En la oscuridad de un túnel infinito se arremolinan formas que adquieren matices irreales al calor de tonos verdosos y azules. Al paso de dos hombres se presentan en el escenario especies hasta antes nunca vistas. Extraterrestres para qué, si aún se desconoce todo lo que esta tierra aguarda… Al menos en lo que concierne al Túnel de la Atlántida, el tubo volcánico submarino más grande del mundo, que mora en Lanzarote.

Cueva de los Verdes, Jameos del Agua y Túnel de la Atlántida, hijos de una misma madre

Hace miles de años el volcán de la Corona convirtió a las tierras de la isla de Lanzarote en un mar de lava que arrasaba con todo lo que tocaba. Ahora, de aquel paisaje abocado a los infiernos queda el Malpaís de la Corona, un paisaje constituido por lava solidificada. Entre las muchas formaciones de las que el volcán fue responsable, la más importante es aquella que se corresponde con el tubo volcánico de la Corona.

Cueva de Los Verdes

Cueva de Los Verdes, Lanzarote | Shutterstock

Un tubo volcánico es una formación natural producida cuando un río de lava se solidifica a su contacto con el aire, mientras que por debajo de la costra que se ha originado, la lava sigue fluyendo. Poco a poco, según la erupción del volcán va remitiendo, el curso del río de fuego desciende. Así, se crea una cueva alargada cuyo techo, suelo y paredes están construidas por lava solidificada. En este caso, el tubo llega a alcanzar los siete kilómetros de longitud.

De esos siete kilómetros, una parte se corresponde con la famosa Cueva de los Verdes, otra con los Jameos del Agua y el último tramo, ese que se adentra poco más de un kilómetro y medio en el mar, es el llamado Túnel de la Atlántida. Esta cavidad en un principio era terrestre, al menos parte de ella, pues el nivel de mar era 100 metros inferior al actual.

El Túnel de la Atlántida

Entrada al túnel de la Atlántida

Una de las entradas al túnel de la Atlántida | Wikimedia

El Túnel de la Atlántida se comenzó a explorar por primera vez en el año 1972, aunque se tardó más de 15 años en conseguir llegar al final del mismo, ya en 1986. En total, 1618 metros de longitud en un recorrido de estafilitos (una especie de estalactitas pero construidas por lava), oscuridad y misterio. De hecho, aquellos primeros años de exploración los buzos avanzaban por la cavidad sin saber hasta dónde llegaba, como viajeros al mismo centro de la tierra.

Desde entonces se ha conseguido llegar al fondo del túnel, a 64 metros de profundidad, en un par de ocasiones más. La primera de ellas fue tan solo un año después, en 1987. Sin embargo, han tenido que pasar 32 años para que un equipo de buzos consiguiera llegar al final del túnel de nuevo, gracias al proyecto Sublántida.

El Proyecto Sublántida

En estos momentos el Túnel de la Atlántida se encuentra inmerso en el proyecto Sublántida, el primer estudio geológico realizado en la cavidad. La intención de Sublántida, puesto en marcha desde la UNED, tiene por fin reconstruir la evolución del nivel del mar a lo largo de los últimos 20000 años.

El Túnel de la Atlántida alberga, además, una enorme diversidad de especies, con al menos 36 especies endémicas de Lanzarote. Tal como indica el biólogo Alejandro Martínez, uno de los autores de Guía interpretativa de los ecosistemas anquialinos de los Jameos del Agua y Túnel de la Atlántida, “Cada vez que uno entra [en el Túnel de la Atlántida] no sabe si se va a encontrar alguna cosa que no se imaginaba que pudiera existir”.