Vinuesa

La Corte de los Pinares

Debajo de las sierras de Urbión y Cebollera y al pie del pantano de la Cuerda del Pozo, la bella Vinuesa fue lugar de pasto de grandes rebaños de ovejas y cazadero de los reyes de Castilla.

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Hay que ver en Vinuesa el casco urbano, lo que se puede hacer en una hora de paseo; a continuación hay que coger el coche para visitar la Casa del Parque Natural de la Laguna Negra y los Círcos Glaciares de Urbión y el Museo del Bosque. Quien sea precavido se habrá ocupado de reservar actividades de turismo activo.  También es muy recomendable la visita y el senderismo por el cercano Parque Natural de las Lagunas Glaciares de Neila. De vuelta hacia La Meseta o Madrid, puede merecer la pena parar en la legendaria Salas de los Infantes y visitar su museo de dinosaurios. Los que vayan hacia Zaragoza tienen la interesante visita rápida al yacimiento de Numancia, al lado de la ciudad de Soria. Para conocer la cocina de la comarca y reservar preparamos la página Dormir y Comer en Vinuesa.

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Se conservan algunos restos de cabañas neolíticas pero el primer asentamiento lo realizó la tribu celtibérica de los pelendones hacia el siglo V a. de C.; se cree que estos provenían de la zona de la actual Besançon en Francia. Le dio el nombre de Visontium del que deriva el gentilicio de sus habitantes. Los romanos construyeron la calzada que les unía con Numantia y Uxama, así como el puente sobre el Duero.

Tras la caída de Roma permaneció casi despoblada parte de la historia de Vinuesa, hasta la reconquista, no se han encontrado restos visigodos. Aunque se ha especulado sobre la posibilidad de que fuera el enclave de Medina Bara. Hacia el 1016 era frontera de los reinos musulmanes con el reino de Navarra.

Con la Reconquista cristiana pasó a depender de la ciudad de Soria. Alfonso X la incluye en su censo de 1272. Al año siguiente, al instaurar el rey Sabio la Mesta, favoreció extraordinariamente la crianza de ganado ovino y el comercio de la lana; unos animales que acudían a pastar en verano en esta sierra, trasladándose a vivir allí a propietarios de rebaños.

En la primera mitad del siglo XV, los reyes Juan I y II de Castilla pasan temporadas cazando en la villa, llegando a denominársela “La Corte de los Pinares”. Durante una cacería del rey Juan I, unos pastores de Vinuesa intervinieron para salvar al príncipe de Asturias (el futuro Juan II) del ataque de un lobo. En agradecimiento el rey le concedió a la localidad un escudo con un pino, un lobo y unos montes; además, en 1416 el rey regaló el monte de Valliluenga al pueblo de Vinuesa.

En 1491 los Reyes Católicos instituyen la Real Cabaña de Carreteros, Trajineros, Cabañiles. Muchas familias nobles traen sus ganados para aprovechar los pastos de montaña, se asientan en la villa en palacios, como los de D. Pedro de Neyla o el palacio de los Viñuela, y casonas en piedra como la Casa de los Ramos. Algunas de estas familias fueron los Barnuevo, los Neyla, los Montenegro, los Carrillo.

foto antigua procesion fiestas vinuesa
Antigua postal de la Procesión a la Iglesia en las Fiestas de Agosto

En 1504 se redactan las ordenanzas del municipio y en 1597 el Concejo de Vinuesa se independizaba de la ciudad de Soria. La industria de la carretería, el ganado trashumante y la riqueza maderera le hicieron vivir una cierta bonanza entre los siglos XVI y XVIII. En 1776 el rey Carlos III les concedió el título de villa y el rollo de justicia que lo simbolizaba. En 1809, el saqueo incendiario de las tropas napoleónicas inició una época de penurias crecientes, acentuadas por los saqueos perpetrados pos las partidas carlistas.

