Elx – Elche

Doble Patrimonio de la Humanidad

Esta ciudad de emprendedores e importantes manufacturas de calzado es un caso único por incluir dos bienes declarados Patrimonio de la Humanidad: El Misterio y El Palmeral.

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Turística, moderna, y al mismo tiempo tradicional, destaca por poseer el palmeral más grande de Europa. Pero hay mucho más que ver en Elche, ciudad con interesantes monumentos —como la Basílica de Santa María, el Palacio de Altamira y el Convento de la Mercé— y museos; en el apartado Qué ver en Elche nos extendemos con una selección de atractivos. En los alrededores hay tres interesantes espacios naturales: las Salinas de Santa Pola y El Hondo pueden verse por la mañana, dedicando la tarde a recorrer lo principal de Santa Pola y coger en su puerto el ferry que lleva a la isla de Tabarca y su reserva marina. Otra opción de medio día es ir un poco más al sur por la costa hasta las lagunas del Parque Natural de las Lagunas de La Mata y Torrevieja; se puede almorzar y pasar el resto del día en la histórica y monumental Orihuela. En nuestra sección Dormir y Comer en Elche se encuentra toda la información necesaria para disfrutar de la gastronomía local y el mejor alojamiento de la zona.

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Desde el Neolítico (5.000 años a. de C.) estuvo poblada la zona de La Alcudia, que desde el siglo V a. de C. los íberos habitaron; su ciudad la llamaron Helike.

En el año 203 a. de C. el general Cayo Flamineo la toma para los romanos, que la rebautizaron como Íllice y la repoblaron con veteranos de las guerras cántabras. Se trató de una urbe relevante, pues llegó a emitir su propia moneda. Los casi mil años de los periodos ibero y romano supusieron una larguísima etapa de esplendor que produjo grandes edificaciones, templos y esculturas, como la Dama de Elche. Un foco cultural de proyección exterior gracias al Portus Illicitanus, la actual Santa Pola.

Tras las conquistas de vándalos y bizantinos, la ciudad hispano romana quedó bajo dominio visigodo. Estos la dotaron de un obispado propio, con una basílica importante, cuyos restos se pueden visitar en el yacimiento de Alcudia.

Formará parte del llamado Reino de Tudmir que el conde Teodomiro pactó con el general moro Muza hacia el año 713. A finales de siglo el Emir Abderramán I anuló unilateralmente el acuerdo de autonomía; algún tiempo después los musulmanes trasladaron la ciudad desde La Alcudia a su actual emplazamiento, entre los siglos IX y X la dotaron de una muralla de la que subsiste su Torre La Calahorra. También introdujeron el cultivo de la palmera, formando el Palmeral de Elche. Durante largo tiempo fue parte del reino taifa de Murcia.

Hacia el año 1250, los castellanos toman la plaza fuerte y se constituyó el Señorío de Elche, encomendado al Infante Manuel de Castilla, hijo del Rey Fernando III. Unos quince años después hay un levantamiento general de los moros por lo que Alfonso X de Castilla debió de hacer frente a una sublevación general de los moros, solicitando la ayuda del rey Jaime I, que consiguió recuperar la ciudad. A continuación se obligó a los musulmanes a dejar sus casas dentro del recinto amurallado y éstos edificaron nuevas viviendas en el Raval de Sant Joan. En 1267 su Señor Don Manuel comenzó su repoblación.

En 1304, el rey Jaime II de Aragón invade el reino de Murcia y, el 19 de marzo de 1305, se alcanza un acuerdo sobre el reparto del mismo.

Elche es una de las fortalezas que permaneció en poder de los aragoneses. En 1334 el rey regaló Elche y Santa Pola a su hijo el conde de Prades.

De época medieval quedó la tradición del único ejemplo que subsiste de teatro religioso que se viene representando de forma continuada desde el siglo XV, El Misterio de Elche.

Cuando en 1520 estalla la sublevación de la Germanías (los artesanos y labradores “hermanados”) contra nobles y moriscos, el Marqués de los Vélez, y Señor de Elche, es quien organiza el Ejército del Rey, que reprime a los subversivos.

En 1609 se ordena la expulsión de todos los moriscos que habitaban en Castilla. La pérdida de un tercio de la población provocó una política de incentivación de la inmigración de colonos procedentes del norte, que se hicieron cargo de las tierras y cultivos.

Iglesia de San Juan vista desde el puente en la segunda mitad del s. XIX (Foto: J. Laurent) Elche es una de las poblaciones que en 1706 son conquistadas por los austricistas, que retendrían el lugar hasta el año siguiente. Por el Decreto de Nueva Planta de 1707 las comunicaciones se realizaron forzosamente en castellano empleándose para Elche el nombre de Elig. Por quel entonces comienza un proceso de industrialización con la elaboración de aceite, jabón y alpargatas. Proceso que continuó durante el siglo XIX; en 1871 el rey Amadeo de Saboya visitó la ciudad, concediéndole el título de Ciudad. En ese periodo se intensifica la elaboración de alpargatas, que llegaron a ocupar al 80% de la población; estas darían lugar después a la industria del calzado, que se convirtió en el pilar de la economía local.

Fiel al Gobierno al estallar la Guerra Civil de 1936 en los comienzos de la misma se produjeron gran número de asesinatos de propietarios locales, así como el saqueo de los templos, incendiándose la Basílica de Santa María.

