Los castillos más fascinantes de Huesca

Llegamos al final de nuestro repaso a las principales fortificaciones de Aragón con los castillos de Huesca, tras nuestro recorrido por ZaragozaTeruel. La provincia cuenta con un catálogo importante de castillos, construidos en la mayoría de los casos durante los inicios de la Reconquista. En los condados históricos de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza comienzan a edificarse unas pequeñas fortificaciones defensivas. Con el paso de los años y el avance cristiano hacia el sur, van ganando en tamaño e importancia y se va extendiendo su área de influencia hacia tierras del llano oscense. Los castillos de Huesca responden a una tipología base de fortaleza-iglesia. En tiempos de paz la estructura deriva hacia un nuevo esquema de castillo-palacio propio de una sociedad señorial asentada con fuerza a partir del siglo XIV. Nuevas amenazas provenientes del norte de los Pirineos provocarán un resurgir de la fortaleza defensiva durante el reinado de Felipe II.

Castillo de Loarre

El de Loarre es probablemente uno de los castillos más famosos de Aragón y uno de los monumentos más importantes en su estilo de toda España. Está considerado como una de las fortalezas románicas mejor conservadas de Europa y como uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil románica que pueden visitarse en la actualidad. Desde su posición privilegiada, el castillo de Loarre domina buena parte de la Hoya de Huesca y deja claro el por qué de su papel estratégico en la expansión del histórico reino de Aragón hacia tierras meridionales durante el siglo XI. Tras la paz del territorio, la población que vivía a los pies de la fortaleza se trasladó al llano fundando así la actual localidad de Loarre. En 2005, el castillo de Loarre volvió a estar en el centro de las miradas de medio mundo gracias a las escenas de El reino de los cielos que Ridley Scott en el lugar.

Castillo de Aínsa

En la actualidad está adosado al extremo occidental de la famosa plaza mayor de la localidad. El castillo de Aínsa se erigió durante el siglo XI como parte de la línea de contención del Sobrarbe frente a la población musulmana instalada al sur. Años después, en pleno siglo XVII, la política defensiva de Felipe II refuerza las estructuras primigenias de la antigua fortaleza ante posibles invasiones francesas. A partir del siglo XVIII, el castillo comienza a vivir una progresiva etapa de abandono durante la cual se utiliza como fuerte militar en varios momentos del siglo XIX. La apariencia actual de esta fortaleza es resultado de las sucesivas reformas acometidas durante siglos de vida, teniendo especial peso las secciones erigidas durante el siglo XVII. De estas destaca especialmente la muralla sur, transitable gracias a su camino de ronda. El castillo de Aínsa es además la sede del Ecomuseo de la Fauna y de la Fundación para la Conservación del Quebrantahueos, así como de la oficina de turismo comarcal. Su patio de armas acoge año tras año del Festival Castillo de Aínsa.

Castillos de Huesca
Castillo de Aínsa

Castillo de Montearagón

Se sitúa a pocos kilómetros de Huesca y de la carretera de Barbastro, entre las localidades de Loporzano y Quicena. El castillo de Montearagón fue una pieza clave durante los años de la reconquista, pues desde él se planificó y acometió la toma de Huesca. La fundó el rey Sancho Ramírez, quién dispuso en ella su residencia y celebró cortes en sus aposentos hasta el momento de su muerte en 1094. Tras la conquista de Huesca, la labor militar del castillo desaparece paulatinamente dejando paso a una nueva orientación religiosa. Durante el siglo XIX, varios hechos como la desamortización de Mendizábal o un incendio que afectó gravemente a sus instalaciones provocan el declive del conjunto. No obstante, es declarado Monumento nacional en 1931. En la actualidad, el castillo de Montearagón se encuentra parcialmente en ruinas. Sin embargo, algunos tramos de su muralla y las torres del Homenaje y de Albarrana se mantienen en buen estado de conservación.

Castillos de Huesca
Castillo de Montearagón

Castillo de Alquézar

Jalaf Ibn Rashid mandó construir la primitiva fortaleza de Alquézar como defensa frente a los núcleos cristianos del norte. En 1067 Sancho Ramírez toma la localidad, convirtiéndose así en fortaleza cristiana frente a los musulmanes. En esta época se construye también la capilla real de Santa María dotando a este edificio del clásico binomio militar-religioso tan frecuente por aquel entonces. El aspecto actual de este conjunto es resultado de sucesivas reformas acontecidas durante los siglos venideros que lo han convertido en un símbolo incuestionable de la localidad. Su perfil adosado a una alta peña de tierra rojiza sobre un extremo de la localidad es sin duda una de las imágenes más icónicas de Alquézar y la comarca del Somontano.

Castillos de Huesca
Castillo de Alquézar

Ciudadela de Jaca

La ciudadela de Jaca tiene su origen en la línea defensiva establecida por Felipe II en previsión de nuevas invasiones francesas como la sufrida por el valle de Tena en 1592. También conocida como Castillo de San Pedro, la fortificación es obra del arquitecto italiano Tiburzio Spanocchi, quien siguió el modelo de las construcciones defensivas de la época. Así, el resultado final es un amplio conjunto de edificios ordenados por un patio central y resguardados por una gruesa muralla de planta pentagonal protegida a su vez por un profundo pozo en el que, actualmente, habita una comunidad de ciervos. Entre las dependencias interiores de la ciudadela destaca la capilla de San Pedro, de estilo barroco, y un curioso museo de miniaturas militares. Las zonas verdes que rodean el castillo son uno de los puntos de reunión más concurridos de la ciudad.

Castillos de Huesca
Ciudadela de Jaca

Castillo de Monzón

El castillo de Monzón está situado en lo alto de un cerro que preside la localidad, con lo cual su perfil es visible desde casi cualquier punto de la trama urbana. Edificado en el siglo X bajo periodo de dominación árabe, esta fortaleza pasa a manos cristianas tras la conquista de la población por Sancho Ramírez en 1085. En 1143, el testamento de Alfonso I el Batallador señala a la orden del Temple como la nueva propietaria del castillo, que comienza así una época de esplendor como cabeza de una importante encomienda. Bajo dominio templario, este lugar presenció importantes episodios históricos como la educación del joven rey Jaime I. Tras la desaparición de la orden, el castillo de Monzón pasó por las manos de varios señores que marcaron el inicio de su posterior declive. Su aspecto actual es resultado de sucesivas reformas y remodelaciones fruto del paso de los siglos y que han legado espacios tan interesantes como su sala capitular, las torres del homenaje y de Jaime I, la iglesia de San Nicolás o las caballerizas.

Castillos de Huesca
Castillo de Monzón

Castillo de Fantova

Es uno de los castillos de Huesca más peculiares y se construyó a principios del siglo XI por maestros lombardos venidos del otro lado de los Pirineos sobre un escarpado promontorio a 1004 metros de altura. Se trata de uno de los primeros ejemplos de fortificación románica del antiguo condado de la Ribagorza. En la actualidad, destaca por el buen estado de conservación de los elementos que han aguantado en pie hasta nuestros días. De todos ellos, el principal es su torre circular de casi cinco metro de diámetro y dieciocho de altura. Junto a ella, sobresale la ermita de Santa Cilia, cuyo campanario semicilíndrico fue concebido en sus orígenes como un segundo torreón. Completan el conjunto varios tramos amurallados supervivientes del lienzo original.

Castillos de Huesca
Castillo de Fantova
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