Que ver en Hellín

La villa de la Tamborada

Hellín es una importante villa monumental albaceteña, de origen árabe, especialmente conocida por su Semana Santa y por la tamborada que la acompaña.

Planifica tu escapada a Hellín

La visita a lo que hay que ver en Hellín se puede hacer en media jornada. El principal plan es visitar el importante monumento natural del Pitón Volcánico de Cantarix y el vecino Saladar de Agramón; una zona donde se organizan actividades de turismo activo. Otra excelente excursión es dirigirse hacia el este para visitar la histórica Jumilla, pudiendo también visitar alguna de sus bodegas de vino con DO. Hacia el oeste se puede hacer una excursión al espectacular paraje natural donde está enclavada la bella Lietor. Para conocer la gastronomía local y reservar, aconsejamos nuestra página Dormir y Comer en Hellín.

¿Quieres conocer este sitio?

Los importantes yacimientos arqueológicos encontrados en la zona de Hellín, como el de Minateda, sitúan el origen de la ciudad en el Paleolítico Superior. En la época musulmana estaba integrada en la Taifa de Denia y se conocía por el nombre de Iyyu. Tras la conquista castellana del siglo XIII, Hellín se incorporó al reino de Murcia, dependiente de Castilla. En 1304 fue una de las villas fronterizas que fueron asignadas por lauda arbitral al rey Jaime II de Aragón, aunque años después se reincorporaría al reino de Murcia, formando parte de los dominios del infante Don Juan Manuel, autor de El conde Lucanor. Conocida después como Fellín o Montellin, la derrota de los marqueses de Villena frente a los Reyes Católicos motivó que en 1476 volviera a la jurisdicción real.

En el siglo XVIII la villa de Hellín adquirió gran importancia por sus Reales Minas de azufre, de gran importancia en la fabricación de pólvora. Otra importante fuente de riqueza fue la recolección y elaboración del esparto, empleado para la cordelería de la marina y como combustible para elaborar cerámica, lo que causó problemas entre ambos negocios, pues la Corona llegó a prohibir el uso de esparto como combustible de hornos para preservar su empleo náutico.

foto antigua hellin
Antigua panorámica de Hellín

Durante el turbulento siglo XIX la historia de Hellín se llenó de asaltos por partidas de “revoltosos”, que buscaban dinero y vituallas gratuitas. En octubre de 1873, el jefe carlista Roche tomó la población con solo 3 ó 4 soldados, constituyéndose como autoridad “legítima”, quemando el registro de la propiedad y marchándose después con todos los fondos del ayuntamiento. Al año siguiente, un contingente de insurrectos independentistas del Cantón de Cartagena, que iba de camino hacia Valencia, penetró en Hellín, llevándose también toda la hacienda municipal. En septiembre de ese mismo año un grupo carlista comandado por el jefe Lozano se volvió a llevar el capital local y el de algunos vecinos, aunque este último no quedaría impune, pues sus tropas fueron derrotadas poco después, siendo Lozano fusilado.

Si por algo merece la pena visitar Hellín es por su Semana Santa, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, con sus procesiones de imágenes y las famosas tamboradas. Desde el Miércoles Santo y hasta el Domingo de Resurrección, más de 30000 tamborileros inundan las calles de Hellín, convirtiendo la ciudad en un ininterrumpido redoble que alcanza su momento álgido en la madrugada del Viernes Santo. Aunque se desconoce el origen de esta costumbre, se cree que puede proceder de los repobladores aragoneses que se instalaron en la zona en el año 1305 o, incluso, del intento de asustar a las tropas del emir de Granada en 1332. Sus célebres procesiones se asocian también a la visita de San Vicente Ferrer en 1411, precedida de tambores que anunciaban el paso de los fieles por las calles. A partir del siglo XIX los tambores fueron separándose de las peregrinaciones religiosas, manteniéndose así hasta la actualidad.

