Hay rincones maravillosos que se esconden por toda la geografía española, de barrancos como el de La Hoz en Guadalajara a capillas con exultantes decoraciones como San Nicolás de Bari en Valencia. Sin embargo, uno de ellos lleva tal adjetivo directamente atado a su nombre. Se trata de la Gruta de la Maravillas. Un espacio subterráneo que aguarda en la provincia de Huelva. Concretamente, se sitúa en Aracena. Su pasado medieval se refleja en su estupendo castillo, bajo el cual se extienden lagos y corredores que quitan el hipo. Todo ello enmarcado en una preciosa sierra famosa por su jamón ibérico.

Gran Salón de la Gruta de las Maravillas en Aracena

Gran Salón. | Oficina de Turismo de Aracena

Una joya en el cerro de un castillo hecho iglesia

Como es habitual, hay dos versiones de cómo se halló esta cavidad. Una con cariz legendario narra que un lugareño se vio inmerso en ella cuando buscaba un puerco despistado. Otra, la oficial, es que fueron labores mineras durante el siglo XIX las que destaparon la Gruta de las Maravillas. Desde un principio sorprendió por su belleza. Tanto es así que no tardó en convertirse en la primera cueva turística de España. El año en que se acondicionó para su visita fue 1914. De esta forma, lleva más de 100 años siendo uno de los grandes atractivos de Aracena.

Castillo-iglesia de Aracena

Castillo-iglesia de Aracena. | Shutterstock

Sobre el cerro en que se extiende la Gruta de las Maravillas se halla el castillo-iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. Este curioso templo se alza sobre lo que fuera la fortaleza medieval. Durante el siglo XIII fue cuando Aracena pasó a ser cristiana. Como en su vecina Extremadura y el Algarve, las Órdenes Militares fueron protagonistas. Primero los hospitalarios arrebataron la alcazaba a los musulmanes a mediados de siglo. Ya al final del mismo la presión castellana supuso que quedara en sus manos. Se hicieron cargo del lugar los caballeros de Santiago, aunque tradicionalmente se asignara la posesión a los templarios.



La presencia santiaguera en esta zona sur de la Ruta de la Plata, vía de origen romano, fue muy amplia. De hecho, algo más al norte llevó a la creación de una encomienda, la Mayor de León. Esta conexión leonesa se extendió al ser gentes de estas tierras y Asturias quienes repoblaron el lugar. Una muestra de ello es la habitual adoración a Santa Marina. Sea como fuere, la alcazaba pasó a ser castillo y una iglesia comenzó a desarrollarse. Se concluyó en el siglo XV, cuando se impuso el estilo gótico con la influencia de Sevilla y su catedral, a quien protegía Aracena junto a otras villas. Así, la torre que luce el templo está basada en la Giralda. El conjunto es sólido, bello y se complementa con las ruinas de las murallas.

Una de las lagunas de la Gruta de las Maravillas

Una de las lagunas de la Gruta de las Maravillas. | Shutterstock

Una cuestión de tiempo y geología

Las rocas a las que el agua ha ido dando forma poco a poco datan de hace unos 500 millones de años. De esta forma el lienzo de esta cueva, a la altura en vistosidad de otras como las del Drach en Mallorca, son calizas y mármoles. Ambas combinadas con el húmedo ambiente de la sierra de Aracena permitieron que se crearan los curiosos elementos que hoy atraen a miles de turistas. De hecho, las abundantes precipitaciones locales fueron uno de los elementos clave para que se originara el lugar.

Gran Salón de la Gruta de las Maravillas en Aracena

Gran Salón. | Oficina de Turismo de Aracena

Destaca asimismo la amplitud de algunas estancias, que adquieren dimensiones catedralicias. Estas cavidades acogen además extensos lagos. Las aguas que circulan son cristalinas y calmadas, lo que permite ver a la perfección los elementos subacuáticos. Los espeleotemas, las distintas formaciones que se forman en estas cavidades telúricas, de la Gruta de las Maravillas son muy variados. Por ejemplo, no faltan las estalactitas y estalagmitas. Pero también hay otros que recuerdan a velos, columnas, una suerte de diques calcáreos llamados gours… Un verdadero festival geológico dispuesto en tres niveles de los cuales dos son visitables.

