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Qué ver en La Manga del Mar Menor, historia de amor entre tierra y mar

qué ver en La Manga del Mar Menor

La Manga del Mar Menor es una sorpresa orográfica. Una historia de amor entre la tierra y el mar de esta zona de Murcia. Resultado del romance, hace milenios comenzó a formarse una lengua de tierra que se adentraba en el mar a lo largo de más de 20 kilómetros cuadrados. Con el tiempo, dicha formación, La Manga, se convirtió en barrera natural entre dos espacios: el Mar Mediterráneo a un lado y, al otro, el Mar Menor, una laguna litoral de cálidas aguas con sabor a sal. Ambos espacios marinos quedan, además, comunicados por canales que facilitan el intercambio de aguas entre ambos. Son las golas de Charco, Torre, Ventorrillo, Marchamalo y Estacio.

La rareza de este lugar hace que resulte muy complicado verbalizar una definición precisa. ¿Cómo encontrar las palabras apropiadas para un lugar incomparable? Por eso, describir este cordón litoral al sureste de España pasa obligatoriamente por contar qué ver en La Manga del Mar Menor. Pasa por volver atrás en el tiempo, narrar el devenir de la historia de amor y el nacimiento de La Manga. Es preciso explicar cómo los sedimentos rocosos y la arena de la historia han cimentado espontáneamente un espacio irrepetible. Ahora más que nunca, es momento de detenerse a redescubrir la zona despacio, lentamente. Disfrutar faros y pequeños pueblos. Caminar arenales y explorar islas volcánicas. Es momento de buscar una definición única y especial para La Manga del Mar Menor.

La Manga del Mar Menor y su historia

Canales Mar Menor
Vista de cerca de los canales del Mar Menor. | Shutterstock

La de La Manga del Mar Menor es una historia de muchos siglos, una de esas que comienza incluso antes de que el protagonista exista. La génesis de La Manga hay que buscarla hace millones de años, cuando el Mar Menor todavía era una bahía abierta. En esos momentos un cóctel de distintos ingredientes actuó sobre el terreno de la actual Murcia. Las corrientes marinas hicieron su magia y la antigua bahía, poco a poco, se fue transformando en una laguna separada del Mare Nostrum.

No transcurrió mucho tiempo hasta que llegaron los primeros pobladores a la zona, atraídos por todos los recursos que ofrecía. Algo que queda demostrado por el hallazgo, en territorio del Cabo de Palos, de un poblado de la Edad de Cobre. Además, en el Museo Arqueológico de Cartagena se conservan restos del yacimiento de Las Amoladeras. Asimismo, los fondos del Mar Menor están dibujados de huellas que narran el paso de distintas civilizaciones por la zona más allá de la prehistoria.

Esta zona fue lugar de fondeamiento de naves fenicias, así como de asentamientos cartagineses o romanos, fundadores de importantes industrias de salazón. Las profundidades de Punta de Algas, en el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar, guardan, teniendo en cuenta esta historia, un secreto: un pecio romano del siglo I a. C, testigo de aquellos viajes comerciales a lo largo del Mediterráneo.

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Por otra parte, la llegada de los árabes trajo consigo la instalación de encañizadas de pesca en los canales que unen el Mar Menor y el Mediterráneo. Más tarde, arribaron piratas berberiscos para atracar sus naves en el canal de Estacio. Encinas, robles y tejos dieron sombra a las vidas de los habitantes mangueños, a la par que estos construían torres vigías para proteger su costa. Todavía hoy perviven algunos restos de la Torre de la Encañizada que compartía vistas y alturas con otras ocho vigías más.

Estacio, Mar Menor
Saliente rocoso en Estacio en el Mar Menor. | Shutterstock

Los efectos de la desamortización de Mendizábal también llegaron a este rincón de la región de Murcia que, en 1863 pasó a manos privadas. Poco después entró en escena la familia Maestre, artífice de la moderna Manga del Mar Menor. Se urbanizaron litorales, se alzaron nuevas infraestructuras y edificios en ambos municipios, Cartagena y San Javier. Los tejados rozaron las nubes y la población se multiplicó durante las temporadas vacacionales.

Así, la fama de La Manga traspasó fronteras y este rincón costero del sudoeste de España se convirtió en un destino turístico mundialmente reconocido. Una condición que, en ocasiones, puede restar al viajero la capacidad de apreciar todos los estratos que la conforman. Su ubicación privilegiada, limítrofe al norte con la provincia de Alicante y al sur con el Cabo de Palos, la convierte en una localización excepcional. Una naturaleza impresionante, un patrimonio histórico y cultural resguardado aquí durante siglos… Hay mucho que ver en La Manga del Mar Menor.

Qué ver en La Manga del Mar Menor

Decidir qué ver en La Manga del Mar Menor es, al mismo tiempo, fácil y difícil. Fácil porque las posibilidades son enormes… Difícil porque eso implica, al menos, tener que elegir por dónde empezar.

Las playas y los arenales de La Manga

Playa de Calblanque
Playa de Calblanque. | Shutterstock

Las playas de Murcia son una auténtica maravilla y las de La Manga del Mar Menor no son una excepción. Aguas cálidas y cristalinas y arena fina son dos de los ingredientes principales. Aunque hay otros que el consumidor puede elegir in situ. Existen arenales urbanos, muchos cerca de hoteles, pero también existen otros más alejados de público y edificios.

Empezamos este qué ver en La Manga del Mar Menor por una pequeña cala próxima a un puerto deportivo, la Cala del Pino. Sus escasos 150 metros de longitud hacen que resulte complicado encontrar sitio para instalar la toalla en algunos momentos del fin de semana. Pero merece la pena disfrutar de la sombra de la pineda y notar como se escapa la arena dorada entre los dedos.