El casco antiguo de Hellín es de origen árabe, diseñado según un trazado irregular de callejuelas que nacen alrededor del cerro del castillo. En su parte alta todavía se conservan algunos restos de las murallas almohades (s. X-XII) y sus estrechas vías e irregulares manzanas mantienen aún el espíritu de aquella época.

En él destaca la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción. Se trata de una obra del siglo XVI con elementos góticos y renacentistas en la que sobresale una portada que sigue el estilo de Andrés de Vandelvira, el arquitecto albaceteño que tanto influyó en las edificaciones de esta región durante el siglo XVI. Del mismo siglo es el Convento de los Franciscanos, conjunto compuesto por el templo, de nave única, un claustro renacentista y coro y capillas de estilo barroco. Lo más interesante es el camarín (1760-1770), en la cabecera de la iglesia, ejemplo de la arquitectura rococó dotado de pavimentos de azulejería valenciana. En sus paredes se pueden observar cuatro interesantes lienzos de tema religioso de Francisco Villanueva. También se conserva una Dolorosa de Francisco Salzillo y una copia de la Virgen de la Concepción, cuyo original era obra de este mismo imaginero. Otros edificios religiosos importantes de Hellín son el Santuario de Nuestra Señora del Rosario, construido sobre la antigua mezquita de la ciudad, que cuenta con un esbelto campanario y un bello camarín rococó; el antiguo Convento de Santa Clara, del siglo XVII (ahora centro socio-cultural) y la Ermita de San Rafael, patrón de la ciudad. En todos ellos se puede disfrutar de las imágenes que los hellineros sacan en procesión cada año.

Entre los edificios civiles hay que ver en Hellín las Casas-palacios repartidas por la villa, construcciones del siglo XVIII dotadas de un patio interior con columnas. Entre ellas se pueden mencionar especialmente la Casa de los Salazar, la de los Falcón Morote y la Casa del Conde, llamada así por haber sido del poderoso conde de Floridablanca, ministro de Carlos III y Carlos IV.

También es indispensable el Museo Comarcal, que está ubicado en una antigua casa de estilo modernista. En sus tres plantas alberga diversos hallazgos arqueológicos de la zona, además de una muestra de cerámica y esparto, las dos actividades artesanales más importantes de Hellín.

tamborrada hellin
Tamborada en la Semana Santa de Hellín

Ya en las afueras de la ciudad se encuentra el Parque Arqueológico del Tolmo Minateda, asentamiento ibero-romano, y las Pinturas Rupestres del mismo nombre, declaradas, junto con el resto de pinturas levantinas, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Contiene también una ciudad romana en proceso de musealización. Actualmente está pendiente de su apertura al público.

En las inmediaciones se halla asimismo el Pitón Volcánico de Cancarix, monumento natural que constituye el ejemplo más representativo en España de chimenea volcánica, descubierta, con el paso de los milenios, por efecto de la erosión.

Imprescindibles

que ver en Hellín
Esculturas
Edificios

Datos prácticos

Coordenadas

38° 30′ 44″ N, 1° 42′ 12″ W

Distancias

Albacete 59 km, Toledo 311 km, Murcia 85 km, Madrid 322 km

Aparcamiento

Plaza de La Mancha y Plaza de España Gratuito

Altitud

575 m

Habitantes

1357 (2013)

Semana Santa (de Interés Turístico Internacional), Día de la Cruz (3 de mayo), Corpus Christi, Fiestas en honor a la Virgen del Rosario (principios de octubre), San Rafael (24 de octubre)

Artesanía del tambor en Antonio y Tambores Navarro

Artesanía del esparto y del barro, famosa su cerámica conocida como “la colleja”

También se han fabricado pasos de Semana Santa

Otros destinos próximos

Comentarios Facebook

About the author

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons

Utilizamos cookies de terceros para mejorar la usabilidad para dispositivo de usuario. Si usted continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración y obtener más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar