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Cuando la lava corrió durante seis años en Lanzarote

Erupción volcánica de 1730 de Lanzarote

1 de septiembre de 1730, una fecha que Lanzarote tiene bien grabada en sus crónicas. Entre las nueve y las diez de la noche de aquel día, hace tres siglos, se dio una de las erupciones volcánicas más determinantes de la historia de la isla. El conocido hoy como Parque Nacional de Timanfaya, que cuenta con más de 25 volcanes, despertó. La lava que se extendió por la isla en los siguientes años la modificaría por completo.

La tierra se abrió en Timanfaya

que ver en Lanzarote
Parque Nacional de Timanfaya

Con estas palabras acertó Andrés Lorenzo Curbelo a describir lo que estaba sucediendo en Lanzarote durante aquellos confusos días. El párroco de la localidad de Yaiza seguramente no lo sabía, pero sus crónicas servirían siglos más tarde para comprender no solo lo sucedido sino también la morfología actual de la isla. “El día 1 de septiembre de 1730, entre las nueve y las diez de la noche, la tierra se abrió en Timanfaya, a dos leguas de Yaiza”, escribió, para después añadir: “y una enorme montaña se levantó del seno de la tierra”.

Fue el Volcán del Cuervo el primer responsable de lo sucedido. Actualmente, puede observarse el cráter abierto en canal que dejó aquella explosión de lava. Hoy forma parte de una de las rutas más populares del parque, pero hace tres siglos fue una desgracia que obligó a sus habitantes a abandonar sus casas.

“En la primera noche, una enorme montaña se elevó del seno de la tierra y del ápice se escapaban llamas que continuaron ardiendo durante diez y nueve días”, escribió el párroco. El Volcán del Cuervo fue el primero en estallar, pero no fue el único. La gran mayoría de los volcanes colindantes siguieron sus pasos.

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Seis años determinantes para la isla

Volcán del Cuervo
Volcán del Cuervo. | Shutterstock

Aunque las erupciones parecían haber cesado, apenas un mes más tarde se vivió otra erupción volcánica de gran magnitud. La recogió, de nuevo, Lorenzo Curbelo: “tres nuevas aberturas se formaron encima de Santa Catalina, que arden todavía y de sus orificios se escapan masas de humo espeso que se extienden por toda la isla, acompañado de una gran cantidad de escorias, arenas, cenizas que se reparten todo alrededor, viéndose caer de todos los puntos gotas de agua en forma de lluvia. Los truenos y las explosiones que acompañaron a estos fenómenos, la obscuridad producida por la masa de cenizas y el humo que recubre la isla forzaron más de una vez a los habitantes de Yaiza a tomar la huida, volviendo bien pronto, porque estas detonaciones no aparecieron acompañadas de otro fenómeno de devastación”.

Estos episodios continuaron, de manera intermitente y con diferente fuerza, hasta 1736. Seis años determinantes en los que la lava corrió por la isla de Lanzarote, llegando al mismo océano. Los científicos creen que la lava se introdujo en las aguas hasta aumentar la superficie de la isla. Hoy puede apreciarse su rastro en ese Parque Nacional de Timanfaya. Este fenómeno, que duró seis años, cambió Lanzarote.

Las erupciones volcánicas que llegaron hasta los Pirineos

Así de impresionante es el entorno del Parque Nacional de Timanfaya.
Así de impresionante es el entorno del Parque Nacional de Timanfaya. | Shutterstock

En un artículo publicado en la revista científica Science of the Total Environment, se reveló que el efecto de estas erupciones volcánicas, por su fuerza y su constancia, no se advierten únicamente en la isla de Lanzarote y sus alrededores. Tras un largo proceso de investigación, se reveló que el rastro químico de los gases que liberaron a la atmósfera puede identificarse todavía hoy en los bosques de coníferas más antiguos de los Pirineos. Este fenómeno alcanzó los Pirineos.

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No ha vuelto a producirse una explosión de este calibre en la bella isla de Lanzarote, que nunca volvió a ser la misma tras esto. Los volcanes de las Islas Canarias son uno de sus principales atractivos, pero la historia recuerda siempre que son también una fuerza de la naturaleza peligrosa.