Qué ver en Mahón – Menorca

El gran puerto de los ingleses

La capital de la isla Menorca, cuenta con uno de los mejores y más extensos puertos del Mediterráneo. El viajero se encontrará con una ciudad con calas y paisajes de ensueño. Asimismo, sus monumentos histórico-artísticos trasladan a otras épocas. Este es el repaso a la historia y lo que ver en Mahón.

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Localidad y bahía cuentan con importantes atractivos paisajísticos y monumentales. Por ello, lo que ver en Mahón ocupa dos días. Muy cerca queda la curiosa localidad de Es Castell, en la que pasar media jornada. En la costa norte se puede merece la pena extender un día más el viaje en el Parque Natural de la albufera des Grau.

Si se toma la carretera Me1 hacia el interior se puede pasar unas horas visitando la rural localidad de Alaior. Girando al sur aguarda el inspirador yacimiento arqueológico de Torre d’en Gaumés y las ruinas de la basílica en la playa de Son Bou. Quien quiera recorrer el centro de la isla tiene en Es Mercadal un punto de referencia. Al ser una de las zonas más urbanizadas de la isla, hay bastantes lugares donde hospedarse y comer. Los mejores están reunidos en las páginas especializadas sobre dónde Dormir y Comer en Mahón.

¿Quieres conocer este sitio?

Antes de comprobar lo que ver en Mahón, es casi obligado conocer su historia. Como cualquier otra localidad costera de las Islas Baleares, su puerto fue clave para la entrada de diferentes invasores y saqueadores. En él se mantuvo una lucha continua por el dominio del territorio.

Así, por la actual ciudad pasaron numerosas civilizaciones. Todas ellas han dejado un gran bagaje histórico y cultural.

Diversos restos arqueológicos atestiguan el asentamiento de poblados talayóticos cerca de la plaza del Ayuntamiento y del paso de Cartagineses. Se cree que estos últimos fundaron la ciudad bajo el nombre de Magó en el siglo III a.C. Según cuenta la tradición, Mahón fue creada por el general cartaginés Magón, hermano de Aníbal. Pese a lo romántico del asunto, no existen pruebas de ello.

Los romanos conquistaron la isla, incluido este pequeño núcleo, en el año 123 a.C. Más tarde, en el 74 d.C., el emperador Vespasiano la elevó a la categoría de municipio debido a su próspera actividad comercial. Fue cristianizada en el 417 por una comunidad judía, convertida por el obispo Severo. De la época musulmana se sabe de la existencia de un castillo que defendía el puerto.

En 1287, Alfonso III de Aragón conquistó la isla a los árabes. Ordenó amurallarla y levantar una nueva ciudad en el terreno de la antigua Magó, ya bajo el nombre de Mahón.

Qué ver en Mahón
Port de Maó/Puerto de Mahón

La historia de Mahón sufrió todo tipo de avatares en la Edad Media. Estos van de malas cosechas, hambrunas a pestes, revueltas campesinas y continuos saqueos. El más terrible fue el de 1535. Entonces, los turcos comandados por Aruj, gobernador de Argel, asaltaron Mahón.

Se llevaron a casi mil menorquines como esclavos, dejando la isla casi despoblada. En 554 se empezó la construcción del impresionante Castillo de San Felipe en la boca del puerto. Solo cuatro años más tarde, sin haber sido finalizado todavía, fue capaz de evitar el asalto del corsario otomano Piali. Este se dirigió entonces a Ciudadela, ocupándola.

En 1708, con la excusa de ser partidarios del archiduque Carlos de Austria, los ingleses ocuparon Menorca sin resistencia. Apenas un lustro después, con el Tratado de Utrecht en 1713, toda Menorca pasó a su poder.

Poco después, durante 1722, los británicos convirtieron a Mahón en la capital de la isla. A ello contribuyó la hostilidad de Ciudadela, anterior cabeza menorquina, hacia los ocupantes. Comenzó así un período de extraordinario desarrollo para ciertos sectores económicos. Especialmente bien le fue al comercio, incluido el contrabando con la Península y el Mediterráneo occidental.

Esta tesitura le ha dado al lugar un característico aire británico. Aún se conservan de esta época algunos interesantes edificios construidos por los ingleses. El cardenal Richelieu invadió Menorca en 1756. Los franceses mantuvieron su dominio 13 años, cuando se la devolvieron a Inglaterra.

En 1782, el castillo de San Felipe sufrió otro asedio, esta vez franco-español. Se consiguió la rendición y el rey Carlos III ordenó que fuera demolido. Pero antes de que acabaran, en 1798, los ingleses volvieron a invadir la ciudad y comenzaron a reconstruirlo. El toma y daca concluyó con el Tratado de Amiens de 1802.

Esto supuso la devolución la isla y la fortaleza a España. Con ello se finalizó el desmantelamiento, pasando a edificarse unas baterías de costa. Desde el aire se marca la silueta de lo que entonces fue una fortificación de leyenda. A partir de 1849 se comenzó a construir la fortaleza de la Mola, cuyas obras durarían hasta 1875.

Durante la Guerra Civil de 1936, la isla quedó dentro del territorio republicano. Esto provocó que los alrededores fueran bombardeados por la aviación italiana, aliados del bando nacional. Pasada la guerra, la ciudad vio un nuevo resurgimiento industrial a finales de los años 50, además del nacimiento del boom turístico actual.

A continuación, descubre lo mejor que ver en Mahón.

