La historia del escudo de Navarra ha sido muy movida. Desde que se iniciara casi como una obligación el blasón ha ido mutando hasta su forma actual. Atado durante largo tiempo a otros emblemas, sus cadenas tardaron en imponerse siglos. Antes hubo reyes a caballo y águilas negras. Sin embargo, finalmente una leyenda influyó en uno de los diseños más conocidos de la península, parte indispensable del escudo de España.

Las cruces y el águila negra

Al igual que en el caso del escudo de Castilla y el de León, para encontrar a los predecesores del emblema navarro hay que fijarse en el panorama político altomedieval peninsular. El conflicto entre los restos del reino visigodo, que fundaron Olite o Vitoria en la zona de influencia navarra, y los musulmanes centró toda la acción. Así, el contexto religioso supuso que las cruces, en sus distintas formas, fueran los símbolos usados por los reyes cristianos. Al no existir todavía la heráldica, el significado de estas figuras representativas se limitaban a personajes concretos y no poseían el trasfondo que luego adquirían.

Sin embargo, desde ciertos torneos desarrollados en el siglo X en los reinos germánicos comenzó a germinar la heráldica. Hasta el XII no terminaría de conformarse este arte y tanto León como Castilla fueron pioneros al respecto. Esta rapidez hizo que sus emblemas causaran sensación en toda Europa y comenzaran a representar tanto al monarca como al estado. En Navarra no fue todo tan súbito.

Águila negra en un sello de Sancho VII

Águila negra en un sello de Sancho VII. | Wikimedia

Los sellos fueron los primeros soportes para los emblemas reales. Sancho VI El Sabio fue el pionero, quien hizo que se pasara del reino de Pamplona al de Navarra. Así, en 1157 ya aparecía una representación del mismo monarca a caballo, visto de perfil y armado. En el escudo se ven una serie de refuerzos con una bloca en el centro, forma elemental que acabaría siendo el diseño definitivo. Sin embargo, por entonces no tenía mayor significado.

A su muerte, su sucesor cambió la figura. Su firma consistía en un águila negra. A lo largo de todo su reinado, Sancho VII El Fuerte usó este emblema que bebe de su pasado familiar y, ya sí, de la heráldica. Cabe resaltar el hecho de que el ave siguió apareciendo para representarle incluso después de la batalla de las Navas de Tolosa. Según la leyenda, el monarca cortó las cadenas que unían a la guardia de élite del emir An-Nasir a la tienda del mismo. Para celebrar la hazaña colgó los eslabones a su escudo y este pasó a ser el de Navarra. Sin embargo, como se verá más adelante, es una leyenda.

 

Teobaldo I y la bloca

El cambio dinástico que se produjo tras la muerte de Sancho VII fue decisivo para la historia del escudo de Navarra y el propio reino. Además de generar una ligazón con la corona francesa, Teobaldo I dio los pasos necesarios para crear una heráldica propia. El conde Champaña se vio obligado por los fueros locales a elegir un emblema. Era la primera mitad del siglo XIII y optó por una línea tradicional. Eligió el mismo sello de su abuelo, un caballero visto desde el perfil izquierdo. La bloca y los refuerzos del escudo eran similares a las del blasón de su ancestro.

Sellos de Teobaldo I, con la bloca en el caballo, las armas del escudo son del ducado de Champaña

Sellos de Teobaldo I, con la bloca en el caballo. Las armas del escudo son del ducado de Champaña. | Wikimedia

Durante su dominio este elemento fue logrando un simbolismo propio, que se confirmó con su sucesor. En los sellos de Teobaldo I y II los refuerzos con la bloca no aparecen solo en el escudo. También pueden verse en la gualdrapa del caballo. Esto confirmaba que se trataba de un elemento heráldico.

El nombre que tomó esta forma fue el de «carbunclo» o «carbúnculo», sinónimo de rubí. Esto se debe a que la gema central en principio fue carmesí. Por lo demás, se trataba de una cruz y un aspa concéntricas y tachonadas. Los vértices también se unían generando un perímetro igualmente tachonado. Mientras tanto, el fondo era gules (rojo).

Sello de Teobaldo II. | Wikimedia

Sello de Teobaldo II. | Wikimedia

La mezcla de armas de la corona navarra

La dinastía Champaña era feudataria de la corona francesa. De este modo, las armas de navarras aparecían partidas con la del condado. Así ocurriría con Enrique I y Juana I. Sin embargo, al casarse esta con Felipe IV a finales del siglo XIII, a los emblemas se uniría el del los capetos. Los reyes de Francia y Navarra serían los mismos hasta 1328.

