Que ver en Zamora

La ciudad románica que no se rindió en una hora

Sobre una colina, en la margen derecha del Duero, está una ciudad que protagonizó feroces asedios medievales. Entre las comarcas llamadas La Tierra del Pan y La Tierra del Vino se alza este museo vivo del románico y del modernismo que ha sido pionero en internet.

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A pesar del reducido tamaño de su casco histórico, lo que hay que ver en Zamora es tanto que si se desea ser exhaustivo hay que prever un fin de semana completo: tiene varios pequeños y muy buenos museos, una singularísima catedral, numerosas iglesias y lugares encantadores. Quien disponga de más tiempo y guste de de la historia y del vino puede pasar un día extraordinario en la cercana Toro, y hacer una cata en alguna bodega de este vino con DO. Para conocer la gastronomía local y reservar, aconsejamos nuestra página Dormir y Comer en Zamora.

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Por allí estuvieron asentados los vacceos, así como los lusitanos comandados por su caudillo Viriato (muerto en el 139 a. de C.), héroe lusitano que se enfrentó a Roma y que ha sido adoptado como ídolo local. Los romanos tomaron un asentamiento vacceo al que llamarían Ocelum Durii (Ojos del Duero) como lugar de descanso en la Vía de la Plata que partiendo de Mérida llegaba hasta Astorga. En el siglo V, durante la descomposición del Imperio Romano, la zona es ocupada por el pueblo germánico de los suevos quienes, en el 569, llamaban a esta ciudad Senimure, siendo conquistada por los visigodos del rey Leovigildo hacia el 575.

Conquistada a los árabes hacia el 714 -que la llamaron Azemur y Semurah– fue reconquistada unas décadas después por Alfonso I de Asturias, perdida, y reconquistada en el 893 por Alfonso III de Asturias que la repobló con mozárabes toledanos y levantó nuevas murallas.

En julio del año 901 se produjo el llamado “Día de Zamora” en el que sus defensores derrotaron a los moros de Abu Kassim, colgando de su murallas (actual fachada sur de la catedral, en la calle Balborraz, de Bab “puerta” y Ras “cabeza”) las cabezas de los caudillos moros. El 5 de agosto del 939 el califa Abderramán III protagoniza un nuevo ataque, el del “Foso de Zamora”, que cubrió con cadáveres de sus propios guerreros para conquistar la muralla y la ciudad. Ese mismo año se produce la Batalla de Simancas y Ramiro II recupera Zamora.

En el 981 es Almanzor quien la conquista, hasta que el rey Bermudo II de León la recupera hacia el año 987. Diez años después la ciudad sería arrasada de nuevo por Almanzor en su camino hacia Compostela. Muerta en el 1002 su “bestia negra”, Almanzor, en Medinaceli, en los siguientes dos siglos se edifica el puente, las murallas (“Zamora, la bien cercada”, diría de ella Fernando I de Castilla), la catedral y una veintena de iglesias. Su mayor promotor fue Fernando I, quien reedificó y fortificó la ciudad a partir de 1061, convirtiéndola en plaza inexpugnable y concediéndole fuero. Su hija doña Urraca le sucedió en el trono y, en el año 1072 fue sometida a un prolongado asedio (de ahí la afirmación “Zamora no se ganó en una hora”) por su hermano Sancho II de Castilla, que fue muerto a traición bajo sus murallas en el Cerco a Zamora.

El 5 de octubre de 1143 se firmó el Tratado de Zamora, por el que el rey Alfonso VII de León reconoce la independencia de Portugal. En esos años de prosperidad es una de las diecisiete ciudades castellanas que tuvieron asiento y voto en las Cortes. En el invierno de 1158 se produjo el “Motín de la trucha” en la historia de Zamora por el que los villanos incendiaron la iglesia de Santa María, donde perecieron unos nobles que iban a tomar medidas contra ellos, el rey se pondría parcialmente a favor de los villanos, despidiendo al caballero que dirigía la ciudad.

antigua foto puente piedra zamora
Mujeres lavando junto al Puente de Piedra

Después del siglo XV la ciudad iría cayendo en una progresiva decadencia prolongada hasta el siglo XVIII cuando experimentó una fuerte recuperación por la protección que recibió de parte de la Corona.

