Descubre la historia del escudo de Castilla

El escudo de Castilla es uno de los cuarteles fundamentales del escudo de España, también de su bandera, junto a los emblemas de León, Navarra, Aragón y Granada. Este símbolo heráldico tuvo una breve historia de forma independiente. Esto se debe a que la moda de crear blasones se extendió poco antes de la unión definitiva castellanoleonesa. Sea como fuere, el castillo de oro con tres torres, más alta la intermedia, con fondo gulés fue una visión habitual en toda Europa.

Historia del escudo de Castilla

Escudo de Castilla. | Wikimedia

Los escasos precedentes del escudo de Castilla

La heráldica surgió en el siglo XII con la labor de identificar más fácilmente a los nobles en combate. Antes, se asociaban ciertos símbolos con reinos o figuras concretas, pero no de la forma sistemática que acababa de darse a conocer. Herencia de las costumbres bárbaras de decorar escudos, triunfó de forma casi inmediata en los reinos de León y Castilla.

Dado que la historia del Condado de Castilla se remonta al siglo IX, cabe buscar antecedentes casi desde los primeros pasos del Reino de Asturias. Tras diversas etapas de saqueo y repoblación, en el 850 Ordoño I de Asturias nombró al primer conde de Castilla, Rodrigo. Tanto su época de dependencia como en el primer siglo de existencia, a raíz de su constitución como reino en el 1065, no se han encontrado símbolos continuos que lo representen.

Al igual que en el caso asturiano, las cruces eran el elemento más usado para reyes o para reinos. Normalmente se trataba de las de tipo griego, es decir, con todos los segmentos de igual tamaño. Esto se puede comprobar en el símbolo que hoy representa al Principado de Asturias. La causa de que proliferara esta forma era el concepto de lucha sagrada que imperaba en el territorio. Una especie de cruzada continua contra los musulmanes que dominó la simbología local. Sin embargo, no hubo ninguno asociado a Castilla como tal.

Alfonso VIII, creador del escudo de Castilla

El famoso monarca vencedor de la batalla de las Navas de Tolosa fue también quien instauró el escudo de Castilla. El reinado de Alfonso VIII arrancó a los tres años. Debido a ello las casas de Lara y Castro, encargadas de la regencia y el tutelaje del rey respectivamente, combatieron largamente para hacerse con el control del reino. En 1170 se convirtió en monarca. Un lustro antes se creó el sello real y uno después comenzó a prosperar el emblema actual.

Siguiendo las ideas aplicadas por el Reino de León, se optó por un escudo parlante. Esto quiere decir que representa literalmente el nombre que simboliza. Así, un castillo de oro almenado de tres torres fueron las armas. Un diseño que se diferencia de otros castillos usados en el centro de Europa.

Tumba de Leonor y Alfonso VIII en Las Huelgas Reales

Tumba de Leonor y Alfonso VIII en Las Huelgas Reales. | Wikimedia

El simbolismo de las armas elegidas se asocia a los valores comunales, su defensa, la grandeza y la altura. No está claro que esto influyera en su selección, aunque algunas teorías apuntan a que podrían haber reafirmado la autonomía castellana frente a León.

Como fondo se optó por el gules, un rojo muy vivo. También se documentan más adelante alguna carmesí. Las versiones púrpuras y moradas son muy posteriores y se han asociado al pendón de Castilla por error. En este caso, el color parece que vino por parte de la esposa de Alfonso VIII, Leonor Plantagenet. Ambos descansan hoy en el monasterio de las Huelgas Reales. Al hecho de que compartan color de armas, se suma que el blasón naciera muy poco después de la boda. El resultado fue un éxito y se usó tanto en forma de escudo como de señal, sin estar enmarcada en una defensa.

Escudo de Leonor, Inglaterra y los Plantagenet en el siglo XII

Escudo de Leonor, Inglaterra y los Plantagenet en el siglo XII. | Wikimedia

Expansión y fusión con el escudo de León

La política de acuerdos matrimoniales de Alfonso VIII y Leonor Plantagenet fue todo un éxito. Se trató de una pareja muy bien avenida, aunque no tuvieron suerte con sus hijos varones. Sin embargo, sí lograron prosperar hasta la edad adulta muchas de sus hijas. Cuatro de ellas acabaron como consortes de reyes en Portugal, Francia, Aragón y León. Sus vástagos incorporaron el castillo de Castilla en sus emblemas personales. Gracias a ello el símbolo se extendió por toda Europa, aunque a nivel territorial no existió influencia alguna. El caso más destacado fue el de Alfonso III de Portugal, cuyo emblema subsiste en el actual escudo luso.

Actual escudo de Portugal, heredero del de Alfonso III. descendiente de Alfonso VIII de Castilla. | Wikimedia

Con la muerte de Alfonso VIII de Castilla el diseño se mantuvo, anclándose como escudo del reino. Su hijo Enrique I y su hija Berenguela lo mantuvieron. En cambio, el hijo de esta última con Alfonso IX de León, Fernando III el Santo, protagonizó una curiosidad histórica. Las circunstancias le llevaron a heredar el reino de su madre, pero al ser su padre rey leonés obtuvo sus armas en vez de las castellanas. Así, aunque liderara a Castilla, usaba el León en su escudo.

Esto se subsano en 1230, a raíz de la definitiva unión dinástica castellanoleonesa. El monarca y sus consejeros tomaron una decisión muy innovadora al fusionar los dos escudos que representaban a sus reinos. En lugar de un diseño partido a dos, algo habitual pero que solía conllevar fusiones peregrinas, realizó un diseño acuartelado. Es el que puede verse hoy día en la bandera de Castilla y León, por ejemplo. Los cuatro espacios o cuarteles alternaban los blasones.

Escudo de Castilla y León

Actual escudo de Castilla y León. | Wikimedia

Que el de Castilla fuera el primero y el cuarto supone en puridad un error. Son los símbolos del padre los que deberían ocupar tal posición. Sin embargo, este aparente fallo no se subsanó y la disposición se mantuvo estable hasta la actualidad. Siglos después el cuartel castellano pasó a ser el primero del escudo de los Reyes Católicos.

No desaparecería de las armas españolas, en sus muchas versiones, en ningún momento. Incluso sería el gran protagonista de las versiones usadas por los Borbones. Carlos III simbolizó su afán centralista usando el escudo castellanoleonés como eje central de la versión simplificada del blasón del reino.

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