Atlántida, la ciudad submarina «más allá de las columnas de Hércules» | Leyendas de la Andalucía Ancestral 2

Cuando todavía los fenómenos atmosféricos no se denominaban por orden alfabético, un cataclismo impulsado por Poseidón consiguió hacer desaparecer una isla. Esta era tan grande como un continente, pero al desastre no le llevó mucho tiempo. Solo necesitó un día y una noche para sumergirla bajo el agua del Atlántico y decorarla durante siglos con algas. El enclave que se describe sigue el orden y justo comienza por la primera letra, la “A”.  La Atlántida es uno de los misterios más grandes de Cádiz y de España. ¿Qué enigmas se llevó al fondo marino?

¿Qué es la Atlántida?

Aunque Hermócrates y Timeo llevaban muertos años, Platón tuvo una conversación con estos filósofos. ¿A través de una médium? Se desconoce. Sócrates poco sabía, él mismo afirmó que “solo sé que no sé nada”, pero también acudió a la quedada. El motivo fue hablar sobre una isla con 9 siglos de historia pero que se encontraba sumergida bajo las aguas, la Atlántida. Según Platón, quedaba “más allá de las columnas de Hércules”, es decir, más allá del estrecho de Gibraltar en Cádiz.

Restos de la Atlántida bajo el agua. | Shutterstock

Restos de la Atlántida bajo el agua. | Shutterstock

Este diálogo entre los eruditos podía generar mucha curiosidad, pero Platón, que estaba en todo, lo narró en sus publicaciones: Timeo y Critias. Las historias despertaron interrogantes. ¿Fue un recuerdo o resultado de una mente con un gran imaginario? Como muchas veces la realidad supera a la ficción, diversos aventureros e investigadores emplearon gran parte de su vida en resolver el misterio. Incluso se cree que lo que buscó Cristóbal Colón en su ruta por el Atlántico fue este continente perdido.

Reino de dioses

No hay historia épica sin división de los terrenos en reinos. Retomando los textos de Platón, se supo que la Atlántida se componía de 10. La explicación es sencilla, uno por cada hijo del Dios de los mares y océanos, Poseidón. Entre ellos destaca el rey Atlas. ¿Había algún tipo de favoritismo con él? Pues se puede definir de muchas formas, pero no solo fue el primer monarca. Todo apunta a que el continente recibe su nombre al mezclar el de Atlas junto el del Océano Atlántico.

Dios Poseidón. | Shutterstock

Dios Poseidón. | Shutterstock

El resto de hermanos pudieron tener celos, pero hubo uno que tampoco salió mal parado en el reparto de la tarta. De ahí sale la conexión gaditana. No solo las teorías más firmes sitúan la provincia de Cádiz como tumba de la isla. Las historias relacionan ambos territorios incluso por el nombre. Se dice que Cádiz se llama así por el gemelo de Atlas, Gadiro. De este se pasa a Gadir y de ahí a lo que ya todos conocen en Andalucía.

Pero volviendo a la telenovela atlante, en el territorio se formó un juego de egos en el que todos los reyes participaron. Las luchas por demostrar superioridad y la sed de posesión llevó a la celebración de innumerables batallas. Poseidón, cansado de esta actitud, decidió poner fin a la historia. Como si de apagar la luz se tratase, poco esfuerzo le llevó convocar al resto de los dioses y dejar que un cataclismo acabase con todo. Las tierras se abrieron y un diluvio cayó del cielo. ¿El final? Pues Atlántida se hundió bajo el mar.

3º acto, los atlantes

“Y colorín colorado, esta leyenda se ha terminado”. O no. Desde entonces, es un gran misterio el que ha dejado, porque precisamente se narró hasta este hecho en los textos de Platón. Las malas o buenas lenguas cuentan que el filósofo no quería dejar a medias a sus lectores. Un tercer libro, Hermocrates, iba a cerrar la saga. Cosa que nunca pasó y avivó aún más la curiosidad e intriga por conocer sobre el continente y sus pobladores.

Lo que se sabe de sus habitantes según la leyenda es que convivieron en una isla rica en oricalco o “cobre de montaña”, con infinidad de animales. Entre ellos destacaban los toros y los elefantes. Pero lo verdaderamente importante que se contaba de ellos es que fueron seres muy adelantados a su tiempo y llenos de sabiduría. Tanta era, que recorrieron parte del mundo compartiendo sus conocimientos y estilos arquitectónicos. Ignatius Donelly, autor de Atlántida: el mundo antediluviano, incluso se atrevió a relacionar de esta forma la arquitectura de Egipto con América del Sur. Lo hizo a través de otro de los grandes misterios de la humanidad: las pirámides.

Representación de la Atlántida. | Shutterstock

Representación de la Atlántida. | Shutterstock

Y por hacer la historia todavía más verosímil o inverosímil, según se quiera mirar, los nazis también buscaron la Atlántida. Como se ha descrito, los atlantes estaban muy preparados y eran superiores a cualquier civilización jamás conocida. Esta idea caló tanto entre la cultura popular, que Adolf Hitler se obsesionó con esta civilización que comparaba con la raza aria. Hasta tal punto llegó que mandó expediciones a recorrer parte del mundo buscando el asentamiento. Jamás encontró la Atlántida.

De mito a verdad

Como dijo un compañero de profesión de Platón, Aristóteles: “nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella”. La historia de la Atlántida pasó inadvertida durante mucho tiempo. Todos le asignaban el carácter de leyenda a las historias que se contaban o de alegoría platónica, hasta que llegó la época del renacimiento.

Donelly recogió el testigo de Platón y en su publicación ya citada expresó una de las teorías con más base hasta ese momento expuesta. Una de las hipótesis que recogía fue que el antiguo continente en realidad no estaba sumergido. Situó la Atlántida como las actuales islas Azores. Otra línea más de investigación abierta, porque tampoco se pudo confirmar y sigue el foco en España.

Las leyendas son más extensas que el horizonte se puede divisar en el mar. En el capítulo anterior el protagonista fue Tartessos, otra civilización de origen misterioso. Hay tantos mitos con respecto a estos reinos como peces habitan en el Atlántico, tumba de Atlántida. Una de ellas mata dos pájaros de un tiro y cuenta que ni Tartessos, ni Atlántida, que ambas ciudades son la misma. Las sitúa, bueno la sitúa, en el Parque Nacional de Doñana, lugar que aporta un gran valor al patrimonio de Andalucía y España.

Dios Poseidón en la Atlántida. | Shutterstock

Dios Poseidón en la Atlántida. | Shutterstock

Un juego de egos que termina en un cataclismo que hace desaparecer a una isla tan grande como un continente. A imaginación, o no, no hay quien gane a los griegos. ¿Fue el diálogo de Platón con sus compañeros filósofos el mayor sueño jamás narrado? Investigadores como Donelly en Atlántida: el mundo antediluviano afirman que no. Lo que es real es que una incógnita envuelve las aguas andaluzas de “más allá de las columnas de Hércules”. Bueno, otro misterio. ¿El gran héroe griego también se envuelve de enigmas? Quizá Sevilla tenga las respuestas.

 

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