Que ver en Amposta

La ciudad que dio nombre a los íberos

Situada al pie de la hermosa sierra del Montsià y, rodeada de cuidados arenales, marismas y campos de cultivo, Amposta es la principal población del delta del río que los griegos llamaron Íbero (Ebro) y que, al extenderse, pasó a identificar a los habitantes prehistóricos de la península.

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La visita al castillo y demás lugares que hay que ver en Amposta puede hacerse en medio día; provistos de unos prismáticos, lo siguiente es acercarse al Centro de Interpretación del Parque Natural del Delta del Ebro, desde donde elegir como disfrutar de las numerosas posibilidades de avistamiento de aves y otras opciones de turismo activo; los recorridos en lancha por el río son muy recomendables. Otra opción es subir hasta la cercana localidad de Tortosa, con un importante caso histórico. Quien desee combinar playa con historia puede hacer una excursión hacia el sur, comiendo pescado en la portuaria Cases d’Alcanar para luego ver su importante poblado íbero. En una zona sin establecimientos de lujo, seleccionamos los mejores en nuestra página de reservas Dormir y Comer en Amposta.

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Según recientes prospecciones arqueológicas todo apunta a que sería aquí donde se establecieron por primera vez los íberos y precisamente Ibera sería el nombre del poblado instalado en el solar de la actual fortaleza emplazada cerca del río que los griegos llamaron Iberia.

Muy cerca se libró la batalla de Íbera entre romanos y cartagineses en el marco de las Guerras Púnicas (en el año 215 a. C.). Posteriormente Roma edificaría una torre de vigilancia y le daría el nombre de Amnia Imposita  a una hospedería sobre el río antes de fundarse algunas villas en la zona.

Hacia 714 los árabes fortifican el edificio de Amni Imposta para controlar el acceso al río.

En los años 1095 y 1097 el conde Ramón Berenguer III de Barcelona atacó la localidad, llegando a donarla como feudo al monasterio de Sant Cugat. No funcionó el arreglo pues al año siguiente le cede la población al caballero Artal de Pallars a cambio de que edifique un castillo y defienda el lugar. Tampoco tuvo éxito,  pues solo en el año 1148 Ramón Berenguer IV la incorpora definitivamente al condado de Barcelona y encomienda la defensa del castillo a la Orden Militar de San Juan, comenzando un periodo de notable desarrollo para la localidad, pues allí residirá el castellán de Amposta, delegado de la Orden que despachaba personalmente con el rey de Aragón. La Corona en 1280 recupera la titularidad de la ciudad y dos años más tarde le otorga una carta puebla para atraer habitantes.

En la guerra civil del siglo XV, en 1461, la ciudad se puso de parte del príncipe Carlos de Viana frente a su padre el rey Juan II de Aragón. Entre octubre de 1465 y junio de 1466 la ciudad sufrió un terrible asedio. Fue saqueada y se desmontaron sus murallas y el castillo para evitar nuevas sublevaciones. La ausencia de fortificaciones adecuadas propició tres saqueos de los corsarios musulmanes durante el siglo XVI.

puente colgante
Fotografía antigua del Puente Colgante

Durante la Primera Guerra Carlista, en 1837, los corsarios capturaron en Amposta unas embarcaciones ligeras con las cuales se apoderaron de barcos del Gobierno, llegando a interrumpir el tráfico marítimo por el Ebro. Fue un periodo en que la ciudad fue una importante base de operaciones de éste bando. En sucesivos conflictos dinásticos estuvo continuamente acosada por los carlistas, que no llegarían a conquistarla.

La situación económica del Delta del Ebro cambia a partir de 1860, cuando empieza a ser ocupado por extensiones de arrozales. También se empieza  a sacar rendimiento a la caña.

En 1908 el rey Borbón Alfonso XIII le otorga el título de ciudad.

En 1938, la pasada Guerra Civil llegó a dejar la localidad incomunicada, pues su emblemático puente fue bombardeado por los franquistas.

La visita debe iniciase en el paisaje del Delta del Ebro, uno de los humedales más importantes de Europa por su riqueza vegetal, piscícola y ornitológica. Asimismo, este entorno protegido posee un altísimo interés etnográfico, resaltando las típicas construcciones empleadas como residencia de los trabajadores, entre ellas la Barraca de Ametllé, elaborada en caña y de considerables dimensiones.

En el casco urbano también tiene mucho que ver en Amposta, la primera visita debe hacerse a los restos del Castillo de Amposta, levantado en la Edad Media en un solar permanentemente ocupado desde el período íbero. La fortaleza, edificada en el siglo X por los árabes, fue más tarde sede de la Castellanía de Amposta, auténtico centro neurálgico de la Orden Militar de San Juan. La enorme mole fue desmontada en 1466, pasando a ser la base del edificio de un molino en el siglo XIX. Actualmente el edificio tiene uso cultural.

En la plaza de España se halla la Iglesia de la Asunción (ss. XVIII-XIX). Saqueados sus contenidos en julio de 1936, lo más destacable es su elevado campanario. En la avenida de la Ràpita y en la calle Victòria se pueden contemplar varias viviendas de estilo modernista, entre las que sobresalen la Casa del Notari y las casas de MaciàFàbregues. Fruto del desarrollo de la localidad está el Mercado Municipal (1947), instalado en el solar de una antigua fábrica de jabón.

El Museo de Les Terres de l’ Ebre posee una interesante exposición de carácter arqueológico. Además, el centro dedica una cuidada sección al principal medio de vida de esta comarca: el río Ebro.

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Castillo de Amposta

El Puente Colgante de Amposta es el emblema de la localidad y fue construido sobre el cauce del Ebro por Eugenio Ribera a partir de 1914 e inaugurado en 1921. En 1938 fue destruido por un bombardeo y reconstruido, más tarde, en la posguerra. Su estructura, de laboriosa y compleja ejecución, es aún metálica a pesar de la fecha de construcción.

La pintoresca Casa de Fusta es sede de un Centro de Interpretación del Parque ya que se sitúa en el entorno de la Laguna de La Encanyissada, la de mayor tamaño del Delta. La vivienda se empleaba como centro de operaciones para el desempeño de labores de caza y pesca en tan privilegiado entorno.

En las inmediaciones del casco urbano se halla el Jardín del Bou, un auténtico tesoro botánico que presenta toda la vegetación de la comarca concentrada en un terreno de 6.000 metros cuadrados.

También son habituales las torres de vigilancia en la línea costera y en el entorno del río Ebro, caso de la Carrova (s. XIV), que aún conserva su monumental silueta bajomedieval. Y desde Poblenou del Delta se llega a la Torre de Sant Joan (s. XVI) que ofrece una magnífica panorámica del delta.

Imprescindibles

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Vista de la localidad
Dónde dormir en Amposta
Puente Colgante

Datos prácticos

Coordenadas

40º 42’ 38” N, 0º 34’ 51” E

Distancias

Tarragona 83 km, Barcelona 175 km, Madrid 531 km

Aparcamiento

Hay un aparcamiento público en las inmediaciones del río, en pleno centro de la ciudad y otro en la plaza de España.

Altitud

8 m

Habitantes

21 434 (2012)

Carnaval (Dijous Gras), Semana Santa, Noche de San Juan (23 de junio), Fiestas Mayores Bous al carrer (agosto), Castanyada (principios de noviembre)

Fiesta de la Alcachofa (febrero), Festa del Mercat a la Plaça (mayo), Concurso Nacional de Vestidos de Papel (agosto), Jornadas del Arroz (octubre/noviembre)

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