Que ver en Atienza

La roca más leal

Villa famosa por la lealtad y nobleza de sus habitantes y por la fortaleza de sus muros, reúne una extraordinaria muestra del románico castellano. A continuación te nombramos diversas opciones que ver en Atienza.

Planifica tu escapada a Atienza

El recinto fortificado, iglesias y museos que ver en Atienza requieren de un día completo de visitas. Para el día siguiente a los más intrépidos les sugerimos una ruta de vuelta a Madrid por la bella y estrecha carretera CM-110 que atraviesa el Sistema Central y conecta con la villa segoviana de Ayllón (buen lugar para visitar y comer); de ahí se sale por la N-110 hasta la A-1.

El regreso más directo es bajar hasta Jadraque para luego ver Cogolludo o Hita de camino a Madrid. Otro bello rodeo es ir hacia el Este por la CM-110 para pasar el día en Sigüenza y en su cercano Parque Natural del Barranco del Río Dulce.

Para ponerse al corriente sobre éstas y otras opciones que ofrece la gastronomía local, hemos seleccionado los mejores platos y establecimientos en nuestra página Dormir y Comer en Atienza.

¿Quieres conocer este sitio?

La historia de Atienza es más que interesante y merece la pena leerla para saber luego que ver en Atienza.

Las primeras referencias históricas datan de la época celtibérica, cuando es citada por Ptolomeo como Tithya, capital del los Titios que resistió a los romanos hasta la caída de Numancia, en el año 133 a.C. Aquí instalaron los árabes su atalaya y durante la Baja Edad Media se convirtió en enclave estratégico al estar situada cerca de la frontera entre los dominios castellanos, las taifas musulmanas y el Reino de Aragón.

Ya en la Alta Edad Media fue durante siglos frontera, cambiando a menudo de manos. Reconquistada por el monarca asturiano Alfonso III el Magno entre los años 870 y 874, pasó a manos musulmanas poco tiempo después. En el 978 el conde García Fernández de Castilla la vuelve a tomar, aunque la abandonan cinco años después a causa de la presión musulmana.

Almanzor pasó por allí en el año 989, destruyendo el castillo y sus murallas, aunque la volvería a fortificar ocho años después. En el 1002, a la muerte de Almanzor, la recupera el conde Sancho García. El Cid Campeador estuvo frente a ella en el 1081, pero renunció a atacarla por considerarla inconquistable.

La ocupación definitiva llegó en 1085, tras la toma de Toledo por Alfonso VI. Con Alfonso VII comienza una época de gran esplendor para la villa, que ve como su casco urbano se amplía con construcciones de gran importancia. Los catorce templos románicos con los que contó la ciudad y el recinto amurallado son testigos del auge que experimentó Atienza durante esos años.

Alfonso VIII construirá la segunda muralla y otorgará a la villa grandes privilegios en reconocimiento a la ayuda que le prestaron sus vecinos el Domingo de Pentecostés de 1163, cuando -siendo un niño- le salvaron de la persecución a que le sometía su tío, el rey Fernando de León. Cuenta la tradición que los arrieros de Atienza decidieron sacar de la localidad ocultándolo bajo el capote de uno de ellos, para ponerlo a salvo dentro de las murallas de Ávila. Este hecho ha dado origen a la Caballada de Atienza, una de las fiestas más antiguas de España y momento más propicio para visitar el municipio.

A principios del siglo XV un destacamento de caballeros navarros al mando de Rodrigo de Rebolledo tomó por sorpresa la guarnición y ocupa Atienza, que pasa a ser una avanzada de Navarra en el corazón de Castilla. Entre mayo y agosto de 1446 un ejército apoyado por artillería y comandado por el rey Juan II de Castilla y su valido Don Álvaro de Luna asedió la villa.