El casco histórico y el célebre palmeral se encuentran en la orilla Este del río Vinalopó, que divide la ciudad. Lo más importante que ver en Elche es su importante contenido botánico. En diversos espacios de la ciudad es posible disfrutar de sus bellas palmeras, más de doscientas mil; especialmente interesantes son las palmeras imperiales que se distinguen por sus ocho brazos. El Parque Municipal, la Vega de Vinalopó, el Huerto del Cura y el Palmeral, declarados Patrimonio de la Humanidad, son una rareza que bien merece de un paseo sosegado. Para entender bien esta maravilla conviene comenzar por el Centro de Visitantes, situado en el Parque Municipal. Hay un servicio de visitas guiadas, incluidas algunas específicas para los más pequeños. En cuanto al Palmeral más grande de Europa, en su seno se encuentra el Huerto del Cura, jardín botánico de palmeras, cactus y especies de distintas latitudes.

El Espai d´Art es una zona al aire libre musealizada para la escultura contemporánea, algo impresionante que hay que ver en Elche. En la plaza de la Merced se encuentra el Convento de la Mercé, comenzado a edificar en estilo gótico hacia 1270; su fachada de Santa Lucía es renacentista del siglo XVI. En su perímetro hubo previamente unos Baños árabes, cuyas salas de distintas temperaturas se conservan. También es interesante el jardín, sus dos patios y el claustro construido en el siglo XVIII en estilo barroco con arcos de medio punto y puertas adinteladas. Adosada al claustro se encuentra la iglesia tardogótica, de 1567, de sola nave; sus contenidos fueron saqueados en 1936. La cubierta del coro es una bóveda estrellada de doble clave.

La Torre de la Calahorra fue construida por los almohades en el siglo XII como parte del recinto amurallado. A su lado está la barroca Basílica de Santa María, que sirve de escenario para representar el Misteri género de teatro sacro que ha sido declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Su empleo como escenario condicionó su estructura arquitectónica, en forma de una galería que recorre toda la iglesia y que permite a más público presenciar el espectáculo; su cúpula está especialmente preparada para la tramoya aérea. Otra de las rarezas de éste templo- escenario es la existencia de un artilugio denominado la Mangrana, que desde el Medievo se emplea para hacer elevar y descender uno de los componentes de la función. Es posible ascender al campanario, desde el que hay excelentes vistas del palmeral y los contornos.

Basílica de Santa María

Para entender mejor la curiosidad escénica del Misterio de Elche conviene visitar el cercano Museo de la Festa que emplea parte de una ermita para recrearlo mediante un espectáculo audiovisual. Enfrente se halla el Palacio de Altamira edificio fortificado que incorpora una torre del homenaje construida sobre una de origen almohade. En su interior se ubica el imprescindible Museo Arqueológico, el cual posee numerosas piezas de los siglos de esplendor de la localidad durante la Antigüedad: esculturas iberas como La Esfinge, los Toros, vasos de tanit y campaniformes y la Venus de Íllice romana, así como piezas musulmanas.

Desde el puente de Altamira hay un bonito un paseo por la orilla del río, entre las palmeras, hasta el Puente de Canalejas. Allí encontramos el edificio del Ayuntamiento con su fachada renacentista solemne. En la torre del Reloj del Ayuntamiento hay dos autómatas llamados Calendura y Calendureta, que marcan las horas a golpes de maza. El ambiente de la ciudad se percibe en su glorieta y en la siempre animada calle Corredera.

Río abajo, tras el puente de Santa Teresa se encuentra El Raval de San Joan, zona aledaña a la muralla en la que se establecieron los moriscos en el siglo XIII, se encuentra el edificio del antiguo Ayuntamiento, hoy sede del Museo de Arte Contemporáneo (MACE). A su lado se ubicó el Museo Paleontológico (MUPE) con su colección de fósiles hallados en la zona, huesos y reconstrucciones dedinosaurios.

En dirección sur, por la carretera Casas del León, a 5 kilómetros se encuentra el Centro de Cultura Tradicional Museo Escolar de Pusol, un magnífico museo histórico y etnográfico.

Hacia el km 20 de la carretera de Dolores se encuentra el Yacimiento de L’Alcudia, con su museo anexo sobre la ciudad ibera de Helike y la romana Íllice. Aquí se halló la extraordinaria estatua de la Dama de Elche (siglo V a.c.) actualmente expuesta en el Museo Arqueológico de Madrid.

Finalmente, el Parque Natural El Hondo, en dirección Crevillent, consiste en varias lagunas frecuentadas por aves acuáticas.

Imprescindibles

Huerto del Cura
Palacio de Altamira

Datos prácticos

Coordenadas

38º 16’ 1’’ N, 0º 41’ 54’’ W

Distancias

Alicante 20 km, Madrid 415 km

Altitud

98 m

Habitantes

230 224 (2013)

Quema de las hachas (5 de enero), San Agatángelo (fiesta patronal, el 3 de febrero), Domingo de Ramos (Fiesta de Interés Turístico Internacional), La Asunción ( con distintas celebraciones: del 8 al 12 de agosto, Moros y Cristianos; noche del 13, Nit de l’Albà o Noche de la Alborada, 14 y 15, El Misterio de Elche, Fiesta de Interés Turístico Internacional, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad

Festival de Guitarra Ciutat d´Elx (finales de julio), Festival Internacional de Cine Independiente d´Elx (19 al 26 de julio),
Elx Jazz Festival (julio)

Artesanía de la Palma (Serrano Jaén, Jaén Antón, García Javalges y Serrano Salinas)

Calzado (Salvador Artesano, Martinelli, Pikolinos y Alfer)
Cerámica (L´Aduar, Pascual Albarranch, Estampes d´Elx)

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