En el este de la Axarquía malagueña se ubica un pueblo que retrotrae a imágenes marineras. Junto a la frontera con la provincia de Granada, Nerja se ha servido de sus atractivos naturales para destacar en el ámbito turístico. Entre ellos están sus playas, pero también una cavidad en la tierra. Se trata de la extraordinaria cueva de Nerja, una oquedad que destaca en el plano histórico y geológico. Ubicada en el núcleo de Maro, cuenta con cientos de metros de galerías y restos de actividad humana de hace 40.000 años.

Interior de la cueva de Nerja

Interior de la cueva de Nerja. | Shutterstock

Los 40.000 años de la Cueva de Nerja

Lejos del Sol y la arena que caracterizan a la localidad que la acoge, la cueva de Nerja es en primer lugar un gran yacimiento prehistórico. Al estar en el extremo sur de la península contrasta con aquellas del Cantábrico, como Altamira, o de zonas más cercanas a la meseta como Atapuerca. Sin embargo, el Paleolítico y Neolítico en Andalucía o Extremadura también dejó hitos de enorme relevancia como Lácara en Badajoz, Los Millares en Almería o el espacio del que trata este artículo.

Cabra de la cueva de Nerja

Cabra de la cueva de Nerja. | Web de la cueva de Nerja

Está probado el paso de humanos por la cueva de Nerja en un periodo tan antiguo como hace 40 o 45.000 años. Sin embargo, fue unos 10.000 años más tarde, en el Gravetiense, cuando parece ser que comenzó a habitarse de forma continuada. En este impasse milenario sí que se internaron en sus galerías personas, pero no se establecieron allí. Algunos aparatos encontrados apuntan a que los Neanderthales fueron sus inquilinos puntuales por aquel entonces.



Aunque el público general conoce solo el segmento abierto, hay otros que solo acogen equipos de investigación. Son la galería Nueva y parte de las Altas. El hecho de que haya desperdigados restos por todas ellas apunta a que la cueva es excepcional, ya que sus ancestrales moradores se adentraron mucho más en ella que en otras. Fue la humanidad moderna la que realizó las pinturas rupestres del lugar.

Punta gravetiense de la cueva de Nerja

Punta gravetiense del yacimiento nerjeó. | Web de la cueva de Nerja

Las más antiguas tienen 24.000 años, aunque la mayoría son de un periodo conocido como Solutrense, de hace unos 19.000. Predominan el uso del rojo y el negro para delinear animales, como cabras o caballos, además de ciervos con dimorfismo sexual. Un conjunto amplio repartido entre las zonas abiertas y cerradas. Junto a estos hay símbolos misteriosos, que se han llegado a interpretar como codificaciones de información. Los posteriores habitantes paleolíticos siguieron dibujando, así como los del primer neolítico y la Edad del Cobre. Ellos son los responsables de representaciones antropomórficas, en un momento en que la cueva de Nerja pasó a servir como lugar de enterramiento.

Además de el arte rupestre se han encontrado objetos y huesos tanto humanos como animales. Lamparas de concha, buriles, puntas de flecha, ajuares funerarios… Buena parte de ellos se pueden contemplar en el museo de Nerja, en la plaza de España de la localidad. Una visita muy recomendable para entender a la perfección lo que se observa en las galerías turísticas de la oquedad.

Una cierva y signos del Solutrense en la cueva de Nerja

Una cierva y signos del Solutrense. | Web de la cueva de Nerja

Una joya geológica en plena Costa del Sol

La amplitud de la cueva y las muchas galerías que posee hacen que sus ejemplos de formaciones cavernosas, los espeleotemas, sean de una enorme variedad. Es así uno de los conjuntos más completos y llamativos de Andalucía, junto a la gruta de las Maravillas en Aracena, Huelva. En este caso el tamaño es una cuestión a tener en cuenta. Algunas de sus columnas, estalagmitas y estalactitas que llegan a unirse, alcanzan proporciones que cuesta creer. No en vano, la mayor de todas fue declarada como la más grande del planeta por el Guinness de los Récords. 32 metros de altura y hasta 14 de amplitud la avalan.

