Qué ver en Tarazona

Plaza fuerte y sede de Cortes de Aragón

Fiel reflejo de su importancia histórica como fortaleza fronteriza, el Conjunto Histórico Artístico local es sumamente extenso y atractivo. Constituye uno de los lugares con mayor densidad de hitos turísticos de la provincia. Además, es el lugar del archiconocido Cipotegato Atrévete a descubrir la historia y lo mejor que ver en Tarazona.

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La histórica localidad requiere de un día completo de visitas. Entre los muchos atractivos que ver en Tarazona están la Catedral de Nuestra Señora de la Huerta, la Iglesia de la Magdalena y la insólita Plaza de Toros Vieja. Hacia el sur se accede al precioso Monasterio de Veruela, lugar retiro de los hermanos Bécquer. Un poco más adelante se puede visitar la interesante localidad de Borja. Siguiendo la carretera que da acceso a esta se acaba llegando al Parque Natural de El Moncayo. Otra alternativa atractiva para alargar la estancia es la capital maña.

En lo relativo a la gastronomía local sobresalen los vinos de la DO Campo de Borja. Finalmente, la oferta hotelera y de restauración quedan recogidas en las páginas sobre dormir y comer en Tarazona.

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No queremos pasar a lo que ver en Tarazona sin antes explicar algo su historia. Según una leyenda, la localidad fue fundada por Tubalcaín, descendiente del Caín, y reedificada por Hércules. Sin embargo, los arqueólogos la asocian a la Triaso íbera, conquistada por los romanos. Los latinos la denominaron Turiaso.

La población llegó a adquirir suficiente importancia como para acuñar su propia moneda. Se sabe que sus habitantes adquirieron la plena ciudadanía romana. Por su parte, los visigodos la ocuparían y transformarían en una fortaleza que protegía el territorio frente a los ataques vascones. Más tarde fue tomada por los árabes, viviendo una prospera etapa. En el actual barrio del Cinto estaban la medina y los arrabales.

Durante el 1119, tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador, Tarazona volvió a ser fortificada y se alzó en sede episcopal. Tal honor se debe a su vital posición fronteriza frente a Navarra y Castilla. También se designó como sede de una de las doce demarcaciones fiscales aragonesas. También se ocuparía de una de las cinco juntas de persecución de malhechores del reino.

Alcanzado 1283, los nobles aragoneses celebraron en Tarazona una de las reuniones en las que acordaron enfrentarse a Pedro III el Grande. A raíz de ello obtendrían el “Privilegio de la Unión”. Por tal derecho se respetarían los fueros y privilegios. Además, se obligaría al monarca a consultar a las Cortes la política internacional del reino.

Desde el siglo XIII hay constancia de una poderosa comunidad judía. Por aquel entonces la lideraba el Consejero Real Moshe de Portella. La población hebrea del lugar fue las más importantes de Aragón. Llegó a contar con su propia escuela de traductores.

Antigua vista de Tarazona
Antigua vista de Tarazona.

Tarazona logró ser una de las plazas fuertes más disputadas durante la Guerra de los Dos Pedros. De este modo, en 1357 fue ocupada por tropas de Pedro I de Castilla. Sin embargo, sería recuperada poco después por los aragoneses y retomada por los castellanos de nuevo en 1363. Finalmente volvería a manos aragonesas tres años después.

Ya en 1495 las Cortes de Aragón se reunieron en Tarazona, presididas por los Reyes Católicos. La capilla de la Piedad de la iglesia de San Francisco vio cómo era consagrado obispo el futuro Cardenal Cisneros, Regente de Castilla.

Tras los levantamientos en Aragón, en 1592, Felipe II convocó Cortes en Tarazona. Estas aceptarían el recorte de los privilegios y del autogobierno de Aragón. La población local aprendió la importancia de mantenerse fieles al monarca reinante.

De esta manera, al comenzar la Guerra de Sucesión se mantuvo leal a Felipe V. En 1706 resistieron al ataque del ejército del Archiduque Carlos de Austria. Esta integridad fue agradecida al año siguiente con privilegios fiscales y administrativos. Tales ventajas posibilitaron que Tarazona se convirtiera en la segunda ciudad de Aragón durante el siglo XVIII.

A continuación, lo mejor que ver en Tarazona y sus alrededores.

El principal monumento que ver en Tarazona es la Catedral de Nuestra Señora de la Huerta. Precisamente aquí empieza este recorrido. La construcción comenzó durante el siglo XII, extramuros y alejada del casco urbano original. Su nombre se debe a que fue erigida en el lugar donde antes estuvo la iglesia mozárabe dedicada a Santa María de la Hidria. El templo se consagró en 1232, tiene planta de cruz latina y reúne los estilos mudéjar y renacentista.

La torre de la Catedral de Nuestra Señora de la Huerta fue rematada en 1588. Luce frisos de esquinillas, rombos y troneras de medio punto. Muy destacadas son su portada y su retablo mayor con escenas de la vida de Cristo. Declarada Bien de Interés Cultural, ha sido objeto de un proceso de restauración de casi treinta años de duración. Además, el templo alberga una antiquísima biblioteca rica en manuscritos y un violín pintado en trampantojo. Esto da pie a la broma de los guías acerca de un Stradivarius que puede ser de aquel visitante que lo alcance.

