante, Paco el Sastre consiguió escapar de la cárcel y se unió a la partida de Candelas, llegando a ser el jefe cuando al de Lavapiés fue ejecutado a garrote vil en 1837. Bajo sus órdenes no tuvo problemas, pero cuando a la muerte de éste se convirtió en jefe intentó abarcar más de lo que le era posible y acabó en el patíbulo.

Chorrera de los Litueros
Chorrera de los Litueros | Shutterstock

Al norte de la Comunidad de Madrid se encuentra el municipio de Somosierra, que cuenta con una población de menos de 100 habitantes. Está situado en el puerto de montaña del mismo nombre, donde ambas laderas de la sierra forman parte del mismo municipio. Se trata del último pueblo de la Comunidad de Madrid por el norte. En la localidad hay que visitar la ermita de Nuestra Señora de la Soledad, que corona el puerto. También se recomienda ver la chorrera de los Litueros, una de las cascadas con más altura y caudal de la comunidad madrileña.

La Jarosa
La Jarosa | Shutterstock

Otra de las localizaciones en las que se movió Paco el Sastre fue Guadarrama, donde hay mucho que ver. Por ejemplo, el embalse de la Jarosa, ubicado en el valle del mismo nombre. Son muchas las rutas que atraviesan el valle, lugar escogido también por pescadores. Se trata de una fuente de abastecimiento para municipios cercanos como El escorial, San Lorenzo del Escorial y Alpedrete. Se construyó sobre la despoblada aldea de la Herrería de Berrueco, por lo que cuando baja el nivel del agua se pueden vislumbrar los restos de las antiguas casas que aquí se emplazaban. También es posible visitar el monumento natural de la Peña del Arcipestre de Hita, ubicado en la subida del Alto del León a más de 1500 metros de altitud.

Alto del León

Aunque queda patente la abundancia de bandoleros en la sierra de Guadarrama, no se han encontrado muchos casos de mujeres bandoleras. El único conocido en esta zona es el de la mujer conocida con el sobrenombre de La Tuerta, de la que tenemos constancia gracias a la obra del escritor británico George Borrow. Popularmente llamado “Jorgito el inglés”, este viajero se especializó en la cultura y vida gitana, y su obra fue traducida por Manuel Azaña.  

La Tuerta era una bandolera de armas tomar que realizaba sus actividades ilícitas en las inmediaciones del Alto del León. Sus canalladas las hacía siempre disfrazada de hombre. Según le contó al escritor, cometía los atracos ella sola, utilizando una escopeta y un caballo. No había camino que no hubiera escudriñado.

Búnker de la Guerra Civil
Búnker de la Guerra Civil española en el Alto del León | Foto: Contando Estrelas

El puerto de guadarrama es un paso de montaña español que culmina en el Alto del León. Sirve para pasar a través de la sierra de Guadarrama, comunicando así la provincia de Segovia y la Comunidad de Madrid gracias a la carretera de La Coruña. El puerto cuenta con una altitud de más de 1.500 metros, situado entre la localidad de Guadarrama, en la vertiente madrileña, y la localidad de San Rafael, en la vertiente segoviana. En el Alto del León persisten el paso del tiempo varios búnkers de la Guerra Civil, ya que en la zona se libró la Batalla de Guadarrama.