Balmaseda – Valmaseda

La primera villa de Bizkaia

Balmaseda —en el centro de la comarca de Las Encartaciones— fue la primera villa fundada en el territorio histórico de Vizcaya y tuvo un importante papel comercial como puerto seco que comunicaba Castilla con el mar Cantábrico. Las Encartaciones es una zona de importancia minera e industrial, que desde el siglo XIX conectó Bilbao con Castilla por  ferrocarril. Se trata de un lugar que conserva sus tradiciones, y es el mejor lugar para recorrer una desconocida y maravillosa comarca rural. A continuación te desvelaremos qué ver en Balmaseda y algunos datos interesantes de la zona.

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La histórica Balmaseda es un destino distinto; una villa medieval que conserva el sabor de pueblo con arraigadas tradiciones y un fuerte tejido social; silencio y buen ambiente para descansar e imaginar lo que fue una potente aduana medieval. En sus inmediaciones está la Casa de Juntas de Avellaneda y sus bellos contornos, con su museo de una comarca de tan singular historia; también tiene cerca su Parque natural de Armañón (con su gran cueva de la Torca del carlista). Para quienes deseen ir a la playa, a una hora en dirección norte está la bella localidad cántabra de Castro Urdiales. Al tratarse de un destino turístico emergente, hay pocos lugares donde quedarse (aunque estos son de calidad); en la página dormir y comer en Balmaseda los recogemos.

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El 24 de enero de 1199 Lope Sánchez de Mena, señor de Bortedo, fundó Balmaseda y le otorgó el Fuero de Logroño. Cronológicamente es por tanto la primera villa de la Historia de Vizcaya.

Su fundación respondió principalmente a razones comerciales, ya que Balmaseda está localizada en el fondo de un valle atravesado por una antigua calzada romana, y esta situación se antojó adecuada para la apertura de una nueva ruta comercial entre Castilla y los puertos cantábricos a través de tierras vizcaínas. Este hecho, unido al de ser la población más importante de los alrededores desde el momento de su fundación, produjo un efecto de atracción para toda clase de gentes, incluida una próspera comunidad judía que fue pieza clave en el enriquecimiento de la localidad hasta 1483, fecha en que fueron expulsados instalándose al mismo tiempo la Inquisición en la localidad.

Dada su estratégica situación, Juan II de Castilla decidió establecer en el municipio uno de los puertos secos que, junto con Vitoria y Orduña, permitirían cobrar los aranceles aduaneros de las mercancías que entraban y salían de las provincias exentas. Además, sobre el río Cadagua se levantó un puente románico de sólida sillería que permitía a la localidad cobrar el derecho de pontazgo por cruzarlo obteniendo todavía más beneficios, ya que era el único punto de paso existente en los alrededores. Hay que señalar que Balmaseda formó también parte del Camino de la Montaña, antigua ruta del Camino de Santiago que en la actualidad se está intentando recuperar.

A pesar de que las periódicas inundaciones del río Cadagua convertían en impracticable el camino que discurría por su ribera en dirección a Burgos, el tráfico comercial de la zona no dejó de prosperar hasta la voladura de la peña de Orduña en el siglo XVIII. Esta obra posibilitó la conversión del camino de herradura de Orduña (apto para mulas y caballos) en camino real o carretera (apto para carretas). Como el camino de Balmaseda continuó siendo de herradura, su flujo comercial se fue reduciendo de manera constante hasta que su aduana cerró definitivamente en 1841, como las de los demás puertos secos, cuando todas se trasladaron a la costa.

Desde finales del siglo XVIII varios conflictos armados, como la Guerra de la Convención, la Guerra de la Independencia o las guerras carlistas, hicieron mella en Balmaseda arruinándola en gran medida. Por ello, a mediados del siglo XIX surgió la necesidad de redefinir la ciudad, de hacerla resurgir de sus cenizas modelando su estructura de acuerdo a nuevos preceptos urbanísticos y a unos equipamientos más modernos.

mercado antiguo balmaseda
Mercado antiguo de Balmaseda

La industria comenzó también entonces a asomar la cabeza. En 1890 se inauguró la línea ferroviaria La Robla-Bilbao (hoy en día, la vía estrecha más larga de Europa Occidental), encargada de abastecer a las siderurgias vascas con el carbón proveniente de las cuencas mineras palentinas y leonesas. En ese momento se instalaron en la localidad los talleres centrales del ferrocarril, lo que atrajo a multitud de nuevos trabajadores provenientes de otras regiones. Hoy en día, Balmaseda es una localidad con un gran atractivo turístico y monumental que ha sabido cuidar y mantener su casco urbano.