En 1809 los zamoranos se enfrentaron a los soldados franceses en el puente de Villagodio, a tres km de la ciudad; la desigual pelea duró todo el día. Al anochecer habían muerto ciento treinta zamoranos y cerca de trescientos habían sido heridos.

A finales del XIX y principios del XX la localidad resurgió de nuevo, plasmándose en los 19 edificios modernistas. Su conjunto histórico-artístico tiene más de quince templos calificados como Bien de Interés Cultural. Zamora es la ciudad europea con mayor cantidad de templos románicos. También ha sido pionera en ofrecer una cobertura global WiFi y su proyecto “Zamora Hot City” recibió el premio Computer World, que es el más importante del mundo en este campo.

Nuestra propuesta de visita a Zamora es un paseo por el casco antiguo de este a oeste, en sentido contrario al del crecimiento de la ciudad, desde la parte moderna a la antigua, para ir adentrándonos poco a poco y cada vez más en ese retorno al pasado y en el maravilloso museo del románico que es la ciudad. Merece la pena ir con tiempo para detenerse en los capiteles y arquivoltas de todos los templos románicos que hay que ver en Zamora.

Desde el Parque de la Marina Española, donde podemos estacionar el coche, tomamos la Calle de Santa Clara, donde hay edificios modernistas como el de Las Cariátides o el del Banco Herrero. En la calle de San Clara se abren numerosas plazas, como la de la Constitución, su bulliciosa zona del mercado y conviene detenerse en la Iglesia de Santiago del Burgo (siglos XII-XIII, reformada en el XIX), que conserva su disposición original en tres naves. De sus tres portadas, la más interesante es la de la fachada sur, con dos arcos gemelos unidos en una ménsula pinjante, capiteles decorados y remate en rosetón con doble celosía. Siguiendo la calle se llega a la Plaza Mayor (siglo XV y XVIII), donde se inicia el casco histórico propiamente dicho, en su lado sur está el Ayuntamiento Viejo (s. XVI) enfrente del Nuevo Ayuntamiento (de 1950). Entre ambos, la Iglesia de San Juan de Puerta Nueva (siglos XII-XIV), con un magnífico rosetón.

Por la estrecha y empinada Calle de los Herreros, llena de tabernas, llegaremos hacia San Cipriano y la Plaza de Santa Lucía, situada en el antiguo barrio judío. Allí está la románica Iglesia de Santa Lucía (reconstruida en el siglo XVII), que alberga piezas del museo contiguo, el Museo de Zamora, instalado en el antiguo Palacio del Cordón o de Puñonrostro (s. XVI) con colecciones de arqueología y bellas artes.

Muy cerca se eleva el Puente de Piedra (siglo XII) de 16 arcos apuntados. Podemos apreciar fragmentos de la Muralla de los siglos IX y XIII. Se conservan la Puerta de Doña Urraca, la Puerta del Obispo y el legendario Portillo de la Traición, un arco de piedra por el que, según la tradición, entró Vellido Dolfos, con El Cid pisándole los talones, tras haber dado muerte al rey don Sancho.

catedral zamora
Catedral

En la Cuesta de Pizarro se encuentra el Centro de Interpretación de las Ciudades Medievales, sobre las características de estas ciudades y Zamora en particular, allí también está el Mirador Zen sobre el río.

En la plaza Viriato se encuentra el Antiguo Hospital de la Encarnación (s. XVII), actualmente sede de la Diputación Provincial y, frente a él, del lado de la plaza de Claudio Moyano, el Palacio de los Condes de Alba y Aliste, edificio gótico-renacentista con un bello patio con doble galería de arcos carpaneles sobre columnas. El palacio es ahora Parador Nacional de Turismo.