Después de épicos combates consiguen penetrar en las murallas y arrasar la población pero debieron retirarse sin conquistar el castillo. Esto le dio una aureola de invencibilidad a la villa. Durante diez años el pequeño regimiento de caballeros navarros siguió hostigando la comarca, llegando a cobrar impuestos a poblaciones para evitar su saqueo. Finalmente, Atienza fue comprada por el rey Enrique IV al rey Juan II de Aragón (gobernante de Navarra).

foto antigua posada cordon
Fotografía antigua de la Posada del Cordón

Durante la Guerra de Sucesión tomó partido por el rey Felipe V, que allí residió a la espera de refuerzos franceses y en el transcurso de la Guerra de la Independencia, fue cuartel general de “El Empecinado”, jefe de una de las guerrillas legendarias que derrotaron repetidas veces al ejército napoleónico. En 1811 las tropas del general Mouton-Duvernet saquearon e incendiaron la villa en represalia.

Ahora corresponde leer el apartado Que ver en Atienza.

A continuación, encontrarás todo lo que hay que ver en Atienza.

La vida urbana de Atienza gira en torno a la Plaza de España, espacio triangular situado en una fuerte pendiente y rodeado de casas hidalgas con soportales. Destacan en ella el Ayuntamiento, edificio austero del siglo XVIII, y una fuente barroca con tres delfines tallados. Justo a la entrada de la plaza está la Posada del Cordón, edificio de la época de los Reyes Católicos cuya entrada está rodeada precisamente por un cordón.

El Arco de Arrebatacapas, puerta de uno de los lienzos de las murallas que debe su nombre al hecho anecdótico de que el viento arrebata las capas de los cofrades cuando lo atraviesan el día de la Caballada, comunica este lugar con la Plaza de Don Bruno Pascual Ruizlópez.

Popularmente conocida como la Plaza del Trigo, es una de las más representativas de Guadalajara y en ella se dieron cita los eventos políticos, taurinos y comerciales más importantes de la villa. Es de trazado medieval y responde al estilo tradicional castellano, con soportales de columnas de piedra y estructura de madera a la vista.

Una de sus fachadas la ocupa la antigua Casa del Cabildo, que exhibe en sus capiteles de madera tallada los emblemas de la comunidad de curas de Atienza. Enfrente está la Casa Serrana, construcción del siglo XVI que destaca por su balcón esquinado.

En otros de sus lados hay que ver en Atienza la Iglesia de San Juan, única parroquia abierta al culto de las catorce que tuvo Atienza. Fue iniciada en el siglo XII, pero se rehízo a finales del XVI siguiendo los preceptos renacentistas. Llaman la atención su retablo mayor, de estilo barroco y decorado con pinturas de Alonso del Arco, y el órgano del coro. Anexa a la iglesia se encuentra la Antigua cárcel, hoy convertida en mesón.

En el camino hacia el castillo nos topamos con otros edificios religiosos que hay que ver en Atienza, como la Iglesia de la Santísima Trinidad, situada en uno de los lugares más altos y dominantes de Atienza. Fue construida en el siglo XVI sobre un templo románico del que sólo queda un ábside de influencia segoviana.

De su interior destacan la capilla gótica del Cristo de los Cuatro Clavos, con una talla del siglo XIV; la renacentista de los Ortega; la rococó de la Purísima Concepción, regalo de Felipe V por la hospitalidad de la villa para con el Rey durante la Guerra de Sucesión; y la capilla de las Santas Espinas, donde se guardan dos espinas -dicen- de la corona de Jesucristo.

La citada iglesia alberga el Museo de la Santísima Trinidad, en el que sobresale una pila bautismal románica y la talla del Cristo del Perdón, figura del siglo XVIII de Luis Salvador Carmona. En la sacristía podemos admirar una colección de pergaminos de la cofradía de la Caballada.

Cien metros más arriba, desde un agujero en la muralla, vemos la Iglesia del Salvador, del siglo XVII, con una llamativa torre plateresca. Actualmente es de propiedad privada y no está abierta al culto. Muy cerca, ya a los pies del castillo, se encuentra la Iglesia de Santa María del Rey.

