Tener miles de años y alcanzar la actualidad íntegro es un lujo del que pocos edificios pueden alardear. El caso más extremo de España es el de la Naveta des Tudons, cerca de Ciutadella. Se trata del edificio íntegro más longevo del territorio español. Es una tumba comunal ubicada en Menorca y que fue creada por la cultura talayótica en su fase inicial. Su forma de barca invertida le dio el nombre. Pero es su increíble estado de conservación lo que más llama la atención. Casi milagrosamente sus piedras siguen formando la estructura ciclópea con la que la construcción fue gestada. Un hito arqueológico de primer nivel.

La fachada frontal de la Naveta des Turons

La fachada frontal de la Naveta des Turons . | Shuttestock

Un vestigio de épocas pasadas desde su construcción

Las navetas tuvieron dos tipologías, según fueran casa o enclave funerario. El primer uso cesó antes que el segundo. De este modo, los edificios naviformes domésticos dejaron de aparecer entre mediados y finales del segundo milenio antes de Cristo. Consistían en alargadas construcciones con forma de herradura y un doble muro. El hueco generado se rellenaba, mientras que el techo podía ser vegetal o de piedra. La técnica usada fue la ciclópea, es decir, encajar rocas de gran tamaño, sin más elemento de unión.



Sin embargo, en la isla menorquina conservaron más tiempo este tipo de edificio. Mientras los poblados se movían alrededor de los talayots, misteriosas torres de piedra con forma de cono truncado cuyo uso se desconoce, las navetas siguieron existiendo con usos funerarios. Una costumbre exclusiva de Menorca que algunos científicos han identificado como una evolución constructiva del dolmen. El carácter megalítico o ciertas colocaciones de losas apuntan a ello pero no sirven para confirmarlo. Sea como fuere, en el año 1.000 a.C. seguían elevándose navetas como la de Es Tudons.

El estado de la Naveta des Tudons es excepcional

El estado de la Naveta des Tudons es excepcional. | Shuttestock

Una tumba para los menorquines del pasado

Las excavaciones de mediados del siglo XX, que trabajaron de forma definitiva sobre la Naveta des Tudons, sacaron a la luz los huesos de más de cien personas. Antes ya recibió atención y estudio. Junto a los restos se encontraron importantes ajuares que ayudaron a comprender mejor los rituales de la primera etapa talayótica de Menorca. Recipientes para cabellos, pequeñas ollas cerámicas, elementos decorativos óseos e incluso armas de bronce se hallaban entre las ofrendas que dieron estos antiguos baleares a sus muertos. Debido al carácter comunal del espacio, sin embargo, los cuerpos aparecieron mezclados.

Cabecera de la Naveta des Tudons

Cabecera de la Naveta des Tudons. | Shuttestock

Unos 14,5 metros se alarga esta necrópolis balear. El ancho alcanza los seis y medio, mientras que el alto supera los cuatro y medio. Un tamaño monumental que sobresale por el aspecto casi perfecto del exterior. A ello contribuyen las restauraciones de 1960, aunque estas se centraron sobre todo en el interior. Sea como fuere, es la naveta mejor conservada de la isla y su integridad hace que se considere el edificio en pie más antiguo de España, así como uno de los más longevos de Europa.

Tras la entrada un pasaje estrecho, similar al de los dólmenes, conduce a una doble vía. Por un lado se puede ascender a la cámara superior y por otro bajar a la inferior. En ambas destaca el piso de enormes losas que separa los espacios. El techo, mientras tanto, está excepcionalmente entero. La tendencia a crear pasillos y antesalas funerarias venía de antes y se reflejaría más tarde. De este modo, los hipogeos, alargadas cuevas fúnebres excavadas en roca, serían la forma predilecta de dar enterramiento para los posteriores periodos talayóticos.

Lateral de la Naveta des Turons

Lateral de la Naveta des Turons. | Shuttestock

La Naveta des Tudons en la posteridad

Los miles de años que lleva en pie este edificio menorquín le han valido para ser parte destacada del folclore local. Así, una imaginativa e inventada explicación a la imponente construcción derivó en leyenda popular. En esta dos gigantes, a veces hermanos, compitieron por el amor de una dama. A uno le tocó hacer una naveta y a otro un pozo. Como suele pasar, todo acabó mal. Cuando se dirigía a poner la última piedra, el encargado de Es Tudons vio como su rival encontraba agua. Así que le lanzó la roca, le mató y después se suicidó por remordimientos. La amada de ambos falleció del disgusto. Con esto se explica el hecho de que falte una piedra en el extremo superior izquierdo de la fachada del monumento.

Cielo nocturno sobre la naveta des Turons

Cielo nocturno sobre la Naveta des Turons. | Shuttestock

Además de este rastro folclórico, la Naveta des Tudons fue protagonista en el primer libro castellano exclusivo sobre arqueología. Se trata del Antigüedades célticas de la isla de Menorca de Juan Ramis y Ramis, editado en 1818. Mientras tanto, el nombre con el que ha llegado a la actualidad se traduce como «Naveta de las Torcaces». Este tipo de palomas es una de las aves más comunes de Europa. Asimismo, el hecho más lamentable que ha vivido ocurrió en 2018, cuando se vandalizó con pintura en spray. Por suerte, no queda rastro del ataque.

Planos de la Naveta des Turons de 1912

Planos de la naveta de 1912, hechos por Émile Cartailhac. | Wikimedia

La visita al monumento funerario cuesta dos euros, excepto los lunes. Se puede dejar el coche gratis  en un pequeño aparcamiento. Tras un corto paseo se alcanza la naveta funeraria. Únicamente se puede observar desde fuera, ya que el acceso a la cubierta y al interior está prohibido. El motivo es no destrozar el milenario edificio. Ciutadella o Ferreries son los dos lugares de referencia para ir, ya que se encuentra en la carretera que une ambas poblaciones. Otras navetas que visitar en la isla son las de Biniac o la de Rafal Rubí.