Zestoa – Cestona

Caballos, toros, balneario y lugar Barojiano

Zestoa-Cestona es conocida por su balneario que, desde finales del siglo XIX atrajo a lo más granado de la aristocracia y la intelectualidad española. Aunque siglos antes ya era conocida por sus corridas de toros y hoy lo es por su centro de interpretación de la Cueva de Ekain.

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A Cestona se va desde hace más de un siglo a disfrutar de su célebre balneario y su apacible entorno. La visita del viajero al pequeño casco urbano de Cestona puede durar una hora; el recorrido de sus paseos y palacios circundantes —así como del balneario— un par de horas más. Unas caminata de unos veinte minutos desde el parking lleva al centro de interpretación de la Cueva de Ekain, moderna instalación con unas réplicas de pinturas rupestres (allí el recorrido es de una media hora); las entradas se sacan previamente en la oficina de turismo de Zestoa. La situación de Cestona en el valle del Urola le permite ser una base de excursiones. Hacia el sur se puede pasar un día visitando las villas forales de Azpeitia y Azkoitia (con muy interesantes casas palacios e iglesias) y el importante Santuario de Loiola. Por la carretera G631 hacia la costa se llega al pueblo de Zumaia y su parque del flysch y la rasa mareal. Es un destino emergente con pocos lugares donde comer, y un par de sitios importantes en que dormir, que presentamos en la página Dormir y comer en Cestona.

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En 1383 el rey Juan I de Castilla concedió la carta puebla a los vecinos de Aizarna para que poblaran el lugar, fundándose así la localidad de Zestoa – Cestona.

En 1486, el solar de Bedúa pasó a formar parte de Zestoa, siendo un emplazamiento en el que se recaudaban impuestos por desembarcar el mineral que se fundía en las ferrerías del río Urola y por embarcar los lingotes exportados a otros puertos.

Desde el siglo XV fue una de las dieciocho localidades en las que se celebraron Juntas Generales de Guipúzcoa. En concreto, en la reunión que se celebró en Zestoa en 1527 se decretó que ningún descendiente de judíos o moros podía avecinarse a Guipúzcoa. Esto sería el fundamento jurídico para sostener la hidalguía universal de los guipuzcoanos.

El año de 1667 es el primero en que se documentan corridas de toros en Zestoa, tradición que se mantiene vive hasta hoy. De hecho, en el año 2012 se celebró un referéndum sobre la continuidad de la celebración de esta fiesta, en el que resultaron vencedores los partidarios de mantenerla.

En 1760 unos perros del marqués de San Millán comenzaron a curarse de la sarna, parece ser que tras haberse bañado en unas pozas de agua caliente. Gracias a este anecdótico suceso se descubrieron las aguas sulfurosas que acabarían dando fama a la localidad. En 1792, éstas fueron declaradas de utilidad pública y en 1804 abrió sus puertas al público el Balneario de Cestona, coincidiendo con la época de los grandes balnearios, que se produjo en el siglo XIX.

Estos centros se configuraban como grandes complejos donde, además de someterse a tratamientos terapéuticos, la aristocracia, la burguesía y personalidades del mundo artístico y político podían establecer importantes relaciones sociales. La historia de Zestoa no fue diferente. En 1830 acudió al balneario el infante Francisco de Paula Antonio, hermano de Fernando VII, y desde entonces la popularidad del lugar subió como la espuma hasta distinguirse como uno de los principales destinos vacacionales del País Vasco. En 1894 se construyó el Gran Hotel, anexo al balneario, como fruto de una creciente llegada de visitantes que había visto triplicar su media anual en apenas diez años. Los años veinte del siglo XX fueron los años dorados de Cestona y de su balneario, coincidiendo con la Belle Époque donostiarra. Actualmente, es el único de sus características que perdura en el País Vasco.

terraza hotel arteche zestoa
Terraza del Hotel Arteche, a principios del siglo XX

Entre los personajes notables que llegaron a disfrutar de sus aguas destacan los escritores Azorín y Pío Baroja, quienes glosaron las virtudes del complejo e hicieron detalladas descripciones del lugar, sus empleados y sus ocasionalmente pintorescos visitantes. Baroja, además, ejerció como médico en la localidad entre 1894 y 1895, año en el que terminó de encontrarse con su auténtica vocación literaria, por una parte, y con sus raíces vascas, por la otra: “En Cestona comencé yo a sentirme vasco”, escribiría años más tarde.