Construida a comienzos del siglo XII a instancias de Alfonso I el Batallador, a quien debe su apelativo, fue centro de un núcleo muy importante de población. Hoy sirve de cementerio de la villa. Originariamente románica, lo más destacable es, sin embargo, la puerta principal, de estilo protogótico.

Llegamos así al Castillo que, imponente, domina el cerro sobre el que se asienta el pueblo, un imprescindible que ver en Atienza. De origen musulmán, fue una de las fortalezas que intimidaron a Rodrigo Díaz de Vivar, que no quiso entablar combate al considerarlo como una peña mui fuert. Durante la Reconquista cambió de manos y de uso en numerosas ocasiones y, una vez perdido su carácter bélico, sirvió como prisión de estado e incluso como vivienda de Felipe V.

En 1913 fue declarado Monumento Nacional y en la actualidad sólo conserva la puerta de entrada, flanqueada por torreones, la torre del homenaje, de planta rectangular, y el recinto del patio de armas.

Ya en los arrabales se halla la Iglesia de San Gil, templo románico del siglo XII en el que destaca el artesonado de la nave central y su ábside semicircular. Hoy alberga el Museo de Arte Religioso, que expone magníficas obras de arte de diferentes épocas procedentes de las catorce parroquias que tuvo Atienza. Entre las piezas más sobresalientes, una imagen de la virgen obra de Juan de Juanes, varias tablas de Berruguete y una imagen de Cristo yacente.

atienza

En el extremo opuesto de la villa, en la parte más baja de la población, está la Iglesia de San Bartolomé, importante ejemplo del románico castellano. Fue construida a principios del siglo XIII, aunque de esa época sólo subsiste el ábside, la portada y la galería porticada.

Hay que señalar el retablo barroco y la capilla del mismo estilo donde se encuentra el Cristo de Atienza (1708). El templo es en la actualidad sede del Museo de San Bartolomé, que ofrece un gran repertorio de obras de arte sacro y una relevante colección paleontológica.

Fuera del recinto amurallado están la Ermita de la Virgen del Val, con una bella portada románica, y la Ermita de la Virgen de la Estrella, lugar donde se celebra la Caballada.

También importante para ver en Atienza es la Iglesia de San Francisco, que fue construida a instancias de doña Catalina de Lancaster -esposa del rey Enrique III y señora de Atienza- como templo del convento de franciscanos. Merece especial atención para el visitante, especialmente su ábside, pues constituye uno de los pocos ejemplos de arquitectura gótica inglesa que hay en España.

El pueblo cuenta con dos extraordinarios cicerones a los que recomendamos conocer: el párroco de Atienza –Don Agustín– que además de gran sacerdote acostumbra a obsequiar a los visitantes con fósiles auténticos, y el erudito local –Don Julio Fernández de Castro– que lo sabe todo de la villa y está más que dispuesto a demostrar la grandeza de Atienza y su superioridad histórica sobre Sigüenza.

Esto es lo principal que ver en Atienza.

Imprescindibles

Dónde dormir en Atienza
Castillo de Atienza
plaza atienza
Plaza

Datos prácticos

Coordenadas

41° 11′ 57″ N, 2° 52′ 12″ W

Distancias

Guadalajara 83 km, Toledo 238 km, Madrid 146 km

Aparcamiento

Es fácil aparcar en las dos plazas principales de la localidad (plaza de España y plaza del Trigo).

Altitud

1169 m

Habitantes

482 (2013)

San Antón (20 de enero), Virgen de los Dolores (viernes anterior al Viernes Santo), Fiesta de las Santas Espinas (primer domingo de mayo), Corpus Christi, Fiestas Patronales del Santísimo Cristo de Atienza (tercer fin de semana de agosto), Romería de la Virgen del Val (8 de septiembre).

Caballada de Atienza (de Interés Turístico Nacional, el domingo de Pentecostés).

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