Jarandilla de la Vera

Fortaleza y picotas en el valle del Jerte.

Jarandilla de la Vera es un curioso enclave situado entre sierras y gargantas, dentro de un entorno natural privilegiado y de la importante comarca de la Vera. Además de su famoso castillo-palacio, tiene una amenazadora picota que recuerda su pasado medieval, así como unas famosa fiesta en honor a la Virgen de Sopetrán.

Planifica tu escapada a Jarandilla de la Vera.

Dentro de una excursión al valle del Jerte se debe dedicar una mañana para recorrer todo lo que hay que ver en Jarandilla de la Vera; seguidamente se debe invertir al menos una hora visitando el vecino Monasterio de Yuste, declarado Patrimonio Europeo. La escapada puede continuar al día siguiente viajando durante hacia el oeste hasta Granadilla, fortificación rodeada por un embalse indicado para el avistamiento de aves; el día puede completarse en el cercano yacimiento romano de Cáparra (mirar horarios); la alternativa en esa zona es dirigirse al norte, para ver Hervás y su judería. Quienes quieran hacer ejercicio pueden aprovechar que Jarandilla linda con el Parque de la Garganta de los infiernos, donde pueden realizarse multitud de actividades de turismo activo. Finalmente, es posible viajar hacia el sur por la N-110 para pasar el día en la ciudad de Plasencia. Para conocer la gastronomía local y reservar, preparamos la página Dormir y Comer en Jarandilla de la Vera.

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Esta zona ocupada por el pueblo celta de los vetones fue colonizada luego por los romanos que fundaron el Municipium Flavium Vivertorum en honor a su promotor. De ese periodo nos han quedado restos de calzadas y puentes, de una villa, y la necrópolis de La Berrocosa. No hay datos sobre la presencia de los visigodos, aunque se conserva una pila bautismal decorada con una esvástica o cruz gamada en la iglesia de Santa maría de la Torre, probablemente procedente de un templo anterior edificado por los godos.
Los musulmanes denominaron a la localidad Xarandiella, nombre que se conservaría en su versión castellana. Este término podría ser una adaptación fonética de un nombre mucho más antiguo, ya que tiene grandes similitudes con varios lugares astures, galaicos y lusos. Los musulmanes implantaron en la comarca sistemas de riego que se han conservado hasta la actualidad; también realizaron algunas construcciones, de estas nos queda algún resto, como el alfiz (marco exterior) del arco de la portada de la iglesia parroquial.
A principios del siglo XII los moros fueron expulsados de esta zona por las tropas del rey Alfonso VII; para su repoblación, defensa y administración de justicia, los pueblos de La Vera se agruparon en el alfoz de la ciudad de Plasencia(hipervinculo); en esa demarcación, Jarandilla es una villa “realenga”. Ésta situación se prolongó hasta el año 1369, momento en el que Jarandilla es donada como señorío. El monarca Enrique II de Trastámara cede los derechos a Don García Álvarez de Toledo, Maestre de la Orden de Santiago. Esta familia pasó posteriormente a poseer el Condado de Oropesa y, tiempo después, el Ducado de Alba.

Grupo bajo la famosa picota en una imagen del siglo XIX

En un momento de la historia de Jarandilla de la Vera fue una de las paradas de la comitiva del emperador Carlos V en su viaje en dirección al Monasterio de Yuste. El 11 de Noviembre de 1556 toda la corte se hospedó en el castillo de los condes de Oropesa, con la intención de descansar para tomar al día siguiente el camino Real al monasterio, que nace en la villa extremeña.
En el año 1599, el rey Felipe III transformó el señorío de Jarandilla en marquesado, otorgando el título a Fernando Álvarez de Toledo, primogénito heredero de los condes de Oropesa.
Durante la Guerra de Independencia española, hacia 1808 las tropas francesas atacaron el castillo y saquearon la villa.

