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El Dragón de la Calderona, el enorme lagarto que acecha en la sierra de Gilet

Dragón de la Calderona

Entre los árboles y matorrales de la sierra de la Calderona emergen las fauces de un enorme animal. Sus ojos son de cristal y sus escamas se ven salpicadas por coloridos mosaicos. Sus alas y su cabeza emergen de la tierra de la sierra ofreciendo una imponente estampa. Se trata del Dragón de la Calderona, un animal que lleva en el parque natural valenciano desde hace ya 15 años, si bien es cierto que se ha pasado los últimos siete, desde 2014 hasta finales de 2020, durmiendo. Ahora, esta casa-dragón despierta, lentamente, de su letargo.

Una escultura para subsanar una herida de la naturaleza

El Dragón de la Calderona se concibió como parte del Proyecto Gaya, fundado por la escultora Rhea Marmentini, el saxofonista Perico Sambeat y la rehabilitadora energética Judit Nador. Como parte de esta iniciativa, que pretende realizar acciones de recuperación paisajística a través del arte, Marmentini creó el Dragón de la Calderona.

Esta artista, después de pasar por formaciones en Hungría y París, regresó a España, su país natal, con la intención de poner en marcha un proyecto Land-Art. Es decir, un proyecto basado en una corriente de arte contemporáneo en la que las obras se construyen con materiales naturales y, a su vez, se integran en el entorno.

Detalle del dragón de la Calderona
Detalle del dragón de la Calderona. | Mery Alin Nuñez

Marmentitni señala en declaraciones a este medio que fue justamente durante su vuelta a la península, mientras buscaba un sitio en el que poder crear sus esculturas, cuando se fijó en la sierra Calderona, que le recordaba “a un mundo de dragones”. “Me topé con una antigua cantera en Gilet (Valencia) donde, nada más verla, soñé con rellenar el bocado que le causó la explotación minera con una escultura”, apunta la artista. Por aquel entonces yacían en la sierra los restos de una cantera de rodeno junto a una “grotesca” construcción de hormigón, según lo define la escultora en su propia página web. Con el dragón, Marmentini consiguió integrar su obra artística en el propio paisaje y “subsanar la herida en la naturaleza”, asegura.

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Un dragón abatido por el fuego

Esta escultura monumental se creó con la finalidad de, además de rehabilitar el entorno, servir como una muestra permanente de la obra de Marmentini. También se trata de un centro de creación de arte gráfica, según ella misma señala. Además, “solemos invitar a artistas gráficos para hacer cianotipias, grabados, serigrafías o videoarte”, indica la escultora. Y así funcionó a lo largo de siete años hasta que, en 2014, un incendio en la sierra obligó a desalojar la zona, incluido el mismo dragón. Resulta irónico que lo que forzó a dormir al gran reptil fuera justamente eso: el fuego. Este incidente truncó además el proyecto que Marmentini tenía en mente: El Bestiario, hacer del parque natural un parque de esculturas de Land-Art.

El despertar del dragón

Rhea Marmentini trabajando
Rhea Marmentini trabajando con una escultura. | Ilaria Panci

Así, el Dragón de la Calderona fue abandonado más de seis años en los que el tiempo y las visitas no deseadas terminaron por hacer mella. Pero a finales de 2020, el dragón volvió a cobrar vida. De hecho, en estos momentos el Ayuntamiento de Gilet y la creadora de la obra se encuentran en diálogos con la intención de firmar un posible convenio. “Buscamos un convenio que respete y apoye mi proyecto artístico, lo que incluye proteger la vida cultural del dragón”, apunta Marmentini, que también pretende continuar con la creación del bestiario, “mi muestra geológica de la sierra Calderona en forma de parque de esculturas, en la que represento la bestia que sale de cada mineral del parque”.

Sin embargo, para llegar a esto, el dragón debe recuperarse primero. Y en ello está la escultora junto a varios colaboradores, que intentan conseguir fondos para su restauración. “Alex y Akuna son los que actualmente cuidan del dragón”, apunta la escultora: “Alex es cocinero y cocina para el dragón, y Akuna es fotógrafa y está proyectando un libro del dragón con sus fotografías”. Mientras tanto, Marmentini se encuentra a medio camino entre este enclave y Málaga, donde se halla inmersa en la escultura en piedra monumental.

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Así, en la actualidad la casa-dragón sirve de nuevo como espacio de creación gráfica y muestra escultórica permanente de su creadora. “El dragón se ha convertido en el espacio donde puedo mostrar mi obra escultórica y gráfica, pero también es un centro donde invitamos a artistas a crear su obra en un ecosistema en el que el dragón está integrado”, señala la escultora.

Visitar el Dragón de la Calderona

Una vez al mes, concretamente el último fin de semana de cada treintena, el Dragón de la Calderona, que no hay que olvidar que es un espacio privado, abre sus puertas al público, siempre que sean sus colaboradores y mecenas. Es decir, que para poder entrar hay que reservar a través de su email y requiere de un donativo que se destinará a la restauración del lugar. La visita permite el acceso a varias de las estancias del dragón, entre las que se incluyen la sala de exposición.

Para llegar hasta el dragón, mejor no aparcar junto a él, ya que la hazaña puede costarle al visitante una multa de 600 euros. Sin embargo, sí se puede estacionar el coche en el parking del monasterio Santo Espíritu de Gilet, desde donde habría que ir andando. De esta forma, la visita al dragón se convierte también en una pequeña ruta senderista. Un momento perfecto para aprovechar el entorno que ofrece la sierra Calderona con el aliciente de que en la meta espera nada menos que un dragón.

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