En septiembre de 2008 se inauguró las instalaciones del Centro de Interpretación de la Cueva de Ekain, a las que se accede desde Zestoa.

La localidad de Zestoa, muy próxima a Zumaia, está situada a los pies del macizo de Izarratiz y a orillas del río Urola. Además de con su balneario, la villa cuenta con un interesante conjunto monumental. De las antiguas murallas que rodearon el conjunto se conservan sus dos Puertas, la de San José y la de la Inmaculada, al principio y al final de la calle Cesáreo Díaz.

En la plaza de los Fueros se encuentra la Iglesia Parroquial de la Natividad de Nuestra Señora. En 1549, un incendio arrasó la antigua edificación y sobre sus restos se construyó el nuevo templo, que conserva en su interior la antigua capilla gótica, superviviente de la catástrofe. Posteriormente, la iglesia fue modificada en el siglo XVII y su torre campanario erigida durante el siglo XVIII. El aspecto final es el de un templo de una sola nave, con cubiertas de crucería y contrafuertes externos. En esta plaza se levanta también el Ayuntamiento (s. XVIII), declarado Monumento Histórico-Artístico y donde todavía pueden visitarse los asientos donde se celebraban las Juntas Generales de la Provincia.

Tomando en Portale Kalea la carretera que baja hacia el río, tenemos que cruzar el puente para seguir por la orilla del río y, tras pasar por delante de la Fuente de los Cuatro Caños, diseñada en 1792 en estilo neoclásico, llegar, ya a las afueras del pueblo, al Palacio de Lili, uno de los elementos arquitectónicos más notables de la población y cuyo origen parece datar del siglo VI, aunque el edificio haya sido evidentemente modificado. Su aspecto actual es el de una edificación defensiva gótica, sobre la que destacan sus ventanas saeteras y sus garitones esquineros. Adosada a él está la Casa Solariega Lilibea, y cerca se hallan los restos del antiguo Molino y la Ferrería. El conjunto de Lili fue declarado, como el Ayuntamiento, Monumento Histórico Artístico.

Continuando el paseo junto al río encontraremos, a menos de un kilómetro al sur del pueblo, el edificio del Balneario, que también merece una visita no sólo por su valor histórico y económico para la villa, sino también por el artístico. Se caracteriza por el eclecticismo de su apariencia, que engloba desde el neoclásico de la fachada principal del Hotel Estrada, del que solo queda una pequeña parte, al decadente neomozárabe en el salón principal o Salón Árabe del Gran Hotel.

En la carretera que conecta las localidades de Zumaia y Aizarnazabal, en una curva del río Urola, está la Casa solar de Bedua, casa fuerte del siglo XIV que sirvió como puerto fluvial desde el que se transportaba hierro, así como astillero de los típicos barcos pesqueros de madera vascos. Hoy es el hogar del famoso Restaurante Bedua que aparece en la película “Ocho apellidos vascos”.

Balneario Zestoa
Balneario de Zestoa

Aunque perteneciente al término municipal de Deba, la Cueva de Ekain, importante yacimiento arqueológico del paleolítico Superior, se encuentra en las proximidades de Zestoa. Otro yacimiento especialmente relevante es el de Idiakaitz, éste sí en el término municipal zestoarra. En él se han encontrado importantes restos de industria lítica ordenados en cinco niveles de ocupación que discurren desde el Paleolítico Inferior al Superior y que muestran un excelente estado de conservación. Por sus especiales características, ambos son dos de los yacimientos arqueológicos vascos más importantes hoy en día.

Hay mucho que ver en Zestoa también en materia de toros, con una importante tradición taurina que se remonta más de 350 años. Durante las fiestas de septiembre se celebran novilladas que atraen a aficionados de todos los alrededores.

Datos prácticos

Coordenadas

43° 14′ 24″ N, 2° 15′ 28.8″ W

Distancias

Donostia- San Sebastián 33 km, Bilbao 75 km, Madrid 427 km

Aparcamiento

Donostia- San Sebastián 33 km, Bilbao 75 km, Madrid 427 km

Habitantes

3650 (2013)

Fiestas de la Virgen (8 de septiembre), Santa Cruz (3 de mayo), San Esteban (26 de diciembre)

Novilladas (Fiestas de la Virgen)

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