Segovia / Intramuros

Un navío de piedra en el “mar” de Castilla

Elevada sobre una alta peña y rodeada por el Eresma y el Clamores, esta ciudad Patrimonio de la Humanidad debe su protagonismo histórico y monumentalidad a personajes como el rey Enrique IV, su hermanastra Isabel la Católica y el líder comunero Juan Bravo. A comienzos del siglo XX fue un foco internacional de cultura de la mano de los artistas Zuloaga y Antonio Machado.

Planifica tu visita al casco amurallado de Segovia

La ciudad de Segovia tiene atractivos suficientes para pasar dos o más días de visita. Para disfrutar todo lo que hay que ver en Segovia es necesario organizarse bien los horarios y evitar ir un lunes; siendo preferible el miércoles, único día en que se abre el exquisito Museo Zuloaga. La gran cantidad de lugares con encanto nos obliga a dividir el destino en dos páginas; dedicando otra a la visita de los barrios fuera del recinto amurallado. Para quien quiera hacer excursiones, muy cerca hay dos importantes destinos monumentales donde pasar media jornada: La Granja y Turégano. Son numerosos los buenos lugares donde hospedarse bien en la ciudad, siendo bastante menos donde comer bien a precio razonable; en la página Dormir y Comer en Segovia puede reservar entre la mejor calidad – precio de la oferta local.

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Ocupada por vacceos y arévacos, fue una ciudad romana, en la que durante los siglos I y II se construyó su famoso Acueducto.
Reconquistada por el conde Fernán González en el 923, sería luego perdida y recuperada, siendo atacada por el rey taifa de Toledo Al-Mamun en el 1072. Hacia 1085 sus milicias concejiles protagonizan la conquista de la actual provincia de Madrid, que quedó sometida a su jurisdicción. Se ha escrito que los segovianos fueron los últimos en llegar al campamento de Alfonso VI frente a Madrid, y que al no haber lugar para ellos decidieron atacar la fortaleza, conquistándola.

En 1123 el Papa Calixto II reinstauraría su antigua diócesis visigótica. Ciudad de realengo fiel a sus reyes, entre los siglos XII y XVI fue residencia preferida de los monarcas, que la constituyeron sede del Tesoro del reino y de la ceca en que se acuñaba la moneda. Apogeo al que contribuyó la ganadería trashumante, el comercio de la lana y la elaboración de los famosos paños segovianos. El rey Alfonso X estudió el cielo desde una torre de su Alcázar, Enrique IV edificó bellos palacios, y su hermanastra Isabel la Católica eligió el atrio de la iglesia de San Miguel para autoproclamarse reina el 13 de diciembre de 1474. Al mes siguiente allí se firmaría la Concordia de Segovia, por la que los reyes Isabel y Fernando acuerdan el “tanto monta” por el que se reparten el poder.

El 30 de mayo de 1520 los ciudadanos prendieron en la iglesia de San Miguel -donde solían celebraban sus ayuntamientos- al procurador que había votado en las Cortes contra sus instrucciones, sometiéndose a las exigencias del rey Carlos I; arrastrándolo hasta asfixiarlo. La guarnición del Alcázar se mantuvo fiel al rey siendo cañoneada desde la catedral durante casi un año por los sublevados comendados por Juan Bravo; a causa de los destrozos en el templo, éste debió de ser desmontado y reedificado a partir de 1525 en su lugar actual. Como castigo, el actual territorio de la provincia de Madrid fue arrebatado a la ciudad de Segovia.

foto antigua juan caballeros segovia
S. Juan de los Caballeros, 1868-1872 (J. Laurent y Cia.) Hoy Museo Zuloaga

En el siglo XVII se produjo el hundimiento de la economía ganadera y textil, pasando de 27.000 a 8.000 habitantes en 1694. La creación en 1763 de la Real Compañía Segoviana de Manufacturas de Lana y la instalación en el Alcázar del Real Colegio de Artillería (1764) solo mitigaron su declive. En 1862 se produce el incendio de El Alcázar, que sería remodelado.

En 1893 se instala en Segovia el ceramista Daniel Zuloaga que en 1908 instala su taller en la Iglesia de San Juan de los Caballeros, atrayendo allí a pintar a su sobrino Ignacio Zuloaga; ambos la convertirían en un foco de atracción para intelectuales y artistas modernistas, de la generación del 98 y del 14, grupos que popularizaron Segovia a nivel internacional. En 1919 es trasladado a Segovia el profesor Antonio Machado, un poeta que participaría en la creación de la Universidad Popular y que sería uno de los que izaron la bandera republicana en su ayuntamiento en 1931.

