Una tarde fascinante con Pedro Ruy-Blas

Ser un devoto fan de la música de los 60 y la cultura Yé-Yé en estos tiempos que corren, es cuanto menos difícil y tener la oportunidad de poder entrevistar a una leyenda de aquella época es todo un privilegio. Las palabras se quedan cortas al intentar definir la experiencia de entrevistar a Pedro Ruy-Blas, cantante, percusionista y compositor, que supo fusionar y llevar a lo más alto géneros como el flamenco, el jazz etc.

Aquí os dejamos la síntesis de una fabulosa charla.

¿De dónde viene tu sobrenombre Ruy-Blas?, ¿es por la obra de Victor Hugo?

Fue el nombre que se eligió, cuando grabé en 1970 “A los que hirió el amor”, una canción tremendamente Hugoliana. Como sabrás Rui Blas era un patán sin ningún tipo de cultura, que era criado de un gran señor que quería acceder a la corte española. Por alguna razón que no recuerdo, este patán se hacía pasar por su señor y logró entrar en la corte. Una vez allí, se enamoró de la reina, tanto, que acabó entregando su vida por aquel amor.

En el año 68 sustituiste a Teddy Bautista en el grupo Los Canarios ¿Cómo fue la experiencia?

Fue una experiencia maravillosa. Antes de formar parte del grupo les había visto tocar y me había impresionado. También habían sacado su primer single “Peppermint frappé” de la película de Carlos Saura y me parecía algo insólito dentro de la música española que se hacía en aquellos años. Me sabía todas sus canciones. Recuerdo que después de haber pasado una época muy mala tras haber dejado Los Grim; una noche al llegar a mi casa, había una nota que decía –Te ha llamado don Eduardo Bautista y mañana por la mañana te van a venir a recoger para que vayas a ver a Los Canarios, que te quieren oir-.

¿Y qué te pasó por la cabeza en ese momento?

No lo recuerdo bien, pero seguramente aluciné, y más aún cuando a la mañana siguiente vino a buscarme don Eduardo, el padre de Teddy, porque a él ya se lo habían llevado a hacer la “mili” a Canarias. El motivo por el que buscaban un cantante era porque su canción emblemática Get on your knees” (ponte de rodillas) se puso primera en las listas de ventas y aunque en un principio querían esperar la vuelta de Teddi, necesitaban dinero y el teléfono echaba humo para contratarlos. Después de hacer pruebas a otros cantantes, Vicente Salas, un representante con el que yo había trabajado, les habló de mí y muy escépticos me llevaron al emblemático sitio de ensayos, La Isla de Gabi, hice la prueba y cuatro días después estábamos tocando en las Fallas de Valencia. Al principio me rebautizaron con el nombre de Jonny Folcker, para que pareciera extranjero, pero la gente descubrió el montaje y volví a ser Pedro Ample. Fue el grupo en el que me hice un “hombrecito”

De Los Príncipes diste el paso a Los Grimm, de ahí a Los Canarios y llegaste a formar parte también de The Briks ¿Cómo recibió España en aquellos momentos, ese tipo de música? (Teniendo en cuenta que musicalmente esos grupos iban desde el pop psicodélico al soul)

Fue una salvajada, fue todo muy rápido. Todo lo que venía de Inglaterra y Francia, tuvo una gran incidencia en ciudades como Madrid y Barcelona, ya que fueron los pioneros en toda Europa en acercarse al Soul, RnB etc. En esa época la gente buscaba evadirse, pero no existían las discotecas, si no clubes. Aunque pareciese mentira, la gente tenía mucho conocimiento y era muy aficionada a este tipo de música, sobre todo los jóvenes, por ello se nos exigía mucho. Los grupos tenían que sonar bien, tocar bien, tenían que tener un muy buen repertorio, y todo esto teniendo en cuenta que los músicos de aquellos grupos habíamos aprendido a tocar de oído, escuchando los discos, copiándolos… No había escuelas ni libros donde aprender a tocar. Tenias que tener mucha vocación y ganas de aprender. Pero todo ese esfuerzo se veía premiado en esos sitios donde podías tocar para cientos de jóvenes que buscaban divertirse y bailar todas las tardes. Con The Brisk, me pasé unos seis meses tocando en uno de los clubes más emblemáticos de Madrid, el JJ y eso sirvió para enriquecer mi carrera.

Mi Voz Es Amor, la prohibió la censura, ¿fue éste el detonante de tu viraje hacia el progresivo o el jazz? Si no fue así, ¿qué fue lo que te hizo dar el paso?

