Hondarribia – Fuenterrabía

La plaza fuerte más disputada

Localidad costera y fronteriza entre España y Francia, los impresionantes bloques de piedra maciza de las murallas de Hondarribia han preservando durante años y a pesar de los numerosos asedios uno de los cascos históricos más interesantes y con más ambiente de Guipúzcoa. Hoy es una de las localidades con más ambiente y un destino de veraneo de muy alta calidad.

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La histórica Fuenterrabía es una localidad que los pescadores y locales vienen compartiendo con los veraneantes, a los que integran en sus solemnes tradiciones, como el célebre Alarde. Cuenta con un bello casco histórico que puede recorrerse en un día (y cuya explicación realizamos en el apartado Qué ver en Hondarribia). También goza de una buena playa, aunque es costumbre cruzar en bote a Francia para aprovechar la de Hendaya; de su puerto deportivo y playa se pueden hacer toda clase de actividades de turismo activo náutico. Uno de sus principales atractivos es su ambiente de bares, que atrae cada festivo a cientos de personas de otras comarcas y de Francia, pues sus pintxos y raciones son de los mejores de Guipúzcoa. En su término municipal está el santuario de la Virgen de Guadalupe, que junto con su fuerte son magníficas zonas de senderismo; los aficionados a la montaña tienen más oportunidades en el cercano parque natural de la Peñas de Aya. Muy cerca está la bien cuidada ciudad de Irún, en tanto que por la estrecha carretera de la costa es posible llegar hasta la interesante localidad de Pasajes de San Juan. La fuerte demanda hace que la disponibilidad y los precios de los hospedajes y la restauración Hondarribia aconsejan mirar bien antes y reservar con tiempo; en nuestra página Dormir y Comer en Hondarribia hemos seleccionado opciones para todos los bolsillos y los platos locales tradicionales.

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Hondarribia quiere decir en euskera “el vado de arena“, y esta denominación es muy apropiada, pues la villa se ha instalado en el vado del río Bidasoa durante la marea baja.

Ya los romanos colonizaron la comarca del Bidasoa, estableciéndose en la vecina Irún y fundando la propia Hondarribia, como atestiguan los restos hallados en la ciudad y la existencia del puerto o fondeadero romano de Asturiaga, bajo el faro. Pero según cuenta la tradición, Hondarribia fue fundada por el rey visigodo Recaredo en el siglo VI d. C.

En 1180 ya se cita Fuenterrabía en el fuero que el rey Sancho el Sabio de Navarra concedió a San Sebastián. Se trataba en aquel momento de la única salida que tenía el reino de Navarra al mar al sur de los Pirineos. Su localización como enclave estratégico y su proximidad a Francia marcarían, en buena medida, la historia de Hondarribia

En el año 1200 el rey Alfonso VIII de Castilla ocupó toda Guipúzcoa y, tres años después, fundó la población con categoría de villa al concederle Carta Puebla y los privilegios del Fuero de San Sebastián. En 1280 fue asediada por primera vez por los franceses, aunque sin éxito.

En 1476, durante la guerra civil castellana, un enorme ejército francés asedió Fuenterrabía que estaba en manos del caballero don Juan de Gamboa, partidario de Isabel la Católica. Para evitar que las torres se desplomaran por efecto de la artillería francesa y causaran heridos, los defensores desmontaron las más elevadas cavando trincheras y reforzando el grosor de los bastiones. Después de dos meses de intentos los franceses se retiraron.

Unos años más tarde, en 1521, tropas de la Navarra de ultrapuertos al mando de Enrique II de Albret y apoyadas por los franceses conquistaron la villa. Permanecieron allí dos años, cercadas y bombardeadas por los castellanos, hasta que se rindieron mediante negociación. A continuación el rey Carlos I ordenó la construcción de las fortificaciones que se pueden ver hoy en día. En 1539 el rey acudió en persona para ver el resultado de las obras.

En 1526 se realizó en Fuenterrabía el canje del rey Francisco I (que había sido hecho prisionero en Italia) por sus dos hijos varones para garantizar el cumplimiento del Tratado de Madrid.

En 1638, durante la guerra de los Treinta Años, sufrió el asedio más recordado de su historia. Durante dos meses, Fuenterrabía estuvo sitiada por tropas francesas del rey Luis XIII, hasta que por fin pudieron llegar tropas de auxilio desde Castilla. La defensa de la ciudad fue encarnizada y ésta quedó en ruinas. Entre sus defensores se encontraba más de un centenar de estrellicas que formaban parte de los tercios forales navarros, el 7 de septiembre -cuando los combates alcanzaron su zénit- se les apareció la Virgen del Puy, consiguiendo que todos ellos sobrevivieran. El almirante que comandaba el ejército de socorro, en carta a su esposa, resumía así la liberación: “Amiga: como no sabes de guerra, te diré que el campo enemigo se dividió en cuatro partes: una huyó, otra matamos, otra prendimos, y la otra se ahogó. Quédate con Dios, que yo me voy a cenar a Fuenterrabía”. Este sitio se recuerda todos los años mediante un espectacular Alarde que se celebra el día de la liberación, el 8 de septiembre.

El 7 de noviembre de 1659, en la cercana Isla de los Faisanes, se firmó el Tratado de los Pirineos que puso fin a la guerra de los Treinta Años. En esta misma isla se casaron cinco años después la infanta María Teresa de Austria y Luis XIV de Francia, el rey Sol. Velázquez, el pintor, supervisó la preparación del recinto y regresó agotado, dada su avanzada edad, a Madrid, donde fallecería poco después.