La esencia local se localiza entre el puerto y la Plaza de l’Esplanada. Tal conjunto conforma un casco histórico con calles fundamentalmente peatonales que conserva la estructura del periodo de dominio británico. En ellas puede contemplarse un buen número de casas burguesas y de edificios históricos. Sobre todo se sitúan en torno a las plazas de Colón, Sant Francesc, Conquista y Miranda.

Podemos empezar la visita por lo que ver en Mahón por su puerto. El Port de Maó fue objeto de disputas internacionales a lo largo de su historia. Es el segundo puerto natural más grande de Europa, con una peculiar y estratégica geografía.

El puerto comercial, con clubes deportivos, en el pasado estaba rodeado de artillerías defensivas como el Castell de Sant Felip y el Fuerte Marlborough. Es un espacio lleno de historia y de rincones que visitar. Estos van de la famosa sirena Mô, pasando por La Colársela, la zona final del puerto hasta llegar a la Fortaleza de Mola.

Una curiosa leyenda cuenta, por ejemplo, que en la finca de San Antonio, vivieron un romance el almirante Nelson y Lady Hamilton. En los alrededores quedan también las islas del Rey, Pinto y Lazareto.

En la orilla norte del puerto se encuentra La Mola o Fortaleza de Isabel II. Se trata de una de las mayores fortificaciones europeas del siglo XIX. Es el más épico activo que ver en Mahón. Sus obras se iniciaron en 1847, con la idea de defender adecuadamente la ciudad ante las amenazas inglesas de volver a Menorca.

En la actualidad se ha convertido en un elemento de patrimonio cultural y monumental imprescindible en la ciudad. Su visita incluye un vídeo ilustrativo de la historia de Menorca y de la fortaleza. Esta sigue con un recorrido de más de dos horas por las murallas, los pasadizos subterráneos y la prisión. Desde el grandioso monumento se disfrutan hermosas vistas al mar, al mismo punto donde apuntan sus cañones.

En la plaza de la Constitución se encuentra el Ayuntamiento, también conocido como Sa Sala. Fue iniciado en 1613, pero se reformó más tarde según los cánones del barroco francés. Muestra en lo alto un reloj del siglo XVIII que fue obsequio del primer gobernador inglés, Richard Kane.

Junto al ayuntamiento se halla la Iglesia de Santa María, también del siglo XVIII pero de estilo neogótico. Se alzó sobre un templo anterior del siglo XIII. Conserva un extraordinario órgano de 3120 tubos, de los cuales 250 son todavía de madera.

Cerrando el conjunto, en la esquina de la plaza se levanta un colorido y típico ejemplo de edificio barroco afrancesado, el llamado Principal de la Guardia (1786). Alojaba a la guardia durante la dominación extranjera. Llama la atención su fachada de color rojo adornada con motivos heroicos.

Qué ver en Mahón
Vista del Ayuntamiento

Siguiendo con lo que ver en Mahón, se avanza a la calle de Isabel II, a la que se llega desde la plaza del Bastió. Eel Convento barroco de Sant Francesc (1719-1792) fue erigido sobre otro templo gótico de 1459. La iglesia actual del cenobio se ha convertido en una parroquial. Es de nave única aunque con fachada precedida por una portada gótica.

Como otros edificios religiosos, el monasterio sufrió en 1835 la desamortización de Mendizabal. Hoy día alberga el importante Museo de Menorca, de gran riqueza arqueológica, histórica y etnológica.

Para terminar el recorrido por lo que ver en Mahón, queda la Plaza de l’Esplanada. En ella se sitúa el Ateneo Científico, Literario y Artístico. La institución tiene una gran importancia en la vida cultural de Mahón, además de albergar una interesante colección de fósiles, mapas históricos y cerámicas.

En aquello que ver en Mahón alrededores pueden visitarse también diferentes yacimientos arqueológicos. Tal es el caso del Talatí de Dalt, con su taula, monumento ceremonial de época talayótica con forma de T, de hacia el 1300 a.C. Asimismo hay varios talayots, monumentos megalíticos con forma de torre, situados a tres kilómetros.

El Poblado talayótico de Trepucó, con dos talayots y una magnífica taula, se asienta a dos kilómetros de distancia. Si se prefiere el turismo natural y la belleza paisajística, no puede obviarse el Parque Natural de S’Albufera des Grau, el Cabo de Favàritx y la Isla de Colom. Todos ellos forman parte de la Reserva de la Biosfera de Menorca.

En conclusión, esto es todo lo que ver en Mahón.

Imprescindibles

Qué ver en Mahón
Puerto de Mahón
Dónde dormir en Mahón, La fortaleza de La Mola
Fortaleza La Mola

Datos prácticos

Coordenadas

39° 53′ 22″ N, 4° 15′ 51″ E

Distancias

Aeropuerto 4 km, Ciudadela 47 km.

Aparcamiento

Subterráneos en las Plaza de la Explanada y Miranda.

Altitud

0 – 72 m.

Habitantes

28.765 (2013).

Estas son las grandes festividades que ver en Mahón. Primero, Semana Santa (destaca la procesión del entierro de Viernes Santo). Segundo, Patronales en honor a Nostra Senyora de Gràcia (7, 8 y 9 de septiembre). Tercero, Fiesta de la Virgen del Carmen (16 de julio).

He aquí otros eventos que ver en Mahón: Semana de Bisutería Menorquina (anulmente en mayo).

Pestells (pestillos menorquines de influencia inglesa) en ferreterías. Muchos establecimientos de zapatos, alpargatas de cuero con suela de goma, bolsos y piel. Pastelería Casa Vallés, Ensaimadas en La Mejor, Turrones artesanos en El Turronero. Hornos de pan, cocas de verduras…

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