Cuatro platos de cuchara para el otoño

Pocas cosas hacen que entres en calor mejor que un delicioso cocido, una sopa o cualquier receta servida bien caliente. Por eso hoy te queremos presentar cuatro platos de cuchara con los que deleitarse y disfrutar de una comida perfecta para los días otoñales. ¿Cuál es tu preferido?

Sopa de ajo

Es una de las recetas más tradicionales y antiguas ya que su contenido se basa en alimentos típicos y baratos, a los que las clases más humildes tenían acceso. Existen muchas variedades según la comunidad en la que nos encontremos, transformando la receta tradicional con la inclusión de nuevos alimentos. Encontramos por ejemplo la sopa de ajo a la andaluza, que incluye coliflor. La aragonesa va acompañada de huevos y picatostes. Para disfrutar de esta receta tradicional lo mejor es dirigirse a Castilla la Mancha donde se cuece el pan en el caldo, junto con el aceite, los ajos y un poco de perejil.

Sopa de ajo con pimentón y huevo

Patatas a la riojana

Se trata de un plato muy sencillo cuyos únicos ingredientes son la patata, el chorizo y el pimentón. Es sin duda imprescindible en los días fríos ya que aporta mucha energía además de servirse bien caliente. Es originario de la Rioja y Álava, y cuentan que esta tradición proviene de la invasión de Napoleón, quienes introdujeron el consumo de la patata en los caldos. Fue en Aldeanueva de Ebro donde los jornaleros incluyeron a este caldo con patatas el chorizo riojano. Un manjar de dioses.

Patatas a la riojana

Caldo de castañas

Es el fruto seco menos calórico de todos y es uno de los alimentos esenciales del otoño y del invierno. Una receta típica, especialmente en la cocina gallega, es el caldo de maias o sopa de castañas. Éste se hace cociendo las castañas en agua con ajo, tras lo que se suele elaborar un delicioso sofrito de abundante cebolla, pimentos y vinagre. En la actualidad son muchos los que pasan por la batidora la mezcla para conseguir un resultado más parecido a la crema que al caldo.

Crema de castañas

Olla Podrida

Podría considerarse la madre de los cocidos ya que es a partir de éste que se han hecho variaciones y gracias a la que nos podemos encontrar el cocido madrileño, el maragato y más. Su origen se remonta a la Edad Media y los lugares donde existe una especial tradición es en Extremadura y Castilla y León. Muchos serán los que piensen que poco apetititoso puede ser un plato con este nombre, pero lo cierto es que existen varias historias que lo explican. Unas dicen que proviene de la palabra ‘poderida’ es decir la olla de los poderosos. También consideran que pueden ser por sus ingredientes ‘poderosos’ debido a que no todo el mundo podía realizar este plato porque se trataba de ingredientes solo al alcance de los más ricos. Por último, otros opinan que siempre se ha llamado podrida por el hecho de que, al cocerlo tan despacio, los ingredientes se ‘deshacen’ como si se pudriesen. Una forma irónica de denominar a este plato tan delicioso realizado con alubia roja y varios cárnicos (morcilla, chorizo, adobados, curados y ahumados, entre otros).

Olla podrida
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