En el barrio del Cinto, en la parte alta, hay otro notable templo que ver en Tarazona, la Iglesia de la Magdalena (siglo XII). Conserva tres ábsides románicos y la parte inferior de la torre. Por otro lado, hasta la construcción de la Catedral de Nuestra Señora de la Huerta fue catedral. Su principal atractivo es un espectacular retablo. Los techos de su nave izquierda son de madera vista, mientras que su torre del siglo XIV es un buen ejemplo de mudéjar.

Asimismo, la Iglesia de la Magdalena dispone de dos pisos sobre el basamento románico. El primero muestra decoración de frisos de esquinillas y zigzags. Por su lado el segundo hace gala de ajimeces redondos o apuntados según las caras, así como de estrechos vanos agudos. Fue profundamente remodelada en el siglo XVII.

Muy cerca se encuentra el Palacio Episcopal de Tarazona, conjunto de edificios construidos entre los siglos XII y XVI. Para edificarlo se aprovecharon los cimientos y materiales de la antigua zuda, residencia del gobernador musulmán. Su principal atractivo es la fachada sur, con arcadas de cimentación y una galería superior de arquillos. En sus bajos se aloja la exposición permanente “Arqueología del Moncayo”.

También en el barrio del Cinto se erige la Iglesia de San Atilano. Fue consagrada en 1769 tras edificarse con piedra de sillería y el ladrillo tradicional de la zona. Su fachada posee decoración barroca y luce el escudo de la ciudad. Ya por dentro sobresale su retablo y la escultura del santo titular, nacido en Tarazona. Desacralizada, actualmente acoge el Centro Cultural San Atilano.

Siguiendo con las construcciones sacras que ver en Tarazona toca ir a la Iglesia de San Francisco. Construida entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, forma parte del antiguo convento de los franciscanos. Tiene un claustro mudéjar y un sobre claustro de los siglos XVI y XVII. Su única nave se amplió con sucesivas bóvedas de crucería estrelladas. En su capilla de la Piedad fue consagrado obispo Francisco Jiménez de Cisneros, futuro cardenal y regente de Castilla.

Catedral de Nuestra Senora de la Huerta
Catedral de Nuestra Señora de la Huerta

Hacia 1667 se encontró junto al río una imagen de la Virgen. Tal hecho se considera un milagro. Esta pasaría a ser patrona de Tarazona y en su honor se edificaría el sobrio Santuario de la Virgen del Río. En su iglesia se encuentra un impresionante retablo churrigueresco con dorados y policromados barrocos.

Pasando a lo civil reluce el magnífico edificio del Ayuntamiento de Tarazona (siglo XVI). Se construyó sobre la muralla y tuvo la función de lonja. Dispone de una rica fachada renacentista sobre la que se encuentran varias esculturas de Hércules, supuesto fundador de la ciudad. También cuenta con un friso que representa la ceremonia de coronación de Carlos V. Además, dispone de una interesante galería de arcos en la planta superior.

Otro edificio de interés que ver en Tarazona es el Palacio de Eguarás. Muestra un estilo renacentista, con planta en forma de U. Antepone la sobriedad de su fachada a la riqueza de su patio interior, de tres alas. Asimismo, se abre a un bello jardín botánico decimonónico.

Entre la plaza de España, la cuesta de los Arcedianos y la Plaza de Santa María, se encontraba la judería. El entresijo de callejuelas se caracteriza por sus Casas voladas, unos singulares edificios del siglo XIV. Para construir las viviendas se aprovechó el trazado de la muralla mediante un ingenioso sistema de ladrillos volados.

Con todo, el edificio más insólito que ver en Tarazona es la Plaza de Toros Vieja. Se construyó en 1792 con planta octogonal. Entre sus singularidades cabe destacar que se deificó por iniciativa popular tras derribar varias viviendas. Hasta 1870 se celebraron allí corridas, contando con 5.500 localidades para una población de unos nueve mil habitantes. Las familias propietarias alquilaban sus balcones durante los festejos.

La Casa del Traductor se fundó en 1988 por el premio Nacional de Traducción Francisco Uriz. Es el único centro español que forma parte de la Red Europea de Centros Internacionales de Traducción (RECIT). Ofrece becas de residencia anuales a traductores de cualquier lengua al español.

A las afueras de la ciudad se encuentra la Ermita de San Juan. El templo se construyó en el siglo XVII aprovechando una cueva natural en la roca. En su interior se encuentra un interesante retablo mayor y una imagen de San Juan Bautista. Bajo ella nace un manantial conocido como los Ojos de San Juan. Por último cabe reseñar que las fiestas patronales comienzan con el célebre Cipotegato, una de las tradiciones más famosas de Aragón.

Después de disfrutar de lo mejor que ver en Tarazona, mira otros planes en Zaragoza y las actividades de turismo activo de la provincia maña.

Imprescindibles

Catedral de Nuestra Señora de la Huerta en Tarazona
Catedral de Nuestra Señora de la Huerta en Tarazona.
Dónde dormir en Tarazona
Palacio Episcopal

Datos prácticos

Coordenadas

41° 54′ 16″ N, 1° 43′ 21″ W

Distancias

Zaragoza 88 km, Huesca160 km, Teruel 215 km, Madrid 291 km.

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