Feria

Faro de Extremadura.

Asentada en la vertiente meridional de la Sierra Vieja, es el municipio que da nombre al Señorío de los Suárez de Figueroa. Destaca su imponente castillo desde donde se puede admirar una espectacular vista de las vastas dehesas extremeñas.

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El recorrido por el castillo y la visita a los demás lugares de interés que hay que ver en Feria nos puede ocupar durante una mañana. Una recomendable excursión es subir hasta la Sierra Grande de Hornachos a ver aves y pasear. Muy cerca, al sudeste está la bella y dinámica Zafra. Una opción de ruta hacia el sur puede incluir las visitas a las históricas Jerez de los Caballeros y Fregenal de la Sierra. Otra excursión de día hacia el sudeste —pasado Zafra— supone visitar y comer en la ilustrada LLerena; para por la tarde seguir hasta el Monumento natural de la Mina La Jayona. Para conocer los platos típicos y encontrar un lugar en el que reservar habitación, ofrecemos nuestra página Dormir y Comer en Feria.

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La historia de Feria está condicionada desde sus orígenes por su privilegiada ubicación como enclave defensivo. Sus primeros moradores se remontan al Calcolítico (principios del V milenio a.C.), como así lo corrobora el dolmen de la Casa del Monje.

Hacia el 580 a.C., los celtas construyeron un castro en la actual ladera del Castillo, dándole el nombre de Seria. Bajo el apelativo de Fama Llulia, fue un importante enclave romano, pero serían los árabes quienes dotasen de una alcazaba a la población, conocida entonces como Seridja e integrada en la Taifa de Badajoz. Tras siglos de dominación musulmana, en 1241 fue reconquistada por Pedro González de Mengo, Maestre de la Orden de Santiago, integrándose rápidamente en la jurisdicción de Badajoz.

En 1394, Enrique III el Doliente dona las poblaciones de Feria, Zafra y La Parra a don Gómez Suárez de Figueroa, en reconocimiento a los servicios que había prestado a la Corona, quedando así constituido el Señorío de Feria. En realidad, la donación se habría hecho a su padre, el Maestre de Santiago Lorenzo Suárez de Figueroa, pero éste se aseguró de que en el documento de concesión se especificara que la misma era para su hijo y no para él, evitando de esta manera posibles reclamaciones de la Orden a la que pertenecía.

Iglesia de San Bartolomé

A mediados del siglo XV, Enrique IV otorgó a Lorenzo II Suárez de Figueroa el título de duque de Feria, construyéndose el castillo. Fue ésta la época de mayor esplendor del Señorío, que se convirtió en el tercero de Extremadura, con una extensión de 120.000 hectáreas y una jurisdicción que incluía dieciséis villas.

El Castillo es el santo y seña de Feria. Está enclavado en lo más alto del cerro que domina la población y desde él se divisan todos los pueblos de la comarca, condición que le ha valido al pueblo el seudónimo de Faro de Extremadura. Fue construido a mediados del siglo XV por Lorenzo Suárez de Figueroa, primer conde de Feria, convirtiéndose desde sus orígenes en el centro de operaciones del Ducado. Lo más llamativo de la fortaleza es la Torre del Homenaje, construcción de estilo gótico-militar, de forma cuadrangular y esquinas redondeadas que alcanza los 40 metros de altura. Una puerta manuelina, variación portuguesa del gótico final, permite el acceso al interior, donde se pueden contemplar las dependencias del castillo. Un recinto amurallado de casi 6.000 metros de longitud rodea la atalaya, habilitada en la actualidad como Centro de Interpretación.

Las casas encaladas dan una luz especial a las estrechas y empinadas calles de su casco urbano, declarado Conjunto de Interés Histórico en 1970. Unas escalinatas denominadas barrancos y utilizadas para salvar la fuerte pendiente entre calle y vivienda dividen las calles en dos alturas, dándoles un aspecto peculiar.

La Plaza Porticada es el centro social y administrativo de Feria. Del siglo XVI y estilo mudéjar, en ella se dan cita los monumentos más importantes, como la Casa del Concejo, edificación con soportales y arcadas de ladrillo de carácter también mudéjar. Presidiendo otra de las fachadas de la plaza está la Iglesia de San Bartolomé, obra de finales del siglo XV adscrita al gótico tardío. Posee una torre tardobarroca, estilo que se puede apreciar también en el retablo del altar mayor. En el costado norte se abre la Puerta del Evangelio, plateresca, que está adornada con relieves de los signos zodiacales, representación atípica en los templos cristianos.

La parte trasera de la parroquia desemboca en la Plaza de la Corredera, donde se encuentra el Pósito, construcción mudéjar que presenta en su fachada una hornacina y tres cruces. Muy próximo a ésta, en una de las calles que ascienden hasta el castillo, nos topamos con el Rincón de la Cruz, uno de los lugares más pintorescos de Feria. En el centro de una plazoleta escalonada se sitúa una cruz de forja levantada sobre pilares de granito traídos de los antiguos molinos harineros de la Albuera. Rodeada en tres de sus lados por blancas fachadas adornadas con geranios, ofrece al visitante una visión más típica de los patios cordobeses que de Extremadura.

En el extremo suroeste de la villa se levanta la Ermita de los Santos Mártires, edificio del siglo XVIII construido sobre otro anterior del siglo XVI. De factura barroca pero sencilla, ofrece una espectacular panorámica del castillo y la población, así como de las dehesas de encinas que se extienden hasta donde alcanza la vista.

Ya en las afueras existen otros lugares de interés que ver en Feria. En la carretera que va desde Badajoz a Granada (N432), se sitúa la Fuente del Pilar de Zafra, en cuya cara se inserta el escudo de armas de los Suárez Figueroa y el de los Fernández de Córdoba. Hay que señalar también la Presa de la Albuera, construida en 1748 por el Obispo de Badajoz don Amador Merino para hacer funcionar los molinos harineros; y el dolmen de la Casa del Monje, sepulcro poligonal perteneciente a principios del V milenio a.C.

Castillo de Feria

El acontecimiento anual más esperado por los coritos (como se denomina a los habitantes de la localidad) es la Fiesta de la Santa Cruz, declarada de Interés Turístico Regional. Celebrada entre el uno y el tres de mayo, tiene sus orígenes en 1545, cuando el duque de Feria quiso conmemorar la fecha de nacimiento de su esposa, doña Ana Ponce de León. En la noche del dos de mayo tiene lugar la representación de La Entrega, obra teatral en la que se escenifica el drama de Santa Elena, madre del Emperador Constantino, en su búsqueda del Lignum Crucis. El momento álgido da la fiesta tiene lugar en la mañana del día siguiente, cuando los vecinos del pueblo sacan en procesión a las cruces, engalanadas con flores y otros adornos.

Tal es la devoción de los coritos por la Fiesta de la Santa Cruz que, en 2009, abrió sus puertas la Casa-Museo de la Cruz, dedicado a la festividad y a todo lo que conlleva.

Datos prácticos

Coordenadas

38° 30′ 46.28″ N, 6° 33′ 49.58″ W

Distancias

Badajoz 60 km, Cáceres 133 km, Madrid 404 km

Aparcamiento

Es fácil aparcar en cualquiera de las plazas de la localidad. Además, hay un aparcamiento habilitado dentro del recinto amurallado del castillo, gratuito

Altitud

574 m

Habitantes

1268 (2013)

Las Candelas (2 de febrero), Fiesta de la Santa Cruz (3 de mayo), Fiestas Patronales de San Bartolomé (24 de agosto), Virgen de la Consolación (8 de septiembre)

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