Antes de visitar Segovia recomendamos por empezar a disfrutar una panorámica desde el norte, desde los miradores de La Lastrilla, en la carretera de Valladolid, o de Zamarramala; así se aprecia la imagen del navío de piedra.

La visita la dividimos en dos recorridos. El primero, intramuros, puede hacerse a pie: desde la plaza del Azoguejo hasta el Alcázar y vuelta. El segundo, extramuros, va desde el Acueducto a las principales iglesias románicas y monasterios situados en los antiguos arrabales de la ciudad; recomendamos combinar el paseo a pie con el automóvil.

En la Plaza del Azoguejo se encuentra el Acueducto, sobre el que hablaremos en nuestro segundo itinerario. También podemos admirar la muralla, ampliada por el rey Alfonso VI; de mampostería caliza y grandes sillares de granito, cuenta con tres kilómetros de perímetro, ochenta torres, cinco puertas y varios portillos.

Desde aquí podemos ascender por la calle de Cervantes, travesía que se conoce con el nombre de Calle Real. Dejaremos atrás el Mirador de la Canaleja y la Casa de los Picos (gótico-renacentista del siglo XV decorada con “puntas de diamante” en granito) para pasar al Palacio del Conde Alpuente, una construcción mudéjar del siglo XV, precedida de una torre adornada con hermosos ventanales y la decoración conocida como esgrafiado segoviano. Un poco más abajo, al pie de la muralla se sitúa la Alhóndiga, un antiguo granero del siglo XV que ahora es sede del archivo municipal y sala de exposiciones.

Volviendo hacia Juan Bravo y en dirección a la catedral nos encontraremos con uno de los rincones más bellos de Segovia: llamada la Plaza de Medina del Campo, de San Martín, de Juan Bravo (por la escultura de este líder comunero) o de Las Sirenas, porque así llaman los segovianos a las esfinges que coronan la escalera. A ella se asoman la Casa de Juan Bravo o del siglo XV, con una elegante galería; el Torreón de Lozoya (s. XIV), palacio-fortaleza de piedra berroqueña que fue propiedad de Francisco de Eraso, secretario de Felipe II, y que es actualmente sala de exposiciones; y la Iglesia de San Martín, románica con elementos mozárabes y mudéjares en arquerías y capiteles; destaca su triple atrio de columnas y tres ábsides, así como la torre mudéjar.

Frente a San Martín está la antigua Cárcel Real (siglos XV-XVI), reconvertida en biblioteca y archivo. Muy próximo, sobre los restos del Palacio de Enrique IV, se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, artista expresionista abstracto de la Escuela de Nueva York.

Si volvemos a la plaza y retomamos el trayecto llegaremos a la antigua judería, donde se alza el Convento e Iglesia del Corpus Christi, que mantiene en el interior su aspecto de sinagoga del siglo XIII. Consta de una sala dividida en tres naves, separadas por arcos de herradura y pilares octogonales rematados con capiteles de piñas y roleos. A su lado se encuentra el Centro Didáctico de la Judería, instalado en la casa de Abraham Seneor, Rabino Mayor de Castilla en la época de los reyes católicos.

Por la calle Isabel la Católica llegaremos a la Plaza Mayor, en cuyos soportales se concentra un gran número de bares y restaurantes. Allí está el Ayuntamiento (s. XVII), el Teatro Juan Bravo y -a unos metros hacia el sur- la Iglesia de San Miguel (s. XVI); esta fue construida por Gil de Hontañón y en su atrio se autoproclamó reina de Castilla Isabel la Católica.

En la plaza también está la Catedral de la Asunción, conocida como “La Dama de las Catedrales”, fue construida entre 1525 y 1768 para sustituir la catedral románica, situada frente al Alcázar. Trazada por Juan Gil de Hontañón, consta de tres naves, crucero, ábside con girola y cubierta de bóvedas de crucería. Entre sus numerosas capillas sobresale la del Santísimo Sacramento, que alberga el Cristo de la Agonía de Manuel Pereira (s. XVII) entre azulejos cerámicos de Daniel Zuloaga. También son notables la torre; el trascoro neoclásico de Ventura Rodríguez; el tríptico flamenco del Descendimiento de Ambrosio Benson, las esculturas de Juan de Juni y Gregorio Fernández dispersas en las capillas y el claustro gótico, perteneciente al templo anterior y trasladado piedra a piedra al nuevo emplazamiento en 1558. Asimismo, conviene visitar el Museo de la Catedral.

Desde la catedral se puede descender hacia la Puerta de San Andrés, en la que está instalado el Espacio Informativo de la Muralla. Muy próximo está el Museo de Segovia, en la Casa del Sol (antigua carnicería judía), que exhibe fondos arqueológicos y de bellas artes de los ceramistas Zuloaga.