No fue el detonante, fue algo que me hizo ver rápidamente algo que hubiera terminado por ver más tarde. Mi cambio fue una consecuencia de mi personalidad. Cuando yo escribí esta canción y empecé a hacer galas, tenía la sensación de que el público al que me dirigía no era el público que yo buscaba. En aquel momento no me veía reflejado en él. Aquella canción era bastante ambigua; hay quien la interpretaba como una canción dedicada a la memoria republicana, pero esta ambigüedad llamaba la atención y gustaba tanto a los de izquierda como a los de derechas. Sin embargo la segunda canción ya definió todo el asunto, y fue entonces cuando la censuraron brutalmente.

Fundaste junto con Jorge Pardo, José Antonio Galicia, etc. el grupo Dolores y llegaste a colaborar con Paco de Lucía ¿Cómo fue esa colaboración? Se dice que desde entonces, se abrió una nueva época en el flamenco, ¿lo crees así?

Si. Desde luego fue un punto de inflexión importante. Paco de Lucía escuchó uno de nuestros discos y un día me llamaron de su discográfica porque Paco quería verme. En ese encuentro me ofreció irme con él en su primera gira por Europa. Barry Marchall, un importante mánager británico fue el que le dio esta oportunidad, pero le dijo que sería mucho más exitosa si se dejaba acompañar por músicos que tocaran la percusión, que vinieran el Jazz y que tuviesen facilidad para adaptarse un poco a los ritmos flamencos como la rumba y las bulerías. Por supuesto no contemplaban para nada la flauta y entonces le convencí para que metiera en su grupo a mi amigo Jorge Pardo, para mí el mejor flautista. No sé por qué, pero una cosa que tienen los grandes artistas es que muchas veces se hacen los tontos.

¿Por qué lo dices?

Porque seguramente el ya habría pensado que Jorge podía encajar bien en su grupo, pero me dejó que lo convenciera. Entonces nos fuimos de gira, y la primera fue un éxito rotundo, por lo que el mánager nos propuso hacer otro circuito mucho mayor. Para la segunda, Paco de Lucía y todo el grupo Dolores nos fuimos de gira y ese fue el primer paso para que Paco formara su sexteto, los músicos que llevó durante prácticamente toda su carrera. Por lo tanto, sí que hubo un antes y después de aquella colaboración. Personalmente se forjó una gran amistad, compartimos muchos momentos inolvidables y lo que yo le pude aportar a él fue siempre mucho menos de lo que él me pudo aportar a mí.

entrevista pedro ruy blas

Has participado en varios musicales importantes, como Jesucristo Superstar, Los Miserables, La Maja de Goya , Cats… ¿Cómo viviste tú esas experiencias desde dentro?

Es otra obra de teatro aparte. Muchas veces he pensado que todo eso es una tragicomedia llena de anécdotas para todos los gustos. Tienes momentos infinitamente felices, pero también hay momentos de mucha tristeza, momentos en los que se ponen en evidencia todos los defectos y virtudes de los seres humanos, ambición, celos, engaño, amor, sentido del humor, inteligencia … está lleno de cosas buenas y malas. Para mí las buenas obras de teatro son aquellas en las que nos permiten identificarnos con los personajes, unos son más buenos, otros más malos, y la gente elige que arquetipo quiere representar. La parte trasera del teatro está llena de arquetipos, puede haber alguien que esté deseando que te caigas por una escalera para reemplazarte, pero también hay gente que en el momento en el que te pegas un tropezón está ahí para sujetarte, es como la vida misma.

En el año 80, reemprendes tu carrera como solista, grabando para la discográfica de Mario Pacheco, Nuevos Medios. ¿Cómo fue tu relación con Mario?

Conocí a Mario en la época en la que yo estaba con Dolores (1975 aprox.). Era un tipo peculiar, tenía mucha personalidad. Después le perdí la pista hasta que me enteré que abrió una discográfica independiente, la primera en reaparecer después de que en el 1971 las productoras multinacionales tomaran todo el poder. En los ochentas, hubo un cambio de rumbo, ya que las grandes productoras permitieron a las independientes que les mostraran el camino a seguir porque ya no tenían ni idea de hacia dónde iba el tema. Fue entonces cuando aparece Mario Pacheco. Ahora mismo no se entenderían muchas cosas de la música en España, si no fuera por él. Ya que fue el que se dio cuenta desde el principio que el flamenco tenía que reciclarse, que no iba a dejar de existir ese flamenco clásico de siempre pero que había muchos jóvenes sabios y gente nueva por la que había que apostar. Era una excelente persona, con una personalidad maravillosa, pero a pesar de todo nunca es fácil la relación entre un artista y un productor. Lógicamente se le aprecia, y es una persona que ha dejado su firma en una época de la música en España. ¡Mario, que grande eras!

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Comentarios

  • Peterfan 15 enero, 2016 at 10:48 pm

    Nuestro idolo nos cuenta anécdotas, qué más queremos ??
    para leer más entrevistas, escuchar buena parte de su discografía, ver sus vídeos daros un paseíto por http://www.peterfanpage.jimdo.com, página homenaje a este artista, cantante y compositor.

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