Trujillo


Cuna de conquistadores.

Esta plaza fuerte será disputada, durante siglos, por moros, portugueses, leoneses y caballeros de fortuna que ofrecían su espada al mejor postor; un pasado guerrero que pudo estimular las ambiciones juveniles de los temerarios conquistadores de las Américas allí nacidos. Plagada de bellos balcones esquineros, esta ciudad es hoy un puente cultural con Iberoamérica.

Planifica tu escapada a Trujillo.

Éste importante destino monumental, cultural y gastronómico merece un día completo de visitas; en el apartado Qué ver en Trujillo detallamos los lugares más importantes. Entre las opciones para continuar la escapada sugerimos reservar con antelación una entrada en el monumento natural de la Cueva del Castañar (tel. 927554635); se trata de un lugar algo alejado pero que merece la pena; para llegar hasta allí desde Trujillo tomar dirección norte por la autovía hasta la cara sur del puerto de Miravete donde se toma la carretera Ex-386 dirección Deleitosa y Castañar de Ibor; de quedar tiempo libre se puede hacer un recorrido por la tarde por el vecino Parque Natural de Monfragüe, buen lugar para alguna actividad de turismo activo. Otra alternativa es tomar la carretera Ex 208 dirección Zorita para luego subir por la Ex 102 y visitar el importante Santuario de Guadalupe, centro de peregrinación que es un buen lugar en el que relajarse y descansar. Hay muchas buenas opciones para quedarse en Trujillo, en la página de reservas Dormir y Comer en Trujillo las reunimos y explicamos la cocina local.

¿Quieres conocer este sitio?

Los celtas tenían un castro denominado Turgalium por los romanos; estos urbanizaron esa colina granítica llamándola Castras Juliae, y dependiente de Norba Caesarina (la actual Cáceres). Los visigodos le dieron el nombre de Torgiella, erigiendo una basílica tras los muros de la actual puerta de Coria. Los musulmanes lo ocuparon y reforzaron sus fortificaciones, empleando como materiales algunas estelas funerarias romanas; celebraban un importante mercado de ganado fuera de las murallas, en lo que actualmente es la Plaza Mayor, también construyeron dos mezquitas. Hacia el año 900 comenzaron a construir un castillo y su muralla.
Fue una importante plaza fuerte de los almohades, hasta que fue conquistada en un golpe de mano por el famoso caballero portugués Gerardo Sem pavor. En el 1169 el caballero Fernando Rodríguez de Castro, conocido como el Castellano, capturó en la batalla de Badajoz al rey de Portugal y a Sempavor; a cambio de su libertad le entregaron castillos como los de Trujillo y Montánchez para formar un señorío semi-independiente frente a leoneses, portugueses y almohades. En 1186 ese señorío revertió al rey Alfonso VIII, que cedió esos castillos a los caballeros de las órdenes de Santiago y San Julián de Pereiro, quienes los perderían poco después a manos de los moros. En 1232 el rey Fernando III conquista definitivamente Trujillo. A esa fecha se remonta la devoción hacia la Virgen de la Victoria, cuya imagen está colocada en la muralla entre dos torreones, para proteger a su ciudad.
La entonces llamada Truxellum recibe el fuero, otorgado por Alfonso X, y es escenario de contiendas entre nobles. Tras la concesión del título de ciudad por Juan II en 1432, Isabel la Católica estableció la Santa Hermandad en Extremadura, reduciendo las luchas entre nobles. Como villa de realengo era gestionada por un concejo que arrendaba las dehesas, realizaba obras públicas y prestaba servicios varios; con mucho más autogobierno que las localidades sometidas a la jurisdicción de los Señores.