En esta zona encontramos la Iglesia de Santa María la Nueva, en la plaza del mismo nombre. La iglesia se reedificó en el siglo XII a raíz de su incendio en el célebre Motón de la Trucha. También está el importante Museo de Semana Santa, con 36 grupos escultóricos y con túnicas y hábitos de las distintas cofradías y hermandades, el más visitado de España en su género. Muy cerca, en la calle Sacramento, se halla el Museo Etnográfico de Castilla y León. Volviendo hacia la plaza de Viriato tomaremos la calle de los Francos, en la que se alza la Iglesia de la Magdalena (siglos XII-XIII), parémonos ante su portada meridional, con arquivoltas decoradas. En su interior puede verse un bello sepulcro románico del siglo XII bajo baldaquino, su dama yacente está acompañada por ángeles que portan su alma, junto a bellos relieves. Enfrente del templo está el Convento del Tránsito, del siglo XVII. En las inmediaciones vemos la románica Iglesia de San Pedro y San Ildefonso, del siglo XII renovada en el XV y cubierta entonces con bóvedas de crucería. A destacar la Capilla Mayor, su bello rosetón, la portada con tres arquivoltas y el muro meridional, custodia los restos de San Atilano, patrón de la ciudad, y de San Ildefonso de Toledo.

En la parte más alta de la ciudad se levanta la Catedral, construida entre 1151 y 1174 en estilo románico, es un edificio sencillo y monumental, de planta de cruz latina, tres naves de cuatro tramos y una cabecera gótica del siglo XVI. Su magnífico cimborrio de influencia bizantina está compuesto por un tambor con 16 estrechos ventanales y está cubierto por escamas semicirculares de piedra. Destaca así mismo la gran torre-campanario de planta cuadrada, que no llegó a finalizarse. También es de interés la Puerta del Obispo, en la fachada sur, la única original románica. En el interior llama la atención el coro de piedra situado en el centro del templo y su sillería, obra de Juan de Bruselas. Entre las capillas de los siglos XV y XVII escogemos la Capilla del Cardenal, con un retablo con tablas de Fernando Gallego (siglo XV). A través de una puerta renacentista se accede al claustro (siglo XVII), en uno de cuyos lados están las salas del Museo Catedralicio, con una importante colección de tapices flamencos de los siglos XV al XVII.

Frente a la Puerta del Obispo se halla el edificio dieciochesco del Palacio Episcopal y, a su lado, la interesante Casa de Arias Gonzalo o Casa del Cid (siglos XI-XII) llamada así por haber sido habitada por el burgalés Rodrigo Díaz de Vivar a quien el rey Sancho II nombró álferez y que se convertiría en el Cid Campeador. Por una puerta plateresca del siglo XVI accedemos al parque del Castillo, dispuesto en torno al antiguo Alcázar (ss. X-XVIII), rodeado por un profundo foso. El Castillo, de origen árabe, aún conserva la torre del homenaje, la puerta y el foso. La llamada “Casa de los Gigantes” se ha transformado en el Espacio Expositivo Baltasar Lobo, Castillo Centro de Arte, para la colección que este escultor zamorano de la Escuela de París. Cerca está la magníficamente conservada Iglesia de San Isidoro (s. XII), de una sola nave y cabecera cuadrada.

Imprescindibles

iglesia santa clara zamora
Iglesia de Santa Clara
Dónde dormir en Zamora
Puente de Piedra

Datos prácticos

Coordenadas

41° 29′ 56″ N, 5° 45′ 20″ W

Distancias

Valladolid 93 km, Salamanca 66 km, Madrid 253 km

Aparcamiento

Parking de la Plaza de la Marina Española

Altitud

652,6 m

Habitantes

64 986 (2013)

Semana Santa (de Interés Turístico Internacional), Romería del Cristo de Valderrey (lunes de Pascua), Romería de la Virgen de la Concha (lunes de Pentecostés), Romería del Cristo de Morales (9 de mayo), Fiestas de San Pedro (21-30 junio)

Feria de la Cerámica Tradicional (junio), Feria del Ajo, Feria del Vino y el Queso, Festival Internacional de Música “Pórtico de Zamora”, Encuentros Te veo (teatro en la calle, mayo), Festival Flamenco (junio), Festival de Músicas del Mundo “Son Zamora” (verano), Festival de Jazz “Noches de Viriato” (verano), Cerco de Zamora según el romancero (teatro, en verano), Encuentro de Gigantes y Gigantillas (septiembre), Festival de Magia (septiembre), Bienal de Pintura

Cerámica: piezas de Pereruela, cántaros de asas planas en arcilla dorada de Moveros y ollas rojas de la comarca de Toro

Textiles: bordados florales y estrellados de Carbajales de Alba y alfombras de nudo de Santibáñez de Vidriales

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