Felipe III y Juana II fueron los nuevos reyes y el escudo pasó a ser cuartelado, como el de Castilla Y León. La ley sálica impedía a la noble ascender al trono francés, por lo que quedaban desligados de la sucesión a tal trono. Aunque centraron sus políticas en los conflictos galos, su llegada permitió que hubiera durante varias generaciones dirigentes exclusivos del estado navarro. El cuartel capeto, azul y con flores de lis, se veía cruzado por una banda gules y plata al ser de la rama normanda Evreux.

Escudo de navarra cuartelado con los emblemas capetos de la dinastía Evreux

Escudo de navarra cuartelado con los emblemas capetos de la dinastía Evreux. | Wikimedia

El emblema navarro seguiría siendo parte de los escudos de las cabezas de tal reino, como un cuartel, hasta la disolución de facto del mismo. Tras Carlos II y Carlos III, con el reinado de Blanca I, la heráldica comenzó a complicarse tanto como la situación política del lugar. Las tensiones entre las entidades peninsulares y Francia, unidas a la creación de distintos bandos en el seno de Navarra, acabaron en 1512 con la intervención castellano-aragonesa.

Escudo de Fernando II el Católico en la catedral de Granada

Escudo de Fernando II el Católico en la catedral de Granada. | Wikimedia

Fernando II El Católico incorporó Navarra a la recién creada corona española. El complicado escudo de los Reyes Católicos incluyó las armas. Pese a ello, el cuartel se solía omitir fuera de la región. Con Carlos I de España hubo una nueva bifurcación. La alta navarra, al sur de los Pirineos, quedó bajo dominio hispano. Mientras tanto, la alta quedó atada tras un breve tiempo a la corona francesa. En este caso, los reyes franceses y navarros volvieron a ser los mismo. Gracias a ello los escudos aparecieron el uno junto a otro hasta la abolición de la monarquía.

Escudos conjuntos de Francia y Navarra. | Wikimedia

Escudos conjuntos de Francia y Navarra. | Wikimedia

El escudo con cadenas se impone

El diseño del escudo de Navarra varió notablemente en el siglo XV. Se consolidó la esmeralda central y se hizo más frecuente la cadena en lugar de la bloca. Ambos elementos están asociados a la leyenda de Sancho VII El Fuerte y la batalla de las Navas de Tolosa. Carlos de Viana, hijo de Blanca I, se hizo eco del mito. Este narraba que el antiguo monarca arrancó él mismo las cadenas que ataban a la guardia de honor a la tienda del líder árabe. Además, de un golpe le arrancó una joya verde de la corona. Eslabones de la misma se supone que se guardan en Roncesvalles y Santo Domingo de la Calzada.

Escudo de José I Bonaparte, se ve el escudo de Navarra.

Escudo de José I Bonaparte. | Wikimedia

Aunque como se dijo tal rey no incorporó estos elementos a su emblema, el folclore se impuso. Las versiones de escudos tachonados y con refuerzos se siguió usando pese a ello. La esmeralda se hizo omnipresente. Más allá de todo esto, su posición en el escudo de España cobró fuerza siglos después. Fue con José I Bonaparte, que lo incluyó en su revolucionario diseño. A su vez, este fue una inspiración directa para el que lanzó el gobierno provisional de Prim tras la Revolución Gloriosa, que en 1868 se extendió de Sevilla a Zaragoza y finalmente a Madrid. Este es el germen del actual, con cuatro cuarteles: Castilla, León, Aragón y Navarra.

Escudo de España durante el Gobierno Provisional, con el cuartel de Navarra

Escudo de España durante el Gobierno Provisional. | Wikimedia

En este destacado cuartel siguió durante la reinstauración, 2ª República y dictadura franquista. También en el escudo constitucional definitivo, el actual. Las cadenas fueron la opción elegida en todos ellos. Asimismo, la Comunidad Foral de Navarra creó una versión individual. Coronado y más estilizado que anteriores, se usa como representación de las instituciones navarras. Además, su inclusión en el escudo de País Vasco, el Laurak bat, fue acompañado de una polémica. Está terminó con la eliminación de las cadenas del mismo tras una denuncia del gobierno foral.

Escudo oficial de Navarra

Escudo oficial de Navarra. | Wikimedia


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