Barrio de las Letras MADRID

Las calles donde se escriben los versos

En sus calles, adornadas con versos y citas literarias y repletas de placas en recuerdo de escritores, se concentran todavía muchos intelectuales y un sinfín de personas atraídas por su animada vida nocturna y por su proximidad al corredor de los principales museos: el Paseo del arte. Es también una de las zonas con más encanto de la ciudad.

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Esta zona se ha convertido en una de las más animadas de la capital por la gran cantidad de establecimientos de hostelería de calidad que se han instalado allí en los últimos años y por los numerosos negocios de decoración y antigüedades que ya tiene. Es también una zona ideal para hacer la visita a los grandes museos del Paseo del Arte, pues se puede acceder a ellos tras un breve paseo y volver al hotel a descansar para seguir por la tarde el periplo festivo o cultural. A tener en cuenta que es una zona fundamentalmente peatonal, a la que el acceso mediante automóvil está restringido a residentes y clientes de hoteles; son muchos los usuarios de la estación del tren AVE que se hospedan ahí. Para elegir entre los establecimientos mejor situados y hacer la reserva, ofrecemos nuestra página especializada Dormir y Comer en el Barrio de las letras.

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La zona de Huertas es conocida como el Barrio de las Letras a pesar de que no es un barrio en su sentido jurídico-administrativo. La razón es la intensa actividad literaria que se desarrolló en sus calles en los siglos XVI y XVII, algo que continúa hoy en día.

La denominación de “Huertas” deriva de la época bajomedieval, cuando estas tierras fértiles eran propiedad del marqués de Castañeda, que las dedicaba al cultivo de hortalizas para el consumo de los habitantes de la villa. Con el crecimiento de la población en el siglo XVI el barrio fue objeto de una urbanización progresiva, configurándose como un arrabal. Allí fueron fijando paulatinamente su residencia quienes no podían pagar los elevados costes de alojarse cerca del Palacio Real, entre ellos destacados escritores del Siglo de Oro español como Cervantes, Lope de Vega, Quevedo y Góngora. Además, en sus calles estuvieron situados dos de los corrales de comedias (antiguos teatros) más importantes de la época, el de la Cruz y el del Príncipe (hoy Español, también el Mentidero de Comediantes, donde los literatos leían en alto sus obras y discutían sobre las creaciones propias y ajenas. Lógicamente también estaba radicada en esas calles una de las imprentas más populares de Madrid, la de Juan Cuesta. Del número 87 de la calle Atocha surgió la edición príncipe (primera edición impresa) de la primera parte de Don Quijote de la Mancha (1604), del vecino Miguel de Cervantes.

Biblioteca del Ateneo de Madrid , ” La Pecera”, a principios del siglo XX

El Barrio de las Letras está articulado por las calles de Atocha, Huertas y del Prado y por la plaza de Santa Ana, junto con un gran número de calles colindantes, entre las que destacan la calle León, Lope de Vega y Príncipe. La calle de Atocha, que desemboca actualmente en la Plaza Mayor fue uno de los ejes urbanos más importantes del antiguo Madrid, testigo de numerosos ceremoniales de la corte de los Austrias.

Muchas de las casas todavía conservan elementos arquitectónicos de los siglos XVI al XVIII, aunque la mayoría de los inmuebles fueron reformados a finales del siglo XIX o principios del XX y casi ninguna de ellos pasa de cuatro alturas. Estas características confieren a la zona un aspecto pintoresco y cierto carácter antiguo que contrasta con otras zonas más modernas de la capital de España.

Es un apretado laberinto de calles y callejuelas con atractivos restaurantes y tabernas donde se puede disfrutar de una caña o de una buena tapa casi a cualquier hora del día. Proponemos comenzar nuestra visita por la calle del Prado en su confluencia con la plaza de las Cortes y la carrera de San Jerónimo, punto de unión de tres de los itinerarios que se proponen en nuestra web España Fascinante: Sol-Gran Vía, el Paseo del Arte y el propio Barrio de las Letras.

La calle del Prado (que no el Paseo) sigue cobijando aún numerosas tiendas de anticuarios aunque su edificio más emblemático, en el número 21, es el Ateneo Científico y Literario de Madrid, más conocido como Ateneo de Madrid, declarado Bien de Interés Cultural. Esta prestigiosa institución, fundada en 1835, ha sido protagonista de todos los movimientos políticos del primer tercio del siglo XX, incluida la proclamación de la II República. Manuel Azaña desarrolló parte de su actividad intelectual en el Ateneo, primero como secretario y más tarde como presidente. El edificio, construido por los arquitectos Luis Landecho y Enrique Fort y Guyenet, entre 1882-1884, es un elegante inmueble modernista decorado por Arturo Mélida e integrado por distintas salas de conferencias, de reuniones y de estudio. En su biblioteca, conocida como La Pecera, “… nació Donoso Cortés, perdió la vista Cánovas, Castelar se quedaba calvo y Moreno Nieto se moría…”, clara referencia a los ilustres personajes que aquí han pasado horas y horas. También es interesante la galería de retratos que conserva, un conjunto iconográfico de la vida político-cultural de los siglos XIX y XX y es que por el Ateneo han pasado ni más ni menos que seis presidentes de Gobierno, todos nuestros Premios Nobel y lo más granado de las generaciones del 98, 14 y 27.

