Jaun Zuria
Jaun Zuria “El señor Blanco”
Jaun Zuria es una leyenda “maldita”, a causa de sus implicaciones políticas para la soberanía de Vizcaya (y por extensión, del País Vasco) y debido a su instrumentalización por propagandistas fueristas y, posteriormente, por Sabino Arana, ideólogo nacionalista que manipuló la leyenda para argumentar sus tesis. Además, Sabino se identificó con Jaun Zuria, llegando a comprar la isla, donde supuestamente nació el héroe, y su hermano, Luis Arana, emplearía un elemento de la bandera de la hipotética tierra de origen de Jaun Zuria para diseñar la ikurriña (bandera del Partido Nacionalista Vasco, que andando el tiempo, se convertiría en la enseña oficial de Euskadi). En sentido contrario, escritores adversarios del soberanismo vasco han sometido al relato de Jaun Zuria a un implacable escrutinio y, tras meticulosos análisis históricos y filológicos, han conseguido desacreditar la literalidad de las versiones. A pesar de lo cual, persisten numerosas coincidencias históricas comprobables aunque deben de emplearse varias versiones para hilar el relato de un personaje que tiene numerosos indicadores de ser histórico y no legendario.Situémonos en los nebulosos años del siglo IX -la Alta Edad Media- un periodo de escasos escritos y del que disponemos de pocos datos verificados. En la principal crónica de la época, la de Alfonso III de León (o de Asturias), no se hace mención alguna sobre lo aquí relatado aunque resultaría lógico, dado el contenido de esta leyenda. De las narraciones sobre Jaun Zuria, sigo la que el noble Lope García de Salazar escribió cinco siglos después pues tiene la honradez de ofrecer las dos versiones que conoció acerca del origen de Jaun Zuria.
Una primera versión habla de un rey de Escocia -por aquella época debió de ser necesariamente un vikingo- que arribó a la desembocadura de la ría de Guernica en una de sus correrías. Una hija que lo acompañaba en su expedición quedó embarazada, negándose a revelar el nombre de su amante. El rey, furioso, abandona allí su hija con algunas personas más. Según la tradición local, se establecieron en la isla de Txatxarramendi, donde la joven dio a luz un niño, robusto y de tez muy blanca, que recibió el nombre eusquérico Zuria (Blanco).
A mediados del siglo IX, cuando Zuria tendría veintidós años, los castellanos se sublevaron contra su señor, el rey Alfonso III de León y los vizcaínos se negaron a pagarle su tradicional tributo (un buey, una vaca y un caballo blanco). El rey, que era el señor de la comarca de Las Encartaciones (limítrofe con Cantabria) y de la margen izquierda del río Nervión (donde ahora están Portugalete, Baracaldo y Bilbao) envió contra ellos a su hijo, el infante Ordoño quien cruzó el río y arrasó toda la costa hasta llegar a Baquio.





El título de Señor de Vizcaya fue heredado en el siglo XIV por el Rey de Castilla. A partir de entonces continuó la tradición de exigir a las Juntas Generales el mantenimiento de las tropas dentro de su territorio y el deber de pagarlas una vez salieran fuera de los límites. Dicha costumbre se mantuvo hasta la definitiva derogación foral, después de la Segunda Guerra Carlista.
En el siglo XV el valle de Ayala, en el que se encuentra Luyando, se segregó de Vizcaya y se incorporó a Álava y, en el siglo XVIII, se erigió, en el lugar donde supuestamente estuvo el árbol malato, una cruz de piedra que aún se puede ver. Desde la perspectiva lingüística, hay una marcada diferencia entre territorios, diferencia que pudiera remontarse a ese periodo.

Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga e ilustraciones de Ximena Maier