Plaza Mayor

En el siglo XVI numerosos indígenas marcharon a la conquista de América: Orellana, Pizarro, García de Paredes y Francisco de las Casas fueron los más célebres. Las familias de los “indianos” (emigrantes que regresan de América) son las responsables de muchos bellos edificios que se conserva en sus calles.
Desde finales del siglo XVI la historia de Trujillo ha estado marcada por la ruina de la Corona, los abusos de los terratenientes de los contornos, la arrogancia de la Mesta en la ampliación de cañadas y provocaron el empobrecimiento. Al encontrarse en el Camino Real que conducía a la plaza de armas de Badajoz, fue escenario de combates en la guerra de Restauración de Portugal; por ello en 1653 los habitantes de Trujillo compraron -conjuntamente con los de AlcántaraBadajozPlasenciaMérida y Cáceres– un voto en la Cortes para defender sus intereses colectivamente.
Trujillo inauguró el siglo XVIII con la Guerra de Sucesión al trono español, que sumada a otras anteriores ocasionó mayor ruina y desolación. Algunos visitantes de la época describieron una serie de calles semidesiertas y edificios abandonados. Durante la Guerra de Independencia (1808-1814) fue ocupada durante más de once meses por los franceses, que la exprimieron económicamente. Durante el siglo XIX se irá configurando como un amplio centro comarcal. El comercio ganadero estabilizó la situación de la ciudad, pero no impidió el éxodo de sus habitantes; poco a poco el turismo se está convirtiendo en una fuente de riqueza.

Se puede comenzar a visitar Trujillo por el antiguo recinto intramuros, un espacio que alberga el “núcleo originario” de la ciudad. Esta zona se desarrolla en torno al castillo y está circundada por los restos de la muralla musulmana, rehecha tras la conquista cristiana. Es posible acceder desde la Plaza Mayor, a través de la Puerta de Santiago, flanqueada por el Palacio de Luis de Chaves el Viejo y por la Iglesia románica de Santiago (siglo XII con remodelaciones del XVIII). La atención del visitante se verá rápidamente cautivada por la presencia del Castillo, al que se accede bordeando las murallas. Este edificio fue construido por los musulmanes sobre el cerro o Cabezo del Zorro hacia mediados del siglo IX. Son visibles las ampliaciones del siglo XII y del XV, momento en el que se añade el segundo recinto fortificado o Albacara.
La Plazuela de Santa María constituyó el centro de la villa intramuros. Allí está la casa natal del conquistador del Perú, que actualmente acoge el Museo Francisco Pizarro (siglo XV); también el Convento de las Jerónimas (siglo XV), en el que se ha instalado el Museo del Traje; por último, la Iglesia de Santa María la Mayor. Es un templo gótico del siglo XV, cuyas obras comenzaron dos siglos antes, por lo que puede verse la influencia del estilo románico en el ábside y la torre. En su interior están los panteones de los más grandes linajes de la ciudad. Además; tiene además un interesante retablo mayor, de estilo gótico y con tablas de Fernando Gallego (siglo XV), y un coro plateresco.
En contacto con la muralla de poniente, aparece el que fué en sus orígenes El Convento de San Francisco el Real (conocido popularmente como “Convento de la Coria” por su proximidad a la puerta del mismo nombre), que fue adquirido, en estado ruinos, por Carmen Ortueta y Xavier de Salas, quienes constituyeron una fundación dedicada a recoger las relaciones culturales entre España e Iberoamérica; alberga también el Museo Museo de la Coria. Cerca está la singular calle de las Palomas, que enlaza Santa María la Mayor con la Puerta de San Andrés. Esta vía pintoresca y propia del Trujillo más tradicional acoge la Casa de Francisco de Orellana (siglo XV), descubridor del Amazonas; la de los Chaves-Calderón, con el balcón esquinado característico de la arquitectura trujillana; y, enfrente, la de los Rol-Zárate y Zúñiga (siglo XV). Al final de la calle se hallan el Alcazarejo de los Altamirano (siglo XIII), y, como defensa de la puerta de San Andrés, la Casa fuerte de los Escobar (siglo XV).
Tras la Iglesia de San Andrés (siglo XVI), se sitúa la impresionante Alberca musulmana, que algunos autores identifican con unas precedentes termas romanas. Tiene 11 metros de profundidad y sirvió como baño público hasta 1935. Otras edificaciones próximas son el Hospital de la Concepción y el Alcazarejo de los Bejarano, bastión defensivo de la contigua Puerta de Fernán Ruiz.
La segunda parte de la ciudad de Trujillo es la zona renacentista. Todo este entorno es producto de un desarrollo urbano que se corresponde con un crecimiento de población muy considerable. Este segundo espacio, que tiene como eje la Plaza Mayor, data del siglo XV, momento en el que el recinto amurallado se hizo insuficiente para albergar a los nuevos pobladores, creciendo a lo largo del siglo XVI. Dentro de la Plaza Mayor, estuvo situado la famosa Picota o rollo gótico (de finales del siglo XV, la más grande de Extremadura, decorada con el escudo de los Reyes Católicos), hoy desplazado hacia la zona del ensanche. Actualmente, preside el lugar la estatua ecuestre de Pizarro, realizada en bronce por el escultor Charles Rumsey (1929). En el ángulo noroeste se sitúa la Iglesia de San Martín. Construida entre los siglos XIV y XVI, es una mezcla de estilo gótico y renacentista, de sobrio exterior coronado por las dos torres de los pies, nave única y presbiterio ochavado. En el lateral derecho del templo, está el Palacio de los Duques de San Carlos (siglo XVI), con su rica portada plateresca. En el ángulo del edificio, coronado por el escudo familiar, se dispone el clásico balcón esquinero; todo el conjunto se halla rematado con un conjunto de chimeneas mudéjares.