Por la calle del Prado llegamos a la Plaza de Santa Ana, centro neurálgico del Barrio de las Letras, un amplio espacio público que se ha convertido en una de las zonas de copas más frecuentadas de la ciudad, con música para todos los gustos hasta altas horas de la madrugada. La Cervecería Alemana, abierta desde 1904, conserva aún su decoración original. La plaza de Santa Ana fue abierta en 1810 por orden de José Bonaparte que derruyó el convento de Santa Ana para abrir un espacio en un barrio considerado claustrofóbico. En sus portales se instalaron unas tabernas que atrajeron a los literatos y artistas que vivían en el barrio y que, siendo tan inapropiadas sus exiguas viviendas para las reuniones, las convirtieron en escenarios de sus interminables tertulias literarias, artísticas y políticas. Entre los edificios que la rodean llama especialmente la atención el impactante edificio modernista del Hotel Victoria (1919), ahora el Hotel ME Reina Victoria, centro neurálgico durante décadas de toreros y aficionados durante las tardes de corrida. En su terraza se ha instalado un concurrido bar desde el que se disfruta de una de las vistas más bellas de Madrid. Frente a él se sitúa el prestigioso Teatro Español,  referente ineludible para las artes escénicas españolas. Declarado Monumento Nacional, se levanta sobre el solar del antiguo Corral de Comedias del Príncipe, en el que se representó por primera vez una obra dramática en la temprana fecha de 1583. Ha sufrido diferentes incendios y reconstrucciones, la última de todas ellas en 1995. No obstante, conserva el aspecto general del diseño clasicista que concibió el arquitecto Juan de Villanueva en 1849. La plaza está decorada con las estatuas de Pedro Calderón de la Barca y de Federico García Lorca, esta última en particular diálogo con la fachada del propio teatro.

Muy cerca, en la calle del Príncipe, se encuentra el Teatro de la Comedia, un edificio construido en 1874-75 por Agustín Ortiz de Villajos que ha sufrido varias reformas posteriores, como las de 1897 y 1915. Como dato curioso, en él pronunció José Antonio Primo de Rivera el Discurso de Fundación de Falange Española el 29 de octubre de 1933.

Muy próxima a la plaza de Santa Ana se halla la recoleta Plaza del Ángel, donde se encuentra el Café Central, un local de estilo Art Decó que nació en 1908 como tienda de cristales, marcos y espejos y que hace 30 años se convirtió en lugar de encuentro de los madrileños amantes del jazz. Otro lugar característico es el callejón de Álvarez Gato, en cuyo bar “Las Bravas” se recrean los espejos deformantes que sirvieron al escritor Valle-Inclán como metáfora del esperpento, encontrándose los verdaderos espejos en el interior del local.

Desde aquí podemos dirigirnos hacia la calle de Atocha, cuyo trazado sigue el antiguo camino que conducía hacia la Basílica de Nuestra Señora de Atocha y que ahora culmina en la conocida Estación de Atocha. Entre la calle de Atocha y la plaza del Ángel se encuentra la Iglesia de San Sebastián, parroquia tradicional de literatos, actores y toreros. En ella está enterrado Lope de Vega y por delante de su altar pasaron en algún momento de su vida Gustavo Adolfo Bécquer y Ramón del Valle-Inclán, por citar algunos de los más conocidos. En el número 87 de la calle Atocha se conservan los restos de la Antigua Imprenta de Juan Cuesta, en la que se imprimieron los primeros ejemplares de El Quijote, de Miguel de Cervantes. Al final de la misma, en su parte más baja, también estuvo ubicada entre el reinado de Fernando VII y 1965 la Escuela de Medicina de San Carlos en la que impartieron cátedra Santiago Ramón y Cajal, Gregorio Marañón y Carlos Jiménez Díaz, entre otros. Desde aquí podemos enlazar con el Paseo del Arte o continuar nuestro recorrido por esta zona encaminándonos hacia la Calle de Huertas, eje vertebrador del barrio.
En la esquina de León con Huertas se encuentra la sede de la Real Academia de la Historia, un edificio diseñado por Juan de Villanueva en 1788 como caserón de Nuevo Rezado de los monjes jerónimos de El Escorial (de ahí la parrilla que luce en la fachada) y que pasó a ser sede de la Academia en 1836.

