La linda tapada, el precario baluarte que salvó a la Cibeles de la destrucción

Linda tapada

Octubre de 1938. Entre la de Neptuno y la de Colón hay una tercera plaza, la de Cibeles. Hasta ahí, a pesar del tiempo, todo coincide con la estructuración habitual. Pero en el centro de esta última plaza no hay una fuente. Ni tampoco una diosa. La Cibeles, uno de los monumentos más representativos de Madrid, no está. En su lugar, una especie de pirámide de ladrillos, coronada por arena y sacos de vaya usted a saber qué. Es la linda tapada, el precario muro que defendió a la Cibeles durante parte de la Guerra Civil Española.

La mutilación de la diosa

Nada más comenzar la contienda, el bando republicano creó la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico, cuya misión era proteger, en la medida de lo posible, el patrimonio artístico. De hecho, el mismo Manuel Azaña llegó a proclamar: “El Museo del Prado es más importante para España que la Monarquía y República juntas”. Sin embargo, no fue hasta 1937 cuando se decidió proteger a la diosa de los bombardeos enemigos.

Así, en esa primera etapa de la guerra, a la diosa griega le dio tiempo a sufrir algunos desperfectos. La metralla de las bombas de la aviación fascista y nazi le causaron a la estatua daños en un brazo y en la nariz. Por otra parte, el león izquierdo perdió su hocico, mientras que su cola y una de sus patas tampoco salieron indemnes. La diosa de Madrid, diseñada por el arquitecto Ventura Rodríguez, había sido mutilada, pero no estaba, ni mucho menos, destruida.

La linda tapada

El diario La Voz del Combatiente retrató la construcción de la pirámide el día 8 de junio de 1937 con estas palabras: “Sobre la estatua de la Cibeles se está alzando una gran muralla que la tapará por completo. La dejará camuflada y a salvo de los abuses fascistas que pretenden destrozar Madrid y todas sus obras de arte”. Sin embargo, se dudaba de que tan solo unos ladrillos pudieran proteger a la diosa, así que se añadieron los sacos terreros y la arena. Justo en la cúspide asomaba, apenas visible, la cabeza de la Cibeles. La linda tapada.

El día en que el bando de los sublevados se hizo oficialmente con la capital, el diario ABC puso en portada una foto de la pirámide. Encima, un grupo de personas y niños despertaba a la diosa de su letargo. La Cibeles había sobrevivido a la guerra.

Foto principal: La linda tapada. | Archivo Vaamonde, IPCE, Ministerio de Cultura y Deporte.