Bergara – Vergara

Escenario de estudios y abrazos

La monumental e histórica villa de Bergara es especialmente famosa por haber dado nombre al abrazo que puso el punto final a la primera guerra carlista.

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La visita a Bergara puede llevar pocas horas, pues su casco histórico no es grande y los edificios se ven por fuera, salvo las iglesias (de estar abiertas a la hora en que llegue el visitante). En sus inmediaciones tiene la bellísima localidad de Oñate y el importante Santuario de Arantzazu; muy cerca está también el Parque Natural de Aizkorri, con numerosas posibilidades de turismo activo. Vergara no es un destino de escapada conocido, siendo escasas las opciones para quedarse y la hostelería está orientada a los vecinos; los locales los hemos reunido en nuestra página de dormir y comer en Bergara.

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La primera referencia escrita en la historia de Bergara data del año 1050, cuando el rey pamplonés Sancho el Mayor la menciona en un documento en el que dona tierras al Monasterio de San Juan de la Peña, cerca de Jaca (Huesca). Más tarde, en 1268, tras la conquista castellana de las tres provincias vascas, Alfonso X el Sabio fundó la actual Bergara con el nombre de Villafranca de Vergara en el lugar conocido hasta entonces como Ariznoa.

Desde estos primeros tiempos, Bergara se convirtió en un importante centro de comunicaciones, al ser punto de encuentro entre la vía que comunicaba Castilla con Cantabria y la que unía Guipúzcoa con Vizcaya. Así, el comercio se convierte en el principal motor económico de la población, favoreciendo tempranamente el crecimiento social y urbanístico, el desarrollo industrial y, en términos generales, la riqueza de Bergara. El mercado de trigo, por ejemplo, tenía entonces lugar en sus calles tres veces por semana. Los visitantes que acudían constantemente solían aprovechar la ocasión para llevar a cabo diversos negocios y apoyar el desarrollo de otros sectores, como el hostelero.

En el último cuarto del siglo XVIII, la recién creada Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País -precursora de las sociedades económicas y del ideario ilustrado en España- solicitó la cesión del antiguo colegio de los jesuitas para la fundación de un centro de enseñanza. La orden religiosa había sido expulsada de España por el rey Carlos III y no hubo reproches a esta petición. Se fundó así el Real Seminario de Bergara, con una variada oferta de asignaturas que incluía las prestigiosas cátedras de química y mineralogía, en cuyo Laboratorium Chemicum Juan José y Fausto de Elhuyar lograron aislar en 1783 el wolframio, uno de los principales logros científicos de “la Bascongada”. Diseñado para ser un centro de estudios de vanguardia, fue una especie de escuela de líderes (seminario de nobles) provenientes de toda España. A mediados del siglo XIX comenzó a decaer, para acabar convirtiéndose en un Instituto de Segunda Enseñanza regentado por los dominicos. En él estudió el que más tarde sería gran pintor, Ignacio Zuloaga, siendo expulsado del mismo por mal comportamiento.

plaza san martin bergara
Plaza de San Martín

En 1766, en pleno estallido de la revuelta popular conocida como la Matxinada, Bergara se mantuvo fiel al rey, distinguiéndose así de la gran mayoría de poblaciones limítrofes. Pero el episodio militar más recordado de su historia es el llamado Abrazo de Bergara, fase final de la rendición de las divisiones carlistas de Guipúzcoa y Vizcaya que se prolongó en 1839 a lo largo de varios días. El abrazo fue un compromiso de paz entre los generales Espartero y Maroto que precipitó el final del frente norte de aquella interminable guerra.

El 15 de agosto de 1897 en su cárcel local -que actualmente es el gaztetxe o casa de la juventud- fue juzgado a puerta cerrada, por un tribunal militar, el anarquista italiano Michelle Angiolillo, que una semana antes había asesinado en la cercana Arrasate – Mondragón a Antonio Cánovas del Castillo, antiguo Primer Ministro y Jefe del Partido Conservador. Cinco días después Angiolillo fue ejecutado en la misma cárcel, mediante el procedimiento del garrote vil.