El onírico recorrido por la Gruta de las Maravillas

El punto de inicio del recorrido esta junto a la oficina de turismo, en la calle Pozo de la Nieve. Tal denominación viene de un primer nombre que recibió la Gruta de las Maravillas debido a lo níveo de alguna de sus estancias kársticas y marmóreas. Un aparato de radio permite escuchar todas las explicaciones sin problema, pudiendo prestar atención al ambiente. Los parecidos que se encontraron a las formaciones de cada sala son los que dieron nombres a estas. Por ejemplo, nada más arrancar se ve la de las Conchas. En la parte baja del complejo se sigue a la sala de los Mantones de Manila. Un lugar con elementos bandeados de diferentes colores, realmente atractivos.

Vista desde abajo del barranco de la Hoz

Entrada a la Gruta de las Maravillas. | Shutterstock

El espacio más amplio de todos es el Gran Salón, con un idílico lago que se recorre antes de tener que subir unas escaleras que llevan al segundo nivel. Allí aguardan algunos de los elementos más  alucinantes de la cueva. Por ejemplo, una enorme columna que recuerda al pilar de una catedral. El lago de la Esmeralda, así como la oquedad en que está, acoge intrincadas elaboraciones geológicas tanto acuáticas como aéreas.

Gruta de las Maravillas en Aracena

Sala de la Gruta de las Maravillas. | Oficina de Turismo de Aracena

De vuelta al primer nivel esperan los espacios más bizarros. La cristalería de Dios sobrecoge por su aspecto recargado en el techo y lo prístino de su laguna. Por su parte, la sala de los Garbanzos llama la atención por las unidades esféricas parecidas a dicha legumbre que se originaron bajo el agua. Las redondeces tienen continuidad de forma distinta en la sala de los Desnudos, donde no hay que echar demasiada imaginación para adivinar el porqué de la denominación. Baste decir que no es apta para pudorosos. Tras ella solo queda concluir la visita de nuevo junto a una acumulación de agua.

Cristalería de Dios

Cristalería de Dios. | Patronato de Turismo de Huelva

Consejos para ver la Gruta de las Maravillas

En aras de la conservación, el acceso es limitado y solo salen a la venta 1.000 entradas diarias. La única forma de ver las lagunas subterráneas y formaciones de la gruta es bajo la modalidad de visita guiada. El pase general cuesta 10 euros y abarca unos 45 minutos de paseos y explicaciones didácticas. Conviene reservar con antelación, especialmente en verano, ya que la afluencia de turistas es enorme. Existe además una entrada conjunta que incluye visita al castillo y al Museo del Jamón. A pesar de que hay que hay alguna subida y bajada, citada, el recorrido es apto para niños y mayores. Otro factor a tener en cuenta por los frioleros es la temperatura en el interior de la cueva, unos 16 grados.

Cerdos ibéricos en Jabugo

Cerdos ibéricos en la cercana Jabugo. | Shutterstock

La propia Aracena compone un destino perfecto para perderse un fin de semana. A la mencionada iglesia-castillo se suma la cultura gastronómica del cerdo que ha dado pie, por ejemplo, al antes mencionado museo. La crianza del cerdo ibérico en el entorno serrano onubense es de sobra conocido, destaca la cercana Jabugo, y supone una oportunidad para degustar todo tipo de delicias porcinas. La propia sierra es un parque natural con múltiples posibilidades de senderismo. No en vano, por la localidad pasa un ramal del Camino de Santiago, el Camino Sur, que conecta Huelva con Zafra y la Vía de la Plata. Para seguir la escapada se puede apuntar tanto al norte, a Extremadura, como al sur, a la zona minera de Riotinto. Ambas alternativas son un acierto seguro.