El atractivo más conocidoque ver en Jarandilla de la Vega y su comarca es la naturaleza. Aunque también hay edificaciones de interés. Para empezar es recomendable dirigirse a la Plaza de la Constitución, que es el centro social de la villa. También conocida como la Plaza Mayor, alberga el templo más significativo de Jarandilla, la Iglesia de Nuestra Señora de la Torre (siglo XIV). Este edificio está erigido sobre peña viva (imposible de horadar mediante mina) por lo que fue posiblemente levantado sobre una antigua fortaleza medieval, que a su vez podría haber sido edificada sobre un castro celta (por el verraco que hay en un muro de la torre). De su antigua función defensiva se conserva la torre del homenaje, que fue aprovechada como campanario. Su estructura es muy original, ya que tiene un ábside falso a los pies, y una cabecera poligonal en el interior y de forma semicircular en el exterior. Todo el conjunto es de estilo gótico, salvo al cubierta de la nave. En el interior de la iglesia, se conservan dos piezas de notable interés: un retablo de estilo barroco y un Cristo de marfil, realizado en Filipinas hacia el siglo XVI. Por otro lado, cabe destacar la capilla renacentista de Gaspar de Loaysa (de 1599), con nervadura de crucería cuatripartita en su bóveda; en ella se puede ver un brazo armado con un puñal, símbolo de la actividad de su fundador, capitán de las Indias Occidentales.
Desde la plaza, y bajando la calle Pizarro y la cuesta Carros hasta la avenida de Soledad Vega Ortiz, se llega al entorno del Parador de Turismo. Este edificio es el antiguo Castillo, pero su aspecto actual, producto de múltiples reformas (históricas y contemporáneas), tiene toda la estructura original modificada. Los restos visibles del primer recinto de la fortificación son el foso, los torreones y la puerta de acceso, con arco apuntado. Posiblemente, el aspecto más interesante de toda la construcción es el patio central, que consta de dos galerías de arcos en un lateral y varias torres, prismáticas y cilíndricas. Además, en el patio se pueden observar los escudos de los Álvarez de Toledo, de los personajes más ilustres del obispado y de otros nobles y notables.

Antiguo Castillo

También desde el punto de referencia de la plaza Mayor, caminando por la calle Machín se llega a la Ermita de la Virgen de Sopetrán; éste pequeño monumento religioso guarda un magnifico retablo muy adornado, de estilo rococó; en su hornacina está la talla barroca de la Virgen. Ésta es muy venerada en la comarca, siendo objeto de una tradicional romería a la que los lugareños acuden ataviados con los trajes tradicionales. La fama de la imagen provocó que en 1927 acudiera de visita el rey Alfonso XIII, lo que es recordado por una placa conmemorativa.

Tiene en frente la famosa Picota de la localidad, lugar en el que se colocaban la cabeza y otros restos de los ajusticiados. De grandes dimensiones, se trata de una estructura octogonal rematada por cuatro cabezas de dragón y un bello pináculo.
El visitante no puede marcharse de Jarandilla de la Vera sin acercarse a la Iglesia de San Agustín, situada junto al parador. Este lugar fue la sede de un monasterio de agustino recoletos y un colegio (siglo XVI), de planta rectangular, conserva el enterramiento de su fundador, el caballero Juan Arias.
Al comienzo de la carretera a Navalmoral de la Mata está la Ermita del Cristo del Humilladero. Lo más interesante está en su interior, donde hay varias imágenes de los siglos XVI al XVIII y unos azulejos de cerámica de Talavera de la Reina (hipervinculo) del siglo XVII.
Bajando casi un kilómetro por la calle Antonio Serrano (frente al Parador), se llega al bello enclave natural de garganta Jaranda, cuyo desnivel se salva gracias al Puente Parral (romano en origen, pero de construcción medieval).

Imprescindibles

Garganta Jaranda
Patio del parador (Antiguo Castillo)

Datos prácticos

Coordenadas

40° 7′ 32” N , 5° 39′ 39” W

Distancias

Cáceres 119 km, Plasencia 50 km, Badajoz 250 km, Madrid 222 km

Aparcamiento

Sin dificultad, sobre todo en la Avda. Ruiz Jiménez y alrededor del Parador

Altitud

585 m

Habitantes

3050 (2013)

Dia de la Virgen de Sopetrán (jueves anterior al día de la Ascensión), Fiestas del Santo Cristo de la Caridad (14 de septiembre)

La fiesta de los Escobazos (7 de diciembre), la Quema del Judas(domingo de Resurrección)

La artesanía en la zona abarca sectores como el textil, la madera, el hierro, la cerámica y las artes gráficas.

Los bordados hechos a mano es el principal producto artesano que han realizado las gentes de La Vera y en concreto de Jarandilla, durante muchos años

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