En el siglo XIX los indianos, o emigrados enriquecidos en América (especialmente a Méjico), crearon en Vinuesa sociedades filantrópicas como “La Visontina” que sufragó el empedrado, aceras, juego de pelota, algún puente y el lavadero grande del pueblo. En 1941 se inaugura el embalse de la Cuerda del Pozo. Hacia los años setenta se va dinamizando el turismo de orientación ecológica, con destino en la Laguna Negra, organizándose campamentos de verano para niños.

Comenzamos la visita a Vinuesa en la entrada del pueblo, junto al humilladero, donde está la Ermita de la Soledad, acompañada de un crucero de granito. El templo fue construido hacia mediados del siglo XVI como un espacio único de planta cuadrada cubierto por una techumbre a cuatro aguas; en su interior hay un retablo gótico. Al lago de la ermita está la Casa del Indiano, identificable por sus tejados puntiagudos, la alta torre y la verja de forja del jardín; se trata de un ejemplo del novedoso estilo arquitectónico aportado a la localidad por éste colectivo a su regreso a la villa. A continuación podemos ascender por la calle de la Reina Sofía, disfrutando se las fachadas de las casonas de piedra, hasta llegar a la Plaza de Juan Carlos I.

En la Plazuela de la Picota está el rollo señorial que simbolizaba la autoridad justiciera del concejo; en sus alrededores pueden encontrarse casas de los siglos XVI y XVII que se distinguen por sus balconadas salientes y sus soportales de madera; merece la pena fijarse en la talla artesanal de la madera de ventanas y balaustradas.

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Pino (del siglo XVI) se caracteriza por su torre alta, es un templo importante que ver en Vinuesa, con tres naves sustentadas sobre gruesos pilares. En su interior hay un retablo mayor clasicista con una talla de la Virgen, del siglo XIII; también hay un órgano destacable. En las proximidades se alzan las casas renacentistas en mejor estado, como la de los marqueses de Vilueña. En las calles de Andrés Villacieros y Rebollo se pueden encontrar más casonas cuyos escudos proclaman la hidalguía de sus fundadores.

Es recomendable el ascenso a la Laguna Negra, un circo glaciar a 1750 m de altitud desde donde se puede que permiten disfrutar del entorno de los Picos de Urbión. A unos 3 kilómetros, en dirección al puerto de Santa Inés, se encuentra la Casa del Parque Natural de la Laguna Negra y Circos Glaciares de Urbión y Museo del Bosque. Entre sus instalaciones cuenta con un “Bosque sensorial” que reproduce sonidos y olores estacionales, el “Rincón de la Memoria” que permite viajar al pasado de la comarca, una sala de información sobre la explotación maderera, un espacio dedicado a la Laguna Negra e información para excursiones guiadas.

Si se opta por ir en dirección sur, las localidades ribereñas con el río Duero, como Molinos de Duero y Salduero, se encuentran excelentemente conservadas, mostrando la arquitectura típica de la zona, así como casonas de piedra de sillería con los escudos de los ricos hidalgos que las fundaron.

Imprescindibles

laguna negra vinuesa
Laguna Negra
picos urbion
Picos de Urbión

Datos prácticos

Coordenadas

41° 54′ 41″ N, 2° 45′ 46″ W

Distancias

Soria 34 km, Madrid 250 km

Aparcamiento

Sin dificultad

Altitud

1105 m

Habitantes

968 (2013)

Santa Águeda (5 de febrero), Fiesta de San Pedro y San Pablo (29 de junio),

Fiestas Patronales de Nuestra Señora de la Virgen del Pino y de San Roque (agosto) declaradas de Interés Turístico regional. En La Pinochada se celebra la batalla ganada por conseguir a su patrona, La Pingada del Mayo se planta un tronco en la Plaza Mayor y ante la Ermita de la Soledad

Las Hacendarias (tarde de Nochebuena, el Aguinaldo)

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