Fermoselle

Los más fermosos miradores sobre el Duero y sus Arribes

El último bastión comunero en Castilla y León es una impresionante peña en la confluencia de los ríos Duero y Tormes, entre Salamanca y Portugal. Dispone de magníficos miradores sobre la villa y sus bellísimos contornos.

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Hay que ver en Fermoselle su pequeño casco histórico, pero el motivo por el que tantos viajan desde tan lejos para ver este pueblo es que es la mejor base para disfrutar de los numerosos miradores en el Parque Natural de los Arribes del Duero. En el parque hay algunas opciones para hacer turismo activo. Para conocer la gastronomía local y reservar, aconsejamos nuestra página Dormir y Comer en Fermoselle.

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Fermoselle, que etimológicamente designa un lugar bello, tuvo origen prerromano, conservándose algunos vestigios de ese periodo. Se ha especulado sobre la posibilidad de que se trata del Ocellum Durii romano.

En el 1165 el rey Fernando II de León se casó con la infanta Urraca de Portugal, entregándole como dote una serie de villas, entre ellas Fermoselle. En 1171 el Papa anuló ese matrimonio por ser primos segundos y no haber recibido dispensa, por lo que ella se retiró a Fermoselle y él se volvió a casar con otra Urraca, apellidada López. En 1205 el rey Alfonso IX de Castilla y León -hijo de la infanta portuguesa repudiada- le cedió al obispado de Zamora el señorío del castillo y la villa de Fermoselle, para que repoblase esta zona fronteriza. Esto supuso pleitos entre el obispado y la ciudad de Zamora que se opuso a ello e incluso se incautó por la fuerza de la misma; el asunto acabaría siendo resuelto por el rey Alfonso X el Sabio que se pronunció a favor del obispado.

En 1521 era un señorío eclesiástico en cuyo castillo se refugió el líder comunero arzobispo Acuña, tras la derrota de Villalar; allí fue prendido por las tropas del rey y llevado a Simancas donde fue encerrado. Por haber acogido a un prófugo del rey, el castillo y la muralla fueran demolidos y la villa retornó a manos de la Corona.

Al fondo Fermoselle, en las laderas de la Sierra, en 1902

En 1654, durante la Guerra de Restauración de Portugal, fue conquistada por los portugueses.

En 1822 la Diputación de Zamora dio permiso a unos vecinos para que acabaran de desmontar el castillo para emplear sus piedras en nuevas edificaciones. Se pueden ver esas piedras de sillería en algunas viviendas de Fermoselle.

A principios del siglo XX el rector de Salamanca Miguel de Unamuno dijo que era “un lugar para dejarse ir y de total esparcimiento”.

La villa fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1974.

El principal atractivo que ver en Fermoselle son los llamados Arribes (paredes rocosas), el río y la propia roca en que está emplazada la villa. Por lo tanto antes de visitar Fermoselle, viniendo por la carretera de Zamora CL 527, aconsejamos bordear el pueblo y continuar unos kilómetros más hasta la Ermita de Santa Cruz, en la que hay una ventana visigótica y estelas romanas en una zona ajardinada.

De allí parte el llamado “camino de las escaleras” que rodea la “casita de los carabineros” hasta llegar, después de unos veinte minutos de caminata, a una peña en la que está el Mirador de las Escaleras, con impresionantes vistas sobre los arribes.

Después volvemos hasta el pueblo, subiendo hasta la Plaza Mayor donde están el Ayuntamiento, la Oficina de Turismo y la Iglesia de la Asunción, templo que fue muy reformado y en el que destacan dos interesantes portadas románicas de arcos apuntados, ambas del siglo XIII. En su interior de una sola nave destaca su retablo mayor, con una imagen de la Asunción, el Crucifijo de la Agonía y el Cristo yacente articulado; tiene también un interesante órgano del siglo XVIII. En la sacristía está el Museo Parroquial de la villa que custodia objetos y esculturas religiosas de los siglos XIV a XVI. En el pasado siglo una imagen fue protagonista de un hecho que tuvo gran repercusión. Ocurrió que una cigüeña  cogió con su pico el sudario del cristo para hacer su nido por lo que el cura “maldijo” a las cigüeñas por ladronas y desde entonces no se atreven a acercarse por la zona…

Desde la plaza se puede acceder a las ruinas del castillo del que se conservan restos de la torre del homenaje, el patio de armas y algunos muros consolidados. El Mirador El Castillo es seguramente el más recomendable de los miradores del casco urbano, pues desde aquí se ven los Arribes, el río y Portugal.

Plaza de Toros portátil

Desde la Plaza Mayor, a través de la calle Terraplén, se accede al Mirador del Terraplén con vistas al sur oeste sobre los arribes.

Para llegar al Mirador del Torojón, que está en dirección este, cogemos la calle Requejo y rebasamos el Arco Medieval , antigua puerta de entrada a la villa y uno de los escasos restos que quedan de las murallas. Por el camino, entre pendientes, se pueden ir observando casas con balcones de rejería y arcos medio punto; algunas tienen bodegas en el nivel inferior, que pueden visitarse a través de la oficina de turismo.

Ya fuera de los antiguos muros que protegían la villa se va por la calle general Sanjurjo y después la calle Peñas. Desde el Torojón se ve una panorámica del pueblo desde arriba, y algo de los arribes, pero no el río.

Para llegar al Mirador de las Peñas, se sale por la calle Peñas hasta la calle Corral Concejo, se ve menos pueblo y más paisaje que en la de Torojón. Por la calle corral de Concejo vamos hasta la plaza de la Diputación, y desde allí hasta la calle Barrancos, donde encontramos el Mirador de los Barrancos. Desde éste se ven los Arribes y unos palomares.

Por último, conviene no dejar de acceder a las ruinas del Convento de San Francisco. En origen fue un templo edificado hacia los últimos años en el siglo XII, siendo reformado en el siglo XVIII y abandonado a raíz de la Desamortización; permanece en pie la iglesia de la Bandera. Ha sido rehabilitado como Centro de Interpretación del Parque Natural de los Arribes del Duero; allí se brinda información para disfrutar de esta impresionante garganta geológica que se extiende a lo largo de casi 200 km. Se trata de la geología, flora y fauna que se pueden encontrar en los numerosos senderos que se pueden recorrer, algunos de los cuales salen desde el mismo pueblo.

Finalmente, la Ermita de la Soledad, en la carretera de Portugal junto al cementerio, conserva una puerta del siglo XIII . En una de sus columnas se pueden apreciar uno rostros humanos tallados en la piedra.

Datos prácticos

Coordenadas

41º 19.7’ 19’’N , 6º 23’ 52.37’’W

Distancias

Zamora 63 km, Madrid 317 km

Aparcamiento

En la Plaza Mayor y calles del pueblo

Altitud

640 m

Habitantes

1356 (2013)

Romería a la ermita de la Santa Cruz (lunes de Pentecostés, Fiestas patronales (mediados de agosto, se celebran encierros en plaza de madera portátil)

Tradicional alfarería de arcilla roja en Alfarería de Pereruela Siglo XVI

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