Qué ver en Lerma

Villa conventual y cortesana

Esta villa sobre la vega del río Arlanza atesora el momento histórico de esplendor que le procuró el valido de Felipe III a comienzos del siglo XVII. Muestra de ello es el Palacio Ducal, uno de los lugares que hay que ver en Lerma.

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La visita a la Colegiata, al Parador (antiguo palacio ducal) y el recorrido por los demás lugares que mencionamos en el apartado “Qué ver en Lerma” puede llevar alrededor de tres horas. En Lerma hay bastantes lugares donde dormir y comer muy bien. Destacan sus célebres asados, además de los Vinos de Arlanza, con denominación de origen. Merece la pena visitar sus bodegas. Si le gusta el deporte, no olvide consultar las opciones de turismo activo en la provincia de Burgos.

La escapada puede continuar por la carretera Bu-900 hacia la cercana Santo Domingo de Silos y su próximo espacio natural de La Yecla y los Sabinares del Arlanza. Si se toma la carretera Bu-904 se puede hacer una visita a la bella localidad de Covarrubias, un buen lugar para comer. Luego se puede continuar hasta las ruinas del Monasterio de Arlanza. Si se sigue hacia el norte se desemboca en la N-234. Tomándola hacia el Este se llega hasta la legendaria localidad de Salas de los Infantes, donde se puede ver su pequeño museo de los dinosaurios. En el viaje de vuelta a Madrid, en lugar de tomar la circunvalación recomendamos visitar Aranda de Duero.

¿Quieres conocer este sitio?

Antes de conocer lo que hay que ver en Lerma, conviene repasar su historia. Sus primeros pobladores pertenecían a la tribu de los vacceos. Su condición de lugar de paso la llevó a conocer a romanos, suevos, vigodos y árabes hasta que en el año 900 el avance cristiano sobre la frontera del río Arlanza dio inicio a su repoblación. Entre las plazas fuertes y castillos que fueron instalados figuraba el de Lerma. Este fue también dotado de una muralla con cuatro puertas. La victoria de Almanzor en las peñas de Cervera sobre el conde Sancho García fue su último castigo musulmán.

Fueron frecuentes los enfrentamientos entre los Castro y los Lara. Estas luchas por el dominio castellano o el aragonés llevaron a los reyes Fernando III y Alfonso X a sitiar Lerma. La extinción del linaje de los Lara la convirtió en villa realenga hasta 1414. En ese momento Fernando de Antequera donó la villa y sus propiedades con todos sus términos a Diego Gómez de Sandoval y Rojas por su apoyo en la Batalla de Antequera y las luchas contra el conde de Urgel.

Francisco Gómez de Sandoval y Rojas recibió el Mayorazgo de la Casa como IV conde de Lerma y V marqués de Denia en 1574. Convirtió en ducado el título de conde y fijó en Lerma la cabeza de sus estados en detrimento de Denia. El traslado de la Corte a Valladolid en 1601 le dio idea de crear una propia en su villa. De esta forma podría reducir el círculo en torno a Felipe III, rey de escasa capacidad y menor interés para el gobierno y la política.

El duque de Lerma, que fue su valido veinte años, aprovechó para engrandecer su villa. Entre 1600 y 1617 puso a trabajar en ella a los mejores arquitectos. Entre ellos se encontraban Francisco de Mora, Juan Gómez de Mora o Fray Alberto de la Madre de Dios. A esta corte de recreo acudían figuras como Góngora y Lope de Vega y se celebraban fiestas y banquetes constantemente. En Lerma nació la infanta Margarita, hija de Felipe III. Fue bautizada en el Convento de las Clarisas.

El ducado de Lerma comprendía 40 villas, cuyas rentas engrosaban las arcas ducales. El duque empleaba este dinero en el Palacio Ducal, La Plaza Mayor de Armas, seis monasterios y una Iglesia Colegial, además de reparaciones. Estableció una industria de paños y tintes, una imprenta con licencia real y un hospital. Tras la caída en desgracia del poderoso duque en 1620, la villa comenzó un declive que duró varios siglos. Los lugares de este período son los que hoy hay que ver en Lerma.

Retrato del duque de Lerma
Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma

Durante la Guerra de la Independencia esta comarca fue una de las más frecuentadas por la guerrilla del cura Merino. Los franceses saquearon el Palacio Ducal y los conventos en represalia. En las guerras carlistas, en cambio, los soldados liberales convivieron en armonía pacífica con los religiosos. Para estos supuso un duro golpe la Desamortización de Mendizábal, que dejó tres monasterios deshabitados.

