Alfarería y Cerámica de Guadalajara

La cerámica de Guadalajara se ha visto muy influenciada por las de las provincias limítrofes, y su producción se ha reducido a los mercados locales. Los combates de la guerra civil de 1936 destruyeron sus numerosos centros: Almonacid de Zorita, Anguita, BrihuegaCifuentes, Ciruelos, Cogolludo, Fuentelencina, Guadalajara, Humanes, Hiendelaencina, Jadraque, Loranca de Tajuña, Lupiana, Málaga del Fresno, Mazarate, Milmarcos, Molina de Aragón, Peñalver, Sigüenza, Tamajón, Torija, Tobillos, Usanos, Valdepeñas de la Sierra, Zarzuela de Jadraque y Zorita de los Canes. Esta alfarería se caracterizaba por su primitivismo y carácter funcional asociado a las tareas agrícolas y cotidianas. Se considera que el alfar más antiguo de la provincia se encontraba en Zarzuela de Jadraque, lugar anteriormente conocido como “Zarzuela de las Ollas”, siendo característico un torno muy bajo que obligaba al alfarero a trabajar de pie inclinado. En 1964 quedaban dos alfares, el de Pedro y el de Francisco. Las piezas que hacían eran botijos de agua, cuencos y cantaricas.

En Sigüenza, en el siglo XIX, había trece alfares de vasto. Tradicionalmente, la producción se centraba en cántaros y cantarillas para agua, escribiendo en algunas piezas de forma incisa el nombre del dueño. También había una producción destinada a la vida pastoril con piezas para ordeño y botijas, así como ollas para la conservación de alimentos. En el siglo XIX abrió aquí sus puertas la famosa fábrica de loza El Acierto, que producía piezas blanquecinas con alguna cenefa de color. Cogolludo contaba con varios alfares tradicionales, el último de los cuales desapareció en los años 50 del siglo XX. El alfarero más conocido era Emilio Cruzado. La producción consistía en cántaros, botijos, pucheros, ollas y macetas, consistiendo la decoración en motivos geométricos incisos. En Cifuentes se fabricaron tinajas y tinillos, con profusas decoraciones incisas a base de ondas y motivos vegetales a peine,  cordones excisos con digitaciones, sellos, firmas y dedicatorias del tinajero, destinados a las cuevas-bodegas y hogares. En la ciudad de Guadalajara existieron en la alta Edad Media alfares de vajilla vidriada y estannífera con decoraciones geométricas, vegetales y animales, que recientes excavaciones han puesto al descubierto, tal como pueden verse en las vitrinas del Museo Provincial. En relación con la loza estannífera en la Pelegrina está documentada una fábrica en el siglo XVIII y XIX que producía vajilla decorada y azulejos.

Actualmente, la cerámica de Guadalajara está en proceso de recuperación. La alfarería tradicional ha ido recuperándose poco a poco y se encuentran en la provincia varios artesanos y ceramistas dedicados a su producción en lugares como Guadalajara, Sigüenza, El Casar, Cabanillas del Campo y Tendilla.

Texto del Dr. Abraham Rubio Celada, Asesor de cerámica de la Fundación Zuloaga y Socio de Ecra Servicios Integrales de Arte.

LOCALIDAD NOMBRE
Azuqueca de Henares Cerámica María Florencia Romero
Cabanillas del Campo Cerámica José Manuel Delgado
El Casar Cerámica Mª Jesús García
Guadalajara Cerámica Asunción Sánchez
Guadalajara Cerámica Josefina Boluda
Guadalajara Cerámica MªJesús Sánchez Benito
Guadalajara Taller El Haza
Sigüenza Alfar del Monte
Tendilla Cerámica Beatriz Nadal

Imagen principal: Sol Robayo

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