Teodomiro y la cora de Tudmir
La cora de Tudmir es una de las historias más singulares de la conquista mora de la península. En el año 713 el reino visigodo se encontraba en su fase final de descomposición; las tropas de Tariq —ayudadas por un grupo de visigodos renegados liderados por el conde Don Julián— habían derrotado dos años antes al ejército cristiano de Don Rodrigo a orillas del río Guadalete (Cádiz) y se habían ido expandiendo por la mitad meridional de la Península. El caudillo musulmán se había encontrado con la sorpresa de que la resistencia era muy inferior a la que supuso inicialmente por lo que pasó de una estrategia de saqueo a otra de conquista. Muza —gobernador del norte de África y superior jerárquico de Tariq— se puso celoso por los éxitos y el poder que estaba alcanzando su subordinado; le ordenó que volviera con sus tropas y el botín a su base africana, pero Tariq se negó.
La disputa entre ambos acabó con una carta del califa Walid I, ordenando a ambos viajar a Damasco para decidir qué hacer. Antes de emprender el viaje, Muza dejó al frente de las tropas a su hijo preferido, Abd al-Aziz (que será el primer emir de Al-Ándalus) al que recomendó cierta cautela ya que el dominio musulmán del sur de la península no era completo. Al oeste, la ciudad de Mérida llevaba meses resistiendo el asedio de las tropas de Tariq sin dar muestras de debilidad. Al este, el conde Teodomiro mantenía unida la provincia visigótica de Aurariola (el actual territorio de Murcia, más algunas partes de Alicante y Albacete).
Como era un buen conocedor del terreno, pensó con optimismo que podría llegar allí antes que los musulmanes. Por el camino se encontró con sus enemigos y entablaron una batalla en campo abierto. Al verse derrotado, en el último momento Teodomiro y los supervivientes consiguieron escapar hacia Orihuela; allí la situación era desesperada pues la mayor parte de los guerreros se habían ido a Lorca con el duque y habían perecido en la batalla. Además, los musulmanes venían persiguiéndoles y las posibilidades de auxilio eran muy remotas.
Al acercarse a Orihuela a tantear sus defensas, la avanzadilla del ejército musulmán comunicó a su jefe que las murallas estaban atestadas de guerreros. Ante estas noticias, Abd al-Aziz decidió prepararse bien antes de comenzar el ataque.
Prudentemente, estos se trasladaron a una mayor distancia de Orihuela. El conde Teodomiro, al comprobar el efecto de su cabalgada, decidió dar un paso más. Sabía que nadie vendría a ayudarle y que antes o después los musulmanes se darían cuenta de su debilidad. Teodomiro se disfrazó de heraldo y se presentó en el campamento musulmán para parlamentar. En lugar de presentarse como duque, dijo ser un enviado de Teodomiro. Explicó a Abd al-Aziz que tenían una poderosa guarnición y que estaban dispuestos a resistir hasta la muerte y la misma situación encontraría en todas las demás fortalezas de la provincia. Le propuso una capitulación que les permitiera a los visigodos someterse al califa de Damasco sin perder la religión ni los usos y costumbres que venía preservando en la nueva provincia o cora de Tudmir. Abd al-Aziz, escarmentado por el reciente ataque y conocedor de la dilatada resistencia de Mérida ante las tropas de Tariq, pensó que sería un éxito dominar toda la Aurariola antes de que volvieran su padre y Tariq. Él podía conseguir con una negociación lo que el rival de su padre no estaba consiguiendo por las armas.
El día 5 de abril del 713, Abd al-Aziz suscribió el siguiente documento:
Teodomiro gobernó durante el resto de su vida su cora de Tudmir como un súbdito de los musulmanes pero manteniendo la religión y costumbres godas. Entre tanto, Tariq volvió de Damasco sin que sus tropas hubieran podido tomar Mérida. En total emplearon seis meses para someter la ciudad. En el año 805, y de nuevo en el 835, los mozárabes de Mérida se sublevaron. Fueron necesarias unas cruentas campañas militares para someterlos y, para asegurarse de que no hubiera nuevos alzamientos, Abderramán II ordenó destruir sus murallas y construir una alcazaba desde la que vigilarles. La negociación suele ser más eficaz que la pura fuerza.
No hay documentación fiable de lo que ocurrió con la cora de Tudmir. Hacia el año 743 se estableció un impuesto en la cora de Tudmir y algunos interpretan esto como que el pacto de Teodomiro ya no era vigente. Otros retrasan la desaparición de la cora de Tudmir al año 776; a causa de una rebelión.
Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga e ilustraciones de Ximena Maier