Pedro Pardo de Cela, el mariscal de Mondoñedo
El retraso impidió llegar a tiempo a Isabel de Castro para salvar la vida a su esposo, razón por la que es conocido en Mondoñedo como el Puente del Pasatiempo. También es posible que los testigos de la ejecución se equivocaran al creer oír que la cabeza del mariscal, conforme caía por los escalones de la escalera del patíbulo, pronunciaba repetidamente “creo, creo, creo”, o “clero, clero, clero” según otros (por indicar los responsables de su muerte). También podría ser “clock, clock, clock” u otro sonido parecido producto del golpeo de un objeto con el entarimado de madera… Hasta aquí una leyenda o historia gallega tiene amplia historia documentada, aunque las fuentes no siempre encajen del todo.No se sabe cuanto hay de leyenda y de historia sobre lo que desde hace más de cinco siglos se ha contado y escrito en Mondoñedo.
Que mientras el mariscal Pedro Pardo de Cela estaba en el cadalso escuchando su sentencia de muerte por traición, soldados del obispo de Mondoñedo le estaban haciendo perder el tiempo a su esposa Isabel de Castro —que traía consigo el indulto que le había conseguido arrancar a los Reyes Católicos— para evitar que esta pudiera salvar la vida de su esposo. Tan bonita es la historia que merece ser verdad.
Entre 1467 y 1469 los rebeldes irmandiños atacan a gran parte de la nobleza de Galicia, llegando a destruir hasta 130 fortalezas nobiliarias. También atacan sin éxito A Frouxeira. Posiblemente, la actuación de Pedro Pardo de Cela en la derrota de los irmandiños motivó que en 1474 recibiera el título de mariscal.
Cuando en diciembre de 1474 muere el rey Enrique IV de Castilla, la paternidad de su hija de trece años estaba discutida por gran parte de la nobleza, que la llamaban Juana “la Beltraneja” por atribuírsela a Beltrán de la Cueva, ministro de confianza del rey. A pesar de que Enrique IV había pactado con su hermanastra Isabel que fuera esta la próxima reina de Castilla, la reina viuda Juana de Portugal defendió los derechos legales de su hija por encima de las murmuraciones. Para conseguirlo, desposa seis meses después a la niña con su tío carnal el rey Alfonso V de Portugal (Alfonso era hermano de Juana de Portugal). El asunto se hizo sin esperar siquiera la necesaria dispensa papal. Rápidamente, el rey de Portugal pasa a proclamarse rey de Castilla y de León y comienza la guerra con la pretendiente Isabel de Castilla y su marido Fernando de Aragón.

Lo cierto es que por motivos todavía no aclarados— la reina Isabel adopta una sucesión de duras medidas contra Pardo de Cela. En 1476 los partidarios de la reina deciden que el mariscal sea expulsado de la alcaldía de Viveiro. Cuatro años después los Reyes Católicos escribieron a los corregidores de Mondoñedo y de Ortigueira para que no se le deje entrar a Pardo de Cela en esas poblaciones. Aunque no hay documentos, unas medidas tan drásticas de los reyes indican que estos pensaban que el Mariscal estaba intrigando aún después de que en 1479 se firmara la paz entre Castilla y Portugal.En septiembre de 1480 llega desde Castilla el caballero Mudarra con trescientos jinetes con órdenes de pacificar el reino y someter a Pardo de Cela y sus partidarios. Después de tratar sin éxito de conquistar el castillo de A Frouxeira, las tropas de los reyes se retiraron de la zona para descansar y decidir una alternativa.
Esa decisión del representante de los reyes la aprovechó el mariscal para ir a visitar a su aliado Pedro de Cela en el castillo de Castrodouro.
Después de celebrado el juicio fue ejecutado el 3 de octubre de 1483 en la plaza de Mondoñedo, frente a la catedral.
Por esas contradicciones que conlleva la manipulación política de la historia de Pardo de Cela, el despiadado señor feudal que fue El mariscal —implacable enemigo de los rebeldes irmandiños— es reclamado por muchos políticos nacionalistas gallegos como precursor del galleguismo y símbolo de la nación gallega contra el poder de los Reyes Católicos (y España).
Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga e ilustración de Ximena Maier