Monumento a Francisco Pizarro, conquistador de El Perú

En el rincón sureste de la Plaza Mayor hay mucho que ver en Trujillo, se sitúa el Palacio del marqués de Piedras Albas (siglo XVI), con su fachada porticada y decorada con arcos de influencia florentina. En el otro ángulo está el Palacio del marqués de la Conquista, construido como residencia de Hernando Pizarro a mediados del siglo XVI, y reformado por Churriguera en el siglo XVIII. El elemento más llamativo es el bello balcón de esquina con los bustos de la familia Pizarro y el escudo de armas del conquistador de Perú. Muy cerca, el visitante encontrará el Ayuntamiento Viejo, gótico del siglo XV, y el Palacio de los Chaves Cárdenas, de estilo neoclásico (siglo XVIII).

En el lado norte de la Plaza Mayor está la Casa de la Cadena (siglo XV), cuyo nombre deriva de símbolo del privilegio de asilo real, concedido por Felipe II, que luce en su fachada. Hoy es un mesón. Tras ella se encuentran el Palacio de los Chaves Sotomayor (siglo XVI) y la neoclásica Iglesia de la Sangre (siglo XVII), mientras que, en la colindante calle de Ballesteros, se halla el renacentista Palacio de Santa Marta. Entre la plaza y la puerta de San Andrés está el Palacio de los Orellana-Pizarro, con su galería porticada entre torres hacia el exterior y su patio plateresco.
De estilo más moderno es el Ayuntamiento Nuevo, instalado en la antigua alhóndiga, frente al Palacio de los Pizarro Aragón. Asimismo, el Palacio de los marqueses de Sofraga, en la plazuela de San Miguel, por su balcón esquinado. Del mismo modo, en el entorno hay varios conventos, también renacentistas o neoclásicos, que, además de su valor arquitectónico, conservan en su seno obras artísticas de periodos diversos.

Imprescindibles

Castillo de Trujillo
Plaza Mayor

Datos prácticos

Coordenadas

39° 27′ 45” N , 5° 52′ 58” W

Distancias

Cáceres 45 km, Badajoz 150 km, Madrid 250 km

Aparcamiento

Se puede estacionar en las calles aledañas a la plaza. Hay un parking de pago junto al Ayuntamiento

Altitud

586 m

Habitantes

9085 (2013)

Semana Santa, Fiesta tradicional del domingo de Resurrección o El Chíviri, Fiestas de la Santísima Virgen de la Victoria (agosto)

Feria Nacional del Queso (mayo)

Telas, bordados, encajes, muebles y joyas

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