El mejor momento para visitar la villa de Balmaseda es probablemente en Semana Santa, cuando se realiza la representación de la Pasión más extraordinaria del País Vasco. La fiesta, que involucra a toda la población, comienza el Jueves Santo a partir de las 9 de la noche y continúa a lo largo del Viernes, integrando los distintos momentos hasta la escenificación del Santo Entierro.

La villa, adosada a la montaña, está condicionada desde antiguo por el curso del río Cadagua, afluente de la ría de Bilbao, que en la actualidad separa la zona residencial de la industrial. Su casco histórico conserva aún el trazado medieval, con cuatro calles paralelas en cuyos extremos se sitúan la plaza de San Severino (al norte), que es el corazón de la ciudad, y la de los Fueros (al sur). En la primera se encuentra la Iglesia parroquial de San Severino, un templo gótico erigido en el siglo XV sobre la muralla, que cuenta también con algunos elementos barrocos, como la espadaña que corona la portada principal y la torre, aunque aún fue reformado después por Severino de Achúcarro, en el siglo XIX. En su interior podemos apreciar un bello retablo en la capilla del Santo Cristo de la Misericordia, espacio que fue diseñado por el cantero montañés Rasines en 1535.

En la plaza de San Severino se ubica también el Ayuntamiento, un clásico ejemplo de arquitectura civil porticada que es conocido popularmente como la Mezquita de Vizcaya, por sus amplios y señoriales soportales. De estilo barroco, fue levantado en 1743 por el arquitecto Marcos de Vierna y Pellón, aunque se realizaron diversas reformas posteriores a lo largo del siglo XIX y principios del XX, en la época de las grandes transformaciones de Balmaseda.

En la calle de Martín Mendía, la más cercana al río, junto a la plaza de San Juan, se encuentra la Iglesia gótico-renacentista de San Juan Bautista, que ha sufrido diversas remodelaciones desde su erección en el siglo XV, entre las que destacan la de la torre, en el siglo XVIII, donde un reloj toca el himno de la villa todos los días a las 12, las 18 y las 20 horas. Actualmente está cerrada al culto, pues en su interior se aloja el Museo de Historia de Balmaseda. En la misma vía encontramos también el Palacio renacentista de los Marqueses de Bumiel y desde ella podemos ver la construcción más emblemática de la villa, el Puente Viejo o Románico, que comunica el casco histórico con el barrio de Cristo y que, desde su construcción en el siglo XII, fue el único punto en los alrededores para cruzar el río Cadagua. Realizado con piedra de sillería, está compuesto de tres arcos y un torreón defensivo en su parte central, que protegía la entrada de la ciudad. En él se estableció la aduana y fue el punto en el que se centralizaba la riqueza de la villa.

En la avenida de las Encartaciones se sitúa el Monasterio de Santa Clara (s. XVII) que, rehabilitado en 1993, alberga ahora un hotel. En su iglesia, también restaurada, se ha ubicado la sede el Centro de Interpretación de la Pasión Viviente de Balmaseda, que alberga una exposición permanente de vestimentas, pasos, objetos e imágenes relacionados con esta representación popular de la Semana Santa.

iglesia gotica san juan bautista balmaseda
Iglesia gótico-renacentista de San Juan Bautista

Como muestra de la arquitectura civil, en Balmaseda destacan los palacios de Horcasitas (antigua aduana de la ciudad) y de la Familia Urrutia, ambos del siglo XVII.

Puede resultar curioso visitar el Museo de Boinas de La Encartada, instalado en una antigua fábrica de boinas, en el barrio de Peñueco. El conjunto de la factoría, fundada en 1892 por Marcos Arena, es en la actualidad un área de patrimonio industrial protegida con la categoría de Conjunto Monumental Calificado que otorga el Gobierno Vasco.

En las proximidades de Balmaseda, en el valle de Carranza, se encuentran las Cuevas de Pozalagua monumentos de gran interés natural por sus estalactitas y pinturas rupestres.

En dirección Bilbao, en las inmediaciones de Galdames se encuentra la Torre Loizaga, donde el mecenas y empresario Miguel de la Vía rehabilitó una fortaleza banderiza medieval de la época de Lope García de Salazar, reuniendo allí una de las mejores colecciones de coches de época del mundo. Conviene mirar la web del lugar para comprobar las fechas y horario de apertura.

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Datos prácticos

Coordenadas

43° 11′ 0″ N, 3° 11′ 0″ W

Distancias

Bilbao 35 km, Donostia- San Sebastián 128 km, Madrid 428 km

Aparcamiento

Avenida de las Encartaciones y alrededores del Parque Lehendakari Agirre

Altitud

146 m

Habitantes

7833 (2013)

San Severino (23 de octubre), Nuestra Señora del Carmen (16 de julio)

Vía Crucis Viviente (Semana Santa), Mercado Medieval (mediados de mayo)

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