Desde mediados de siglo XVIII, Fuenterrabía comenzó a sufrir una lenta y progresiva decadencia frente a Irún y San Sebastián. Su ruina acaeció en julio de 1794, durante la guerra de la Convención, cuando tras un corto asedio los revolucionarios franceses la saquearon, uniéndose a las acusaciones oficiales de incompetencia las de traición.

Durante la primera guerra carlista fue tomada por los rebeldes, sufriendo en 1837 un asedio y asalto por parte del ejército gubernamental, comandado por el general Espartero en persona.

Durante el siglo XIX, sobrevivió gracias a la ganadería y a la pesca hasta que, a finales de la centuria, Fuenterrabía reflotó de nuevo asentándose en las boyantes perspectivas de una nueva corriente turística que comenzaba a desarrollarse entonces y que continúa más viva que nunca en nuestros días.

Calle Mayor

En 1900 se inauguró el Fuerte de Guadalupe, a pocos metros del santuario del mismo nombre en la cumbre del monte Jaizkibel. Al comienzo de la guerra civil de 1936, fueron encarcelados y asesinados en él decenas de veraneantes con una ideología de derechas, entre ellos los escritores y políticos Víctor Pradera y Honorio Maura.

En 1973 varias de sus calles principales sirvieron como localización para el rodaje de la famosa película Papillon, con Dustin Hoffman y Steve McQueen.

En 1980 el ayuntamiento añadió el nombre Hondarribia al castellano de Fuenterrabía, eliminándose este último en 1989, incluso de las señalizaciones de tráfico, aunque sigue siendo empleado aún por una parte de la población.

Dos de sus barrios merecen especial atención: la Marina y el Casco Viejo. La Marina es el barrio de los pescadores, antiguo arrabal extramuros conocido como de la Magdalena. En él encontraremos casas tradicionales de pared blanca con balcones de madera pintados de colores y adornados con numerosas flores. Además, aquí se concentra la zona gastronómica por excelencia, contando con una nutrida selección de bares de tapeo a lo largo de toda la calle San Pedro.

El Casco Viejo, declarado Conjunto Monumental, se desarrolla en el antiguo recinto amurallado de la villa, mandado levantar por Carlos V (1524) y del que todavía se conservan una parte importante de sus muros y baluartes, así como dos puertas de acceso, la de Santa María y la de San Nicolás. Esta zona, de vías empedradas y casas estrechas con planta baja de piedra y superiores entramadas de ladrillo, conserva todo el encanto de la historia.

El punto de partida de nuestra visita puede ser la Puerta de Santa María, la primera que encontramos viniendo de Irún, que conserva un escudo de la villa y una imagen de 1638 de la Virgen de Guadalupe. Desde aquí podemos tomar la calle Mayor o Kale Nagusia, que alberga gran parte de los edificios más destacados de la ciudad, como la Casa Consistorial, barroca de 1735, que exhibe en su fachada dos escudos de armas de la ciudad y grande arquerías. Casi enfrente se levanta el Palacio Casadevante, también de estilo barroco y, siguiendo por esa misma calle, la Casa de los Guevara, del siglo XVIII y la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano (s. XV), templo gótico de planta de cruz latina y tres naves con añadidos renacentistas y una impresionante torre barroca de principios de siglo XVIII. La iglesia fue construida sobre parte de la muralla y cuenta con un paseo exterior de ronda.

Por último, la calle Mayor desemboca en la plaza de las Armas, donde resalta el Castillo de Carlos V, asentado en la parte más alta del promontorio que aloja el casco viejo. Reconvertido en Parador en 1968, fue una importante fortaleza militar de planta cuadrada ampliada durante el reinado de Carlos V. Otros edificios de interés dentro de los límites del recinto amurallado son el Palacio de Zuloaga, del siglo XVIII, actual sede del Archivo Histórico; la Casa Mugaretenea, de mediados del siglo XVI, o la Casa Solariega de Eguiluz, palacio blasonado del siglo XVII que se levantó sobre otra edificación anterior donde se cuenta que Felipe el Hermoso y Juana la Loca se alojaron en su regreso a Castilla desde Flandes.

Es imprescindible acercarse a la playa y dar una vuelta por el Paseo del Espolón antes de dejar la ciudad, es algo que hay que ver en Hondarribia.

Torre de Carlos V

En las inmediaciones de Fuenterrabía sobresale el monte Jaizkibel, donde se asienta la Ermita de Guadalupe, construida a finales del siglo XVIII sobre otro templo anterior, del XVI. Si ascendemos hasta el Pico de San Enrique (547 metros de altitud, aunque se puede llegar prácticamente hasta él en coche) disfrutaremos de una imprescindible panorámica de la Bahía de Txingudi, con Fuenterrabía y Hendaya dibujando la frontera española y francesa respectivamente. A las faldas del monte, adentrándose en el mar Cantábrico, el Cabo de Higuer marca el extremo oriental de los Pirineos acentuando aún más el carácter fronterizo de la Villa de Fuenterrabía.

Imprescindibles

Faro de Higuer
Entrada principal de la ciudad

Datos prácticos

Coordenadas

43° 22′ 0″ N, 1° 48′ 0″ W

Distancias

Donostia-San Sebastián 20 km, Bilbao 119 km, Madrid 472 km

Aparcamiento

Antigua Venta de Pescado, en el barrio de La Marina

Altitud

24 m

Habitantes

16 795 (2013)

Procesión del Silencio ( Viernes Santo, es una de las pocas procesiones que permanecen en Guipúzcoa), Fiesta del Arca (25 de julio, festividad de Santiago) día, Fiestas de la Virgen de Guadalupe (7-11 de septiembre, el día 8 se celebra El Alarde)

Productos pescados y manufacturados por la Cofradía de Hondarribia en Don Pedro

Bodega Hirutza (visitable)

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