Pese al desarrollo industrial de Bergara durante los últimos años, la ciudad siempre ha sabido mantener en perfecto estado su casco histórico, repleto de interesantes monumentos, que el visitante difícilmente podrá ignorar. La visita puede comenzar por el parque e Iglesia de Santa Marina de Oxirondo, a orillas del río Deba. El templo, de planta rectangular y tres naves, fue construido en dos fases diferenciadas entre los siglos XVI y XVII y es un ejemplo paradigmático de gótico vasco. Destaca en su interior un retablo barroco de Miguel de Irazusta decorado con esculturas de Luis Salvador Carmona.

Desde aquí, cruzando el río y subiendo por el paseo Irizar, se llega al casco viejo, en concreto a la parte trasera del Palacio Egino Mallea, de fines del siglo XVI, un perfecto ejemplo de arquitectura manierista, rítmica y simétrica.

Antes de recorrer la parte antigua, se puede seguir por la calle Arruriaga hasta el Parque de Errotalde, en el que se alzan el palacio homónimo, de estilo renacentista, que alberga en la actualidad la Casa de Cultura de la villa, y la Ermita de Santa Ana, también renacentista.

Volviendo a Barrenkale, en pleno casco histórico, encontramos varios de los edificios civiles más interesantes, como el Palacio barroco de Irizar, construido en el siglo XVII, en el que tuvo lugar el Abrazo de Bergara; la Casa Arrese, del siglo XVI, con un balcón achaflanado diseñado por Pedro de Ibarra; el Palacio Aroztegi, construcción del siglo XVI famosa por su puerta gótica de entrada que con veinticuatro paneles decorativos, que desde su restauración se exhibe en el interior y, ya haciendo esquina con la plaza de San Martín, la Casa Izagirre-Moia, barroca del siglo XVII. Célebres son también las casas situadas en los números 3 de la calle Goenkale y 5 de Artekalea, ambas del siglo XVI, aunque por la villa se distribuyen muchos palacios más, que el visitante puede ir descubriendo en su transcurrir por las calles de la misma. De hecho, la localidad cuenta con hasta 192 edificios declarados como de interés histórico-artístico.

En la Plaza de San Martín encontramos el Ayuntamiento, bello edificio porticado de fines del siglo XVII, y el Real Seminario, sede de los logros científicos de Bergara y actualmente ocupado por la UNED.

parroquia san pedro ariznoa
Parroquia de San Pedro de Ariznoa

La plaza de Ariznoa es otro de los espacios públicos más representativos que ver en Bergara. En ella se alzan la Casa de Agirrebeña (1541), con balcón esquinero de principios del siglo XVII coronado por el escudo de armas de la familia y una interesante fachada, a la calle San Pedro, con 53 impresionantes placas de cerámica policromada realizadas en Alemania en el siglo XVI; la Casa de Monzón o Casa-torre Olaso, renacentista del siglo XVI; el edificio del Juzgado y la Parroquia de San Pedro de Ariznoa, alrededor de la cual se asentó la ciudad original. El templo actual es de estilo renacentista, construido en el siglo XVI aunque con una torre barroca de 1752 y un pórtico de 1645. No conviene pasar por este templo sin visitar su retablo mayor, de estilo plateresco y la escultura del Cristo de la Agonía, del imaginero barroco Juan de Mesa.

Dando la vuelta a la iglesia, por la parte del ábside, se accede al Palacio Errekalde, construcción renacentista rodeada de jardines, que acoge el Centro de Patrimonio Documental de Euskadi y el Archivo Histórico Municipal.

Datos prácticos

Coordenadas

43° 7′ 0″ N, 2° 25′ 0″ W

Distancias

Donostia-San Sebastián 60 km, Bilbao 60 km, Madrid 395 km

Aparcamiento

En el centro funciona la OTA y se puede aparcar gratuitamente con un límite de dos horas. Dos parking gratuitos con limte de tres horas: el subterráneo del Seminario y el de Oxirondo, junto a la Iglesia de Santa Marina

Altitud

155 m

Habitantes

14 763 (2013)

Pentecostés (49 días después de Semana Santa), San Martín de Aguirre (16 de septiembre), Romería de San Marcial (primer domingo de julio)

Carnaval

Pastelería Raizábal

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