Urbana también y con todos los servicios imaginables, la Playa de Cavanna se extiende a lo largo de un kilómetro ofreciendo una larga lista de deportes náuticos, puestos de socorrismo y una larga hilera de aparcamientos.

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Para quien está buscando naturaleza desnuda, el Parque Regional de Calblanque es una alternativa irresistible. Aguas transparentes y pequeñas calas solitarias son escenarios perfectos para desconectar del ruido. Un ruido que todavía suena más alejado desde la Isla del Ciervo, un lugar al que únicamente puede llegarse cruzando un mar templado que lleva, a un lado, a una playa de fina arena. Al otro, a uno de los lugares donde disfrutar de un típico baño de lodo del Mar Menor. Una práctica también posible en los arenales y salinas de San Pedro del Pinatar.

Los faros que iluminan el Mar Menor

Cerca de 200 faros iluminan los litorales de España. Algunos, ponen luz a la costa de Murcia en la zona de La Manga. Aquí, el Faro del Estacio o el de Cabo de Palos anuncian la costa, pero también avisan de bellos paisajes y horizontes donde mar y cielo se funden en un azul único.

El primero, el Faro del Estacio, ubicado en San Javier, se alza sobre un terreno de pura roca. Se trata de un lugar que ya acogía en el siglo XVI una torre vigía, hermanada con otras 29 a lo largo de toda la línea costera. Más tarde, a finales del siglo XIX, es cuando se construyó un faro como tal, que funcionó al mismo tiempo que el de Isla Hormigas, habitado hasta 1869. El actual data del año 1971. Junto a él, se conserva un aljibe, el Aljibe de Estacio. Una construcción típica de la zona, utilizada como almacenamiento de agua para el farero y su familia.

Faro de Estacio
Vista nocturna del Faro de Estacio. | Shutterstock

Otro faro imprescindible en La Manga es el de Cabo de Palos. Su luz iluminó la noche por primera vez en 1865. Hoy, 150 años después, la torre permanece en pie y es posible visitar el faro, ascender sus 200 escalones y sentirse flotar sobre las olas.

Otro imprescindible que ver en La Manga del Mar Menor: las islas

Isla del Ciervo
Isla del Ciervo en el Mar Menor. | Shutterstock

Un grupo de islas salpican este rincón del paisaje costero de Murcia, otro de los atractivos imprescindibles que ver en La Manga del Mar Menor. La superficie terrestre de La Manga sirve, como se ha dicho, de división natural para cada mar. Así, el Mediterráneo baña Isla Hormigas, Isla Grosa y el Farallón.

Estas últimas pertenecen a San Javier y forman parte del Espacio Natural Protegido y Área de Protección de Fauna Silvestre. Aves como cormoranes o halcones peregrinos hacen dibujos en el cielo, mientras en la Isla Grosa descansa la única colonia de gaviotas de Audouin de toda Murcia. Las vistas son increíbles.

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Igualmente increíble es el aire marino, los ecos lejanos de las incursiones berberiscas, el murmullo de conversaciones submarinas entre fenicios y romanos… Aún en las profundidades, corales y posidonia forman hogares acuáticos para una enorme diversidad de fauna, protegida en el interior de los límites de una reserva marina que merece la pena explorar. Una zona donde bucear es pura magia.

En el lado del Mar Menor, hay otras cinco islas: Perdiguera, Isla Mayor, Isla Rondella, Isla del Sujeto e Isla del Ciervo. Su presencia se anticipa desde el Mirador de Monte Blanco. Aves y barcos vienen y van entre estos vestigios volcánicos milenarios. Vestigios que emergen al presente en el cráter central de la Isla Mayor, también conocida como Isla del Barón por hallarse en ella la casa del Barón de Benifayó. La imaginación también vuela entre un pasado de magma y cenizas.

Los pueblos que ver en La Manga del Mar Menor

San Pedro del Pinatar
Molino en San Pedro del Pinatar. | Shutterstock

Comenzar una ruta por los pequeños pueblos de La Manga del Mar Menor significa iniciar un  diálogo con las gentes de la zona, sus costumbres y sus vidas. Esta travesía lleva al viajero por enclaves maravillosos, con nombres que resuenan en el viento.

El viaje puede iniciarse en San Pedro del Pinatar, entre los cristales de sus salinas. Cerca, a tan solo 10 kilómetros de paseo marítimo, Santiago de la Ribera se perfila como invitación inexcusable para saborear la gastronomía de la zona. Lonjas y restaurantes hacen gala de la tradición pesquera. Además, los alrededores son escenario perfecto para la práctica de todo tipo de deportes náuticos.

Ejerciendo de frontera con la costa del Mar Menor, el Monte Carmolí corona el pueblo de Los Urrutias. En la cima, el volcán custodia la memoria del nacimiento de las islas que pueblan la  laguna. Un poco antes, Los Alcázares sigue siendo lugar de referencia para aquellos que buscan tranquilidad y relajación.

Mar Menor
Atardecer sobre el Mar Menor. | Shutterstock

Pueblos, faros, arenales, islas, una historia única…

¿Cómo definir La Manga del Mar Menor? Las palabras se quedan cortas para perfilar esta tierra singular. Un lugar que late enredado en un presente que también parece quedarse pequeño para una historia de amor tan grande entre tierra y mar. La fama de este territorio de Murcia grita muy alto. Tanto que, en ocasiones, ensordece la voz de una esencia que merece sentirse despacio. Notar la sal marina en los labios, respirar las historias remotas, oír el rugido sordo de los volcanes, explorar fondos marinos repletos de vida, conocer tradiciones de pescadores… Puede que sea el momento de volver al principio y desandar lo andado. El momento de caminar con calma, buscando en cada paso una nueva manera de explicar La Manga del Mar Menor.