Tras volver a la catedral retomamos la ruta por la calle del Marqués del Arco y luego por la calle de Daoiz, viendo las portadas del Palacio de los Marqueses del Arco (s. XVI), del Convento de las Descalzas (fundado por Santa Teresa) y la Iglesia románica de San Andrés (s. XII). Al final arribaremos a los Jardines de la Reina Victoria Eugenia, frente al Alcázar, presididos por el monumento erigido a los héroes del Dos de Mayo; con la Casa de la Química a la izquierda, construida en la época de la Ilustración.

El Alcázar de Segovia está en el espolón que circundan los ríos Eresma y Clamores, es una construcción del siglo XIII levantada sobre obras anteriores que se remontan a época romana. Felipe II le añadió el aire entre herreriano y de castillo centroeuropeo que muestran sus tejados cubiertos de pizarra. Destruido por un incendio en 1862, fue reparado en la década de 1880. El edificio tiene dos patios. En su ángulo norte está la torrecilla de Alfonso X el Sabio, desde la que el monarca estudiaba el firmamento y tuvo la famosa leyenda; y la de Juan II, de 80 m de altura, con esgrafiados y doce torrecillas adornando su volumen. Alrededor del Patio de Armas y del Patio del Reloj se sitúan la Sala de Ajimeces, la Sala de los Reyes, de la Galera, del Trono, de la Chimenea, del Cordón, de las Piñas, de la Cámara Regia, el Tocador de la Reina y la capilla. En sus estrechas y frías prisiones pasaron sus días nobles caídos en desgracia y personajes imaginarios como Don Torcuato de El delincuente honrado escrito por Jovellanos. Ahora acoge el Museo del Real Colegio de Artillería.

Regresaremos hacia la plaza del Azoguejo por la calle Velarde. Cerca de la plaza de San Esteban, en la callejuela de los Desamparados, se encuentra la Casa-Museo de Antonio Machado, en la que residió entre 1919 y 1932. En la plaza se alza la Iglesia de San Esteban, románica del siglo XIII, en la que destaca su alta torre de seis pisos con ventanales de bellas arquerías; su interior es de estilo barroco. También llama la atención el Museo Diocesano-Palacio Episcopal, del siglo XVI, que alberga en su interior una gran colección de cerámicas de Daniel Zuloaga y su escuela.

Muy cerca se encuentra la Iglesia de la Trinidad, románica del siglo XII, que alberga pinturas de Benson y Pontormo; la Torre de Hércules, construcción mudéjar integrada en un convento de dominicas y el Palacio de los Condes de Mansilla, edificio renacentista recuperado como sede del Colegio Universitario Domingo de Soto.

Desde aquí podemos dirigirnos hacia nuestra última parada de este primer recorrido: rodeada por un magnífico mirador situado en la muralla y los bellos jardines de los Zuloaga está la Iglesia de San Juan de los Caballeros, obra románica del siglo XI con añadidos y reformas posteriores. El templo es hoy Museo Zuloaga, y cuenta entre sus interesantes fondos con piezas cerámicas de Daniel Zuloaga y pinturas de su sobrino Ignacio que allí trabajaron.

Imprescindibles

Dónde dormir en Segovia
Ayuntamiento
Dónde dormir en Segovia
Plaza de Juan Bravo

Datos prácticos

Coordenadas

40° 57′ 0″ N, 4° 7′ 0″ W

Distancias

Valladolid 119 km, Ávila 67 km,

Madrid 90 km

Aparcamiento

Parking de pago en la plaza de la Artillería-Padre Claret, Fernández Ladreda y Ezequiel González

Altitud

1000 m

Habitantes

54 309 (2013)

San Juan y San Pedro (24-29 de junio), Virgen de la Fuencisla (25 de septiembre), San Frutos (patrón de Segovia, 25 de octubre)

Festival Internacional de Títeres Titirimundi (mayo), Ferias y fiestas de San Juan y San Pedro (24-29 de junio), Festival Internacional Encuentros Agapito Marazuela Folk (julio), Festival de Segovia (música, julio), Hay Festival (septiembre), Virgen de la Fuencisla (25 de septiembre), San Frutos Pajarero (25 de octubre).

Calderería de Navafría, bordados en punto segoviano, prendas de lana de Prádena, botería y guarnicionería de Cantalejo y Maderuelo, objetos de paja trenzada de Ayllón, labores en cuero de Maderuelo, dulzainas de Carbonero el Mayor

Gremio Artesanal Segoviano

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