Galerías turísticas de la cueva de Nerja

Galerías turísticas de la cueva de Nerja. | Shutterstock

El motivo de que la cueva de Nerja sea un «museo de espeleotemas», como reza su web oficial, es el proceso de creación que sufrió. En un principio fue el agua que se filtraba en el subsuelo y reacciones químicas quienes disolvieron parte del mismo y generaron una oquedad. Movimientos en las placas tectónicas llevaron a que el nivel del agua quedara por debajo de este enorme agujero. Mientras tanto, hace 800.000 años, un terremoto hizo que múltiples formaciones se cayeran, dejando salas de gran vistosidad como la de la «montaña».

Espeleotemas de la cueva de Nerja

Espeleotemas nerjeños. | Shutterstock

Con el pasar de miles de años se consolidaron nuevas formaciones y las salas que hoy se han descubierto. De las galerías turísticas sobresale la sala del Cataclismo, donde se puede admirar la antes mencionada columna. La de los Fantasmas, cuyas rocas recuerdan a este tipo de entes, o las de la Cascada y el Ballet, usadas como escenario, son otras de las más famosas. Recientemente se han ido abriendo las galerías Altas, con espacios como el de la Inmensidad o la de los Peces. De gran profundidad, acogen algunas de las pinturas rupestres antes referidas.

Formaciones que pueden verse en la cueva de Nerja

Formaciones que pueden verse en la cueva de Nerja. | Shutterstock

Los seres endémicos de la cueva de Nerja aportan un valor paralelo al geológico y cultural. Algunos de ellos son organismos cuya evolución divergió del resto de sus congéneres debido al aislamiento. En otros casos incluso paró, gracias al ecosistema estable del entorno. Por tanto hay pequeños invertebrados que constituyen reliquias biológicas, así como especies únicas de isópodos o pseudoescorpiones, entre otros.

Rincón del Órgano

Rincón del Órgano. | Shutterstock

El hallazgo más inesperado

Todo lo descrito anteriormente permanecería sin descubrir si no hubiese sido por una casualidad. Una historia que se repite en otras de las cuevas más notables de España. En este caso hay que retrotraerse a 1959. Por entonces un grupo de jóvenes de la zona se adentraban en una oquedad llamada «la mina» para atrapar murciélagos. En sus correrías hallaron por suerte un paso a lo que parecía una gran sala. Dos formaciones no permitían el acceso, así que decidieron cortarlas. Por desgracia, en sus primeras indagaciones se dieron de bruces con un esqueleto.

Espantados acudieron a sus mayores y las autoridades. Rápidamente se constató que se estaba ante un gran hallazgo. El lugar llamó la atención de Málaga o Madrid y los expertos se pusieron manos a la obra. Desde la capital de la Costa del Sol se mandaron equipos que lograron que en 1960 se pudiera visitar de forma turística. Durante este proceso se encontró la entrada original que usaron los primeros humanos que entraron a la cueva de Nerja. Una gran roca fue la responsable de que nadie accediera por miles de años al lugar, preservándolo.

Concierto en la cueva de Nerja

Concierto en la cueva de Nerja. | FOTOS RTVA (Flickr)

Esta cuestión, mantener el gran estado de la cueva, ha provocado que una de sus grandes tradiciones tenga los días contados. Se trata de los conciertos que se llevan a cabo en salas como la de la Cascada. Aunque poco a poco se han ido reduciendo los asistentes, se ha comprobado que estas actividades culturales afectan a los espeleotemas. como alternativa se ha construido un auditorio exterior. Una forma de asegurar el futuro de la gruta.

Respecto a la visita, cuenta con opciones guiadas y abarca normalmente las galerías turísticas. Entre las alternativas que propone hay audioguías o una visita nocturna llevada a cabo por Miguel Joven. Este actor es recordado por haber encarnado a Tito en Verano Azul, serie que aupó la fama de Nerja. Bien conectada con Málaga por la A-7, así como con territorio granadino, los exteriores permiten llegar en coche sin problema. Por tanto es fácil llegar desde Vélez-Málaga, Torre del Mar, Almuñécar o Motril, así como las capitales provinciales cercanas.