Lugares secretos de San Sebastián

La archiconocida ‘Bella Easo’ todavía guarda algunos sitios poco frecuentados; y para sus múltiples ‘enamorados’ hemos buscado algunos lugares secretos de San Sebastian para que la disfruten al máximo. Algunos están al lado de lugares emblemáticos o de pasos por los que transita mucha gente, pero que pasan injustamente desapercibidos a causa de su temática; otros están algo alejados de las zonas turísticas. En todos los casos son destinos para los auténticos viajeros, para quienes quieren acercarse al alma de una ciudad a través de su historia, arte, naturaleza y gastronomía.

Mercado de la Bretxa

El visitante debe saber que uno de los lugares emblemáticos de Donostia es el Mercado de la Bretxa. Ya desde el el nivel 1  del parking del Boulevard se puede ver el motivo de su nombre; pues en el lado izquierdo -según se entra con el coche- se ven los restos de la antigua muralla de San Sebastián (demolida en 1863). El mercado de la Bretxa fue edificado siete años después sobre el lugar en que se encontraba la brecha provocada por los bombardeos en la muralla realizados por los franceses del duque de Berwick en 1719 y por los portugueses, ingleses y españoles comandados por Wellington en 1813. Éste punto de debilidad en la fortificación se ha convertido en el punto fuerte de la gastronomía donostiarra, pues resulta habitual encontrar frente a sus puestos a muchos de los más famosos cocineros de la ciudad.

La Casa de la Historia y el Cementerio de los Ingleses

Muchos de aquellos que ascienden hasta la cúspide del monte Urgull se centran en las vistas panorámicas y el paseo, prestando poca atención al castillo de la Mota, donde encontramos la Casa de la Historia. Esta consiste en un conjunto de audiovisuales, maquetas, piezas y escenografías que comunican los 800 años de historia de la ciudad. Allí podemos aprender lo suficiente del siglo XIX donostiarra como para contextualizar otro lugar oculto, situado muy cerca. En la ladera norte del monte, de cara al mar, se encuentra el ‘cementerio de los ingleses’; debe su nombre a que allí reposan los restos de combatientes de la Legión Auxiliar Británica (1836-7). Esta fue una unidad de voluntarios enviados a ayudar al Gobierno de España en su lucha contra los insurrectos carlistas; su base estuvo en San Sebastian, siendo su principal zona de operaciones Gipuzkoa.

Museo Diocesano de Gipuzkoa

Otro de los lugares secretos de San Sebastian es el Museo Diocesano de Gipuzkoa. Éste se encuentra dentro de la Basílica de Santa María del Coro, en la nave Santa Marta (un espacio restaurado y musealizado por el mundialmente famoso arquitecto Rafael Moneo). Se trata de una exquisita colección de obras de arte sacro (orfebrería, pintura, escultura y joyas); desde el románico hasta nuestros días. Para poder acceder véase el horario.

Museo Naval

A unos doscientos metros de la basílica, en el muelle norte del puerto, se encuentra el Museo Naval; la gente suele pasar de largo en su camino hacia el Aquarium. Éste antiguo edificio de la cofradía de pescadores tiene una sala dedicada a actividades experienciales y dos de exposiciones temporales; actualmente tiene una muy atractiva sobre la ayuda de los vascos a la independencia de los Estados Unidos.

Palacio de Aiete

La situación de la ciudad, entre una bahía y la desembocadura de un río, permiten contemplarla desde diversos lugares. Los más habituales para los turistas son el antes mencionado monte Urgull, la isla de Santa Clara y el monte Igueldo; pero tanto los donostiarras como las tropas enemigas de otras épocas emplearon otras dos localizaciones estratégicas, actualmente parques públicos. Sobre una loma al sur de la bahía se encuentra el palacio de Aiete y sus jardines; lugar que sirvió de cuartel general al duque de Berwick en su célebre asedio, y que fue también residencia de verano y lugar de reunión de los consejos de ministros del general Franco durante su dictadura. Construido en 1878 por los duques de Bailén recibió a la realeza y la aristocracia durante más de un siglo; actualmente es de titularidad pública, dedicado a Casa de la Paz y los Derechos Humanos.

El Monte Ulía

En el extremo oriental de la ciudad, dominando la playa de Zurriola, se encuentra el Monte Ulía. Dicha elevación es el lugar por el que acceden los peregrinos del Camino Norte; su posición estratégica motivó que se emplazasen allí fortificaciones. Es también un lugar excelente para pasear, con caminos señalizados e interesantes acantilados, muy propicios para la observación de aves.

Una vez disfrutado de esas vistas puede ser una buena idea bajar a las tabernas del barrio de Gros a comer a la carta o ‘ir de pintxo pote’ -preguntar por la oferta de tapa y bebida que se hace algunos días y a determinadas horas- (ver aquí una muestra de establecimientos de toda la ciudad). La masificación de los establecimientos de la ‘Parte Vieja’ durante los festivos ha motivado que gran parte de los donostiarras se hayan acostumbrado a esta zona de copas y gastronómica; recordando el antiguo dicho: “allá donde fueres, haced lo que vieres”.

Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga.

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