Hoy es una villa orientada al turismo, que cuenta con un Parador Nacional. Es además ejemplo de progreso industrial, como muestra su polígono industrial. Destacan sus empresas de embutidos, bizcochos y textil. De hecho, aquí tiene su sede la diseñadora Amaya Arzuaga. También está ubicado en Lerma el Consejo Regulador del Vino Arlanza, con denominación de origen. Recomendamos leer la siguiente sección para conocer lo que hay que ver en Lerma.

Llegando desde el norte, la villa se presenta como un barco. La Colegiata de San Pedro correspondería a la proa, mientras que el Palacio Ducal, actual Parador de Turismo, sería la popa. Estos son algunos de los lugares que hay que ver en Lerma, pero no los únicos.

De la muralla medieval pervive solo la puerta, llamada Arco de la Cárcel. A través de esta, flanqueada por dos potentes cubos, se accede al recinto monumental. La Calle del Reventón lleva a la Colegiata de San Pedro. En la Calle Mayor, o del General Mola, desembocan vías transversales con edificios nobiliarios de hermosas fachadas.

Por la calle del Barco se asciende a la Plaza Mayor. Está presidida por el Palacio Ducal, hoy Parador de Turismo. El Palacio, construido a principios del siglo XVII en estilo herreriano presenta formas simétricas. Su fachada muestra los escudos de la casa de Sandoval y Rojas. La puerta está flanqueada por columnas y sobre ella se hallan ventanas y balcones de simetría monótona. En su interior hay sobrios patios renacentistas. Cerca se encuentra el Convento de San Blas de monjas dominicas, edificio que mantiene la unidad arquitectónica del conjunto del que es prolongación.

La próxima Plaza del Mercado Viejo, también llamada “de San Antonio”, está organizada en torno a un templete de música y da acceso a las calles más típicas. Es preciso recorrer el pasadizo-mirador que une Palacio y colegiata a buena altura sobre la vega del Arlanza. En la Plaza de Santa Clara se halla el monumento funerario en honor al cura Merino, héroe de las luchas independentistas y abanderado luego del absolutismo.

Dos conventos cierran esta plaza: el Convento de la Ascensión de monjas Clarisas y el antiguo Convento carmelita de Santa Teresa. Algunas salas de este último se han rehabilitado para acoger el Ayuntamiento, dependencias municipales, el Centro de Iniciativas Turísticas y el Centro de Interpretación Villa de Lerma. El claustro del monasterio acoge exposiciones temporales durante todo el año.

Exterior de la Colegiata de San Pedro, uno de los lugares que hay que ver en Lerma
Colegiata de San Pedro

Descendiendo se llega a la Colegiata de San Pedro. Se trata de un templo monumental de comienzos del siglo XVII, de estilo gótico tardío con influencias herrerianas. El exterior es sobrio y la torre sencilla, cuadrangular y acabada en pináculo. El interior está compuesto de tres naves de igual altura sobre columnas jónicas. Todo ello se encuentra cubierto con bóvedas estrelladas de tracerías góticas. Destaca la estatura orante, en bronce dorado, de un tío del duque de Lerma: el arzobispo Cristóbal de Rojas.

Fuera del recinto urbano se conservan otros conventos y un puente medieval que ver en Lerma. A unos 23 kms al noroeste está la Iglesia de Santa María del Campo (siglos XIII-XVI). Este templo es gótico y cuenta con portadas a ambos lados del crucero y una bellísima torre renacentista obra de Diego de Siloé y Juan de Salas. En esta iglesia Juana la Loca veló durante un mes el cadáver de su marido durante el largo peregrinaje que realizó con su cuerpo.

Imprescindibles

Arco de la Cárcel, uno de los lugares que hay que ver en Lerma
Puerta de Lerma
Dónde dormir en Lerma
Convento de la Ascensión de Nuestro Señor

Datos prácticos

Coordenadas

42º 01’ 35’’ N, 3º 45’ 20’’W

Distancias

Burgos 42 km, Palencia 81 km,
Madrid 199 km.

Aparcamiento

Sin dificultad en la Plaza Mayor excepto los días de mercado (miércoles).

Altitud

849 m.

Habitantes

2848 (2013).

Entre las fiestas que ver en Lerma destacan las siguientes. Fiestas en honor a la Natividad de la Virgen (7 al 10 de septiembre, Verbenas, actos culturales y toros). La romería de manciles (domingo siguiente al 8 de septiembre, se acompaña de la exhibición folclórica de jotas castellanas).

Fiestas Barrocas (agosto, Música, fuegos artificiales, teatro de calle, danzas de gigantones y juegos populares que rememoran los agasajos del Duque de Lerma a Felipe III. Es obligatorio vestir el traje de época). Feria de Maquinaria Agrícola (mayo). Conciertos Colegiata de San Pedro de Lerma (agosto), Concurso Nacional de Música de Cámara Sonidos del Arlanza (agosto).

Mercado (miércoles en la Plaza Mayor)


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