Fitero

El primer císter de la península.

La historia de Fitero está profundamente ligada a la de su monasterio, primera comunidad fundada por la orden cisterciense en la Península Ibérica y eficaz eje vertebrador de la población.

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Con un caso urbano poco preservado, el gran atractivo que hay que ver en Fitero es su importante monasterio; también resulta muy atractivo su balneario. Desde la perspectiva de excursiones es posible dirigirse hacia el norte para ver visitar el Parque de las Bárdenas Reales, buena zona para actividades de turismo activo. También es recomendable hacer una ruta para visitar la localidad riojana de Alfaro y la interesante ciudad de Tudela. Para conocer lo que pedir en esta zona y poder disponer de la información para reservar ofrecemos la página Dormir y Comer en Fitero.

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Los restos arqueológicos encontrados en la zona hablan de poblados de pastores en la Edad del Bronce, de habitaciones celtas y de una pequeña villa romana llamada Tudején, construida al amparo de manantiales termales.

En 1140 el rey castellano Alfonso VII propició la instalación en la localidad de Niencebas (cerca de Alfaro) de la primera comunidad cisterciense de la Península Ibérica. Se trataba de clérigos provenientes del monasterio francés de Scala Dei, en Saint Gaudens. Entre ellos estaba el monje Raimundo, originario de Toledo, que sería elegido abad de la comunidad. En 1152 el abad decide trasladar su monasterio a Tudején. Ese abad sería después San Raimundo de Fitero, que seis años después fundaría la Orden de Calatrava.

En 1157 tiene lugar el Tratado de Tudején entre Alfonso VII de Castilla y Ramón Berenguer IV, príncipe de Aragón y conde de Barcelona. En el lugar se fijan los límites territoriales de las coronas castellanas y aragonesas, que a partir de entonces se conocerá como de Castellón de Fitero por su carácter fronterizo. El nombre romance es una derivación de la palabra hitero, que a su vez viene de hito, mojón. El monasterio pertenece a la Corona de Castilla hasta 1373, fecha en que una sentencia del cardenal Guido de Bolonia lo adjudica a los navarros.

La historia de Fitero comienza en 1482 como una iniciativa del monasterio para repoblar la deshabitada población de Tudején, que dejará de ser conocida como tal a partir de entonces. El monasterio ejercerá sobre la nueva villa un dominio de carácter señorial que solamente desaparecerá tras las desamortizaciones del siglo XIX, pese a los constantes intentos de sus vecinos de emanciparse de la autoridad abadial.

Calle Mayor de Fitero a principios del siglo XX

En 1600 nace en Fitero Juan de Palafox y Mendoza, escritor y religioso que llegó a ser obispo en México y virrey de Nueva España. Otro ilustre personaje ligado a la historia de Fitero es Gustavo Adolfo Bécquer. El escritor romántico pasó largas temporadas en la localidad atraído por las cualidades terapéuticas de sus baños. La geografía de Fitero inspiró varias de sus leyendas, especialmente la Cueva de la Mora que ha sido escenificada por los propios citeranos en el año 2005.

Aunque el conjunto del pueblo carece de la riqueza de otras localidades, hay mucho que ver en Fitero, en su interior contiene dos edificios de gran interés patrimonial. El primero es el Monasterio de Santa María la Real de Fitero. El que se puede contemplar actualmente es producto de sucesivas ampliaciones y remodelaciones desde su consagración en la segunda mitad del siglo XII. Su mayor atractivo es la Iglesia de Santa María, perteneciente al conjunto primitivo. De su planta resulta atractiva la girola con sus cinco capillas absidiales. En su interior se encuentra un magnífico retablo mayor de fines del siglo XVI, obra del pintor flamenco Roland de Mois. También destacan varios sepulcros, uno de los cuales fue construido por orden del arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada (mecenas del templo durante el siglo XIII) con la intención, nunca cumplida, de servirle como sepultura. La iglesia cuenta también con un notable claustro renacentista del siglo XVI. De las dependencias monacales solo queda en pie la Sala Capitular, un impactante espacio de planta cuadrangular dominado por nueve tramos de bóveda de crucería y cuatro columnas exentas.

Interior Monasterio de Santa María la Real de Fitero

Muy frecuentada es la estación termal Baños de Fitero, uno de los mayores balnearios de Navarra. La historia de sus aguas termales se remonta al siglo II a.C. En 1157 las aguas fueron donadas al monasterio por el rey castellano Sancho III. Gustavo Adolfo Bécquer, gran escritor y enfermo crónico, confió su salud a sus aguas y allí le refirieron las historias que acabarían conformando  La Cueva de la Mora y El Miserere. El actual balneario es el resultado de la unión en 1909 de los dos conjuntos termales de la localidad.

Datos prácticos

Coordenadas

42° 3′ 29″ N, 1° 51′ 26″ W

Distancias

Pamplona 99 km,

Logroño 87 km, Madrid 313 km

Aparcamiento

En el Paseo de San Raimundo

Altitud

421 m

Habitantes

2123 (2013)

San Raimundo Abad (15 de marzo), Virgen de la Barda (domingo siguiente al 8 de septiembre)

Fiesta de la Empanada (víspera del día de la Ascensión), Rallye Villa de Fitero (septiembre)

Artesanía Jesús Muro, Bodega Riberas del Alhama, Bodegas Rafael Reverte (Ribera Baja)

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