Escultura de Lorca en la Plaza de Santa Ana

Desde la calle del León nos podemos dirigir hacia la calle de Lope de Vega, donde se encuentra el Convento de San Ildefonso de Trinitarias Descalzas, fundado en 1609 por doña Francisca Gaitán Romero, hija del legendario Julián Romero, capitán de los Tercios de Flandes. La fundadora se trajo a una comunidad de monjas desde Toledo pero no consiguió entenderse con ellas, hasta tal punto que doña Francisca las abandonó y las monjas debieron conseguir la financiación de la marquesa de la Laguna. El edificio es sencillo y austero, con una iglesia de planta de cruz latina de reducidas dimensiones. Aquí recibió sepultura Miguel de Cervantes en 1616, quien había vivido buena parte de su vida en el número 2 de la calle Cervantes, aunque hoy en día se discute el lugar exacto donde está enterrado. Tanto en el número 2 como en la fachada del convento hay una placa conmemorativa del ilustre escritor.

Al llegar a la confluencia de Lope de Vega con Duque de Medinaceli podemos desviarnos por esta última calle para llegar a la Casa-Museo Lope de Vega, paradójicamente ubicada en la calle de Cervantes. Declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento, la casa fue la vivienda de Lope de Vega durante los últimos 25 años de su vida. Era una típica casa de malicia, de las que tanto abundaron en el Madrid del Siglo de Oro, que mantenía ocultas a la vista las habitaciones superiores para no pagar la regalía de aposento. Su estructura fue muy transformada en los siglos siguientes, pero fue reconstruida tras pasar a manos de la Real Academia de la Lengua, en la década de 1930. En la actualidad en sus estancias se han recreado espacios domésticos propios del Siglo de Oro español, como el oratorio y el estudio del escritor, incluyendo muebles y otros objetos que pertenecieron al mismo. La visita comienza en la planta baja, en un zaguán que da acceso al jardín que llamaba Lope “mi güertecillo”, y prosigue por su estudio y la alcoba donde murió. Podemos concluir el recorrido en la Iglesia-Basílica de Jesús de Medinaceli, cuya imagen de Jesús Nazareno es la más famosa de Madrid por su fama milagrera.

Se pueden reparar fuerzas en cualquiera de las tabernas o bares de la zona, como la Taberna Los Gatos, con su abigarrada decoración llena de utensilios del siglo pasado (incluido un confesionario utilizado como botellero)o la Taberna La Dolores, que desde su fundación en 1908 es centro de reunión de famosos y de personajes “del todo Madrid”.

Además de literaria, la zona de Huertas es uno de los barrios más flamencos de la capital de España, pues en la calle de Echegaray se concentran algunos de los tablaos más famosos, desde la Taberna Los Gabrieles, abierta en 1897 (actualmente cerrada) y conocida tanto por los azulejos que decoran su interior como por sus juergas flamencas, por las que pasaron artistas como Julio Romero de Torres e Ignacio Zuloaga y toreros como Rafael Sánchez, “El Gallo”; hasta el más moderno local de El Cardamomo, un buen sitio para asistir a conciertos, en los que domina el flamenco fusión. Esto es lo que hay que ver en el Barrio de las letras de Madrid.

Imprescindibles

Estación de Atocha
Plaza de Santa Ana

Datos prácticos

Coordenadas

40°25′08″N 3°41′31″O

Distancias

Barcelona 619 km, Bilbao 398 km,  Sevilla 532 km, Valencia 352 km

Aparcamiento

Resulta difícil en el centro de Madrid (zona azul o verde). Una opción, sin coste, puede ser dejar el coche en la Ciudad Universitaria y moverse en la ciudad por otros medios. El parking de pago varía en función de los barrios

Altitud

655 m

Habitantes

3 207 247 (2013)

El Cristo de Medinaceli (primer viernes de Cuaresma)

Otras Fiestas: San Antón (17 de enero, bendición de los animales en la iglesia del Santo), Día de la Comunidad (2 de mayo), San Isidro (15 de mayo), Fiestas de San Lorenzo, San Cayetano y la Virgen de la Paloma (mediados de agosto, especialmente, en La Latina y Lavapiés), Virgen de la Almudena (9 de noviembre)

San Isidro; Cabalgata de Reyes,La Noche en blanco, La Noche de los Museos, La noche de los Teatros, Veranos de la Villa

Capas Seseña, uno de los más antiguos fabricantes de Capas españolas, desde 1901, México: mapas antiguos de Madrid, La Violeta: dulces y caramelos, María Cabello: vinos, Juan Álvarez: guitarras clásicas y de flamenco,
Farmacia León, una botica de fines del XVII

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