Que ver en Sant Mateu

Refugio cátaro y escenario de la abdicación de un Papa

La capital histórica del Maestrazgo de Montesa fue un activo centro lanero que ya había sido escondite del último sacerdote cátaro. Otras muestras de su protagonismo son que acogió a las Cortes Generales del Reino, fue villa papal y albergó la ceremonia por la que finalizó el Cisma de Occidente. Actualmente es un destino de excursionistas y amantes de la prehistoria, pues muy cerca está el Museo de la Valltorta y su arte rupestre levantino (Patrimonio de la Humanidad).

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Debido a su reducido tamaño no hay mucho que ver en Sant Mateu; su recorrido ocupa una mañana, pudiendo dedicarse el resto del día a pasear por sus contornos. Es recomendable comenzar la visita en la Iglesia Arciprestal de Sant Mateu para después ir a conocer la parte más baja del pueblo, donde encontramos el Callejón de los Judíos, el Convento de las Agustinas, el Palacio del Marqués de Villores entre otros interesantes monumentos. Muy recomendable es hacer una excursión por la carretera CV 130 bordeando la sierra de la Creu; primero visitando el Museo de arte rupestre de la Valltorta (cuevas con arte catalogado como Patrimonio de la Humanidad); para luego rodear la sierra subiendo hacia el norte hasta llegar a la medieval Catí. Quien se plantee un plan de varios días puede ir por la N-340 hacia la costa a conocer Peñíscola y pasear por la magnífica Sierra de Irta; también es posible viajar en dirección opuesta por esa misma carretera hasta la imponente fortaleza de Morella. La información acerca de la gastronomía local y los escasos alojamientos de la zona la ofrecemos en nuestra página Dormir y Comer en San Mateu.

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Existen pinturas rupestres y vestigios íberos en el yacimiento de Tossal de Carruana. La transitada Vía Augusta pasaba por el lugar, lo que explica que parte del pueblo esté asentado sobre una edificación romana. En 1195 se mencionan estas tierras en un documento real del monarca cristiano Alfonso II de Aragón pero la oscuridad sobre el tiempo de ocupación árabe anterior es casi total. Así, la villa actual es una fundación del siglo XIII que las crónicas vinculan al propio Jaume I quien encomendó su defensa a la Orden Militar del Hospital en 1233.

Hacia 1314 en el pueblo estaba establecida una comunidad de herejes cátaros, procedentes de Francia, los cuales practicaban su religión en secreto. Hasta allí llegó Guillaume de Belibaste, un “perfecto” (sacerdote) cátaro que dirigió esa comunidad clandestina hasta 1321. Guillaume, mediante engaños, fue atraído a Francia donde fue condenado y sería el último líder cátaro quemado por la Inquisición.

Los caballeros hospitalarios otorgan una primera carta puebla en 1237, siguiendo el modelo de Lleida, carta que sólo estuvo en vigor hasta el año 1274, cuando es otorgado un segundo fuero inspirado en el de Valencia. Al fundarse la Orden Militar de Montesa, en 1319, ésta recibe de la Corona la localidad. Dado que en la zona se encontraban la mayor parte de los territorios de la nueva Orden, San Mateo fue elegida como residencia del Maestre, a pesar de que la sede oficial estaba en el castillo de Montesa. Así, Sant Mateu se convirtió en el lugar desde el que se administraba un enorme territorio que fue llamado el Maestrazgo por ese motivo. Su importante producción lanar generó una intensa relación mercantil con la rica Florencia.

Durante los siglos XIV y XV sería en cuatro ocasiones sede de las Cortes Generales del Reino y, entre 1409 y 1410, al estar vacante la silla del Maestre, el Papa Luna Benedicto XIII fue Señor de Sant Mateu. Será en su iglesia arciprestal donde, el 15 de agosto de 1429, abdique el Papa, concluyendo así el Cisma de Occidente.

En 1520 la población se dividió entre los partidarios de la Orden (y del rey) y los del pueblo llano, huyendo muchos de los primeros y siendo asesinado el lugarteniente de Montesa en junio de 1521. Unas semanas después los Caballeros de la Orden regresaron y tomaron al asalto la fortaleza.

foto antigua sant mateu
Soportal en la Plaza Mayor y Fuente del Ángel, a la izqda. (Ed.Comas Aldea)

En enero de 1586 el rey Felipe II pasó unos días en San Mateo, y al año siguiente, a raíz del escándalo sexual del maestre de la Orden, Garcerán de Borja, el rey Felipe II tomó el control de la última orden de caballería hispánica que permanecía independiente. La retirada de la villa de los responsable del maestrazgo supuso el declive progresivo de la localidad.

En noviembre de 1649, durante la Guerra del Segadors, la población fue asediada durante una semana por los rebeldes, que debieron retirarse sin conquistarla. En 1705, al comenzar la Guerra de Sucesión, la fortaleza se entregó sin lucha a las tropas del Archiduque de Austria, resistiendo poco después un asedio de las tropas de Felipe V. Al acabar la guerra, la población fue castigada con el derribo de sus murallas.

Durante la Guerra de la Independencia, entre 1810 y 1813, los franceses transformaron el convento de los dominicos en un fortín para hacer frente a los guerrilleros. Apenas veinte años más tarde, durante las guerras carlistas, San Mateo cambió de manos varias veces.

Comenzamos la visita en la Iglesia Arciprestal de Sant Mateu (ss. XIII-XV); éste hermoso templo gótico es lo más importante que ver en Sant Mateu, sobresaliendo su torre-campanario medieval. Más tarde se añadieron capillas como las de la Pasión y San Clemente. Aquí en 1429 tuvo lugar la ceremonia de clausura del Cisma de Occidente, pues fue donde abdicó el Papa Luna. Todavía se pueden ver los fragmentos del original retablo pétreo de época medieval que sirvió de telón a tan magno acontecimiento. Muchos de los bienes que atesoraba el templo desaparecieron en 1936. El templo se complementa con una colección museográfica en la que se exhibe una Cruz Procesional de finales del s. XIV y un cáliz perteneciente al Papa Luna. También de estilo gótico es el edificio de la Cort Nova o Ayuntamiento (s. XV), muy próximo a la Plaza Mayor. Destaca su cuidado frente urbano y el Salón de Plenos alojado, en el piso superior, con hermosas ventanas medievales. Al lado está el célebre Callejón de los Judíos, del siglo XIV, muestra de la importancia de la aljama de Sant Mateu. El edificio medieval de Les Presons cumplió funciones de ayuntamiento hasta que se construyó el actual; destacamos sus mazmorras, donde, según la leyenda, el demonio estuvo preso en el siglo XV.

En el Llano de San Pedro se halla la iglesia del mismo nombre, del siglo XIV y reformada en el XVIII. En el interior se custodia un valioso retablo medieval. El Convento de las Agustinas es un complejo con una hermosa fachada del siglo XVIII. El frente, de exquisito equilibrio, está flanqueado por sendas torres. Entre las construcciones nobiliarias sobresale el Palau Borrull (s. XV), muy próximo al barrio judío y que es sede de un pequeño Museo de Historia de la localidad. Allí también se instaló la Audiencia en el siglo XIX. Sobresale su sobrio frente medieval. Y en la misma calle está un Horno Medieval, que fue puesto en marcha antes del año 1386.

iglesia arciprestal sant mateu
Fachada de la Iglesia Arciprestal

En la Plaza Mayor se encuentra la Fuente del Ángel (s. XVIII), rematada por una imagen, en bronce, de un ángel en alusión al evangelista Mateo, patrón de la localidad. Otro antiguo manantial es el de la Fuente de la Mare de Deu, documentada en la misma época y coronada por una antigua imagen de la Virgen con el Niño. Además, cerca del río, se conservan importantes fragmentos de la Muralla, fechada entre los siglos XIII y XIV. En origen abarcaba más de un kilómetro y medio de longitud, si bien no llega a trescientos metros lo que ha llegado a nuestros días. El Palacio del Marqués de Villores (s. XVI) es un edificio renacentista con reminiscencias del gótico avanzado. Otro de los hitos urbanos de la localidad castellonense es el Campanario de Les Llàstimes (s. XVIII), coronado por la omnipresente Cruz de Montesa y perteneciente al desaparecido Convento de Santo Domingo, de origen medieval.

En la periferia de la población, en un paraje elevado, se halla está la renacentista Ermita de la Virgen de los Ángeles (ss. XVI-XVII), situada en el solar de una antigua fundación eclesiástica dedicada a San Antonio Abad y San Pablo Ermitaño. Destaca el camarín con la imagen de la titular. Una hospedería de la misma época fundacional completa los servicios de esta iglesia.

Por la carretera CV130 en dirección sur se accede al Museo de arte rupestre de la Valltorta, centro de interpretación del arte prehistórico levantino encontrado en las cuevas cercanas y que está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Imprescindibles

Iglesia
Museo

Datos prácticos

Coordenadas

40º 27’ 54” N, 0º 10’ 46” W

Distancias

Castellón 64 km, Valencia 133 km, Madrid 479 km

Aparcamiento

Es conveniente dejar aparcado el vehículo en el entorno de las vías de acceso al casco urbano.

Altitud

325 m

Habitantes

2112 (2012)

San Antonio (enero), Semana Santa, Fiestas Patronales de la Mare de Deu dels Angels (segundo sábado tras la Pascua), Fiestas de Santa Tecla y San Clemente (agosto), San Mateo Apóstol (Fiesta patronal, 21 de septiembre)

Ball Pla (danza que se realiza el 20 de